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El SPD alemán intenta recoger los escombros

Desplome de la socialdemocracia tras su giro al "nuevo centro"

GUILLEM SANS MORA

Las elecciones europeas han dejado al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) sentado sobre los escombros de la política por la que se decidió hace diez años, cuando cimentó su aspiración a lo que llamó "nuevo centro".

Con un 20,8% de los votos, ayer cosechó su peor resultado no sólo en unas europeas, sino en todas las votaciones de ámbito federal celebradas en la República Federal Alemana desde su fundación hace 60 años. En regiones como Baviera, arañó sólo el 12,9% de las

La formación demócrata-cristiana CDU/CSU de la canciller, Angela Merkel, ganó con un 37,9% y ve más cerca su objetivo de cambiar a su actual socio de Gobierno, el SPD, por el Partido Libre Democrático (FDP), en la futura coalición que gobernará tras las elecciones generales del próximo 27 de septiembre.

Consciente de que su partido también perdió un 5,8% de apoyo, pese a ser el más votado, Merkel optó ayer por la modestia y se limitó a congratularse por la "sensacional distancia" que separa a los conservadores del SPD.

El presidente socialdemócrata, Franz Müntefering, atribuyó la debacle a la baja participación que sin embargo estuvo por encima de la media europea, con un 43,24% y a problemas de movilización. Pero sobre todo insistió en que el resultado no será el prólogo de una tragedia en septiembre. Anunció un verano de "duros debates" con los democristianos de Merkel, y "un auténtico duelo" entre la canciller y su rival socialdemócrata, Frank-Walter Steinmeier.

Pero el candidato socialdemócrata tiene incluso menos carisma que Merkel, y no saca ningún partido de la proyección que tiene su cargo de ministro de Asuntos Exteriores.

Steinmeier se enfrenta además a un problema de falta de credibilidad, porque pretende vender un supuesto giro a la izquierda del SPD apostando al mismo tiempo, junto con los verdes, por un compañero de coalición como el FDP, neoliberal sin complejos. El FDP, gran ganador de estas europeas en Alemania con un 11%, un aumento de casi cinco puntos, es el socio natural de la Unión Demócrata Cristiana de Merkel, y la opción de gobierno que prefiere la canciller para el próximo otoño.

El diario de izquierdas Die Tageszeitung considera que a Steinmeier sólo le queda rezar. Ayer, el candidato ni siquiera compareció ante la prensa con Müntefering. "Les envía saludos", dijo el presidente del SPD.

Los socialdemócratas se han comportado en esta campaña como un partido de la oposición. Los carteles pedían el voto contra los "tiburones financieros" y los "sueldos de miseria", cuando fue precisamente este partido el que autorizó en Alemania los hoy universalmente demonizados hedge funds. Además, el SPD fomenta el empleo barato en algunos de los pocos Länder donde aún gobierna, como Berlín.

Los votantes no han olvidado las impopulares reformas del canciller socialdemócrata Gerhard Schröder, apadrinadas entonces por el ahora candidato Steinmeier, y tampoco se han creído que el SPD vaya a pasar cuentas a los responsables de la crisis. Al fin y al cabo, lleva 11 años en el Gobierno federal.