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De tapas por Ávila, toda una experiencia gastronómica

A una hora de Madrid, la capital abulense combina su encanto patrimonial con una gastronomía que destaca por su calidad y su personalidad.

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Para los abulenses es, casi, un modo de vida. Para el viajero, una experiencia gastronómica difícil de olvidar. Para todos, un placer culinario para disfrutar entre amigos o en familia, sumergidos en un universo de sabores y de texturas que ponen de relieve lo más delicioso de la gastronomía castellana y española. Salir de tapas por Ávila, al mediodía o al caer la tarde, sustituye, ¡y de qué manera! a una tradicional comida de mesa y mantel: permite degustar buenos vinos, ricas viandas y toda una galería de propuestas de cocina donde la permanente innovación se suma a la tradicional calidad de los productos de la tierra.

En Ávila, los vinos constituyen un preámbulo necesario a la degustación de las tapas. En general, se pide un "ribera" o un "rioja" para los que prefieren el carácter del vino tinto, y un "verdejo", es decir, un "rueda", para los amantes de los blancos frutales y deliciosos... O la caña de cerveza, según los gustos. Después hay que pasearse por el local asomando la nariz entre las numerosas propuestas del mostrador: todas ellas son gratuitas, y sólo hay que dejar a los sentidos, o directamente a los jugos gástricos, que tomen la decisión; ante la duda, no hay que tener empacho en preguntar: algunas de las propuestas son tan estéticas y están tan bien presentadas que nos cuesta saber de antemano cuál es la "materia prima" predominante... Lo normal, en todo caso, es que el camarero de turno nos "cante" la oferta de tapas de la casa, dándonos a elegir la que más nos guste. Cada vino, cada cerveza o cada refresco, eso sí, tiene derecho a una tapa, y si al camarero se le olvida hay que reclamarla. Hay, incluso, quien se toma su tapa de callos, de morro o de patatas revolconas con un café cortado a media mañana, o con una botellita de agua. ¡Para gustos...!

Aunque todos los bares de Ávila, con independencia de la zona en la que estén situados, obedecen al mismo ritual, proponemos algunos de la zona centro en la que, a la delicia gastronómica, se le puede añadir el encanto patrimonial del entorno. La "milla de oro" del tapeo se sitúa alrededor de la calle San Segundo, junto a la muralla, aunque nuestra propuesta se extiende también a otros dos núcleos, como el Mercado Grande, el Mercado Chico o la calle Lope Núñez, junto a la puerta de San Vicente.








www.laalbarderia.es



www.vinoavila.com



www.casadepostas.com



www.hsansegundo.com



www.restaurantebarbacana.com

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