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Zapatero ofrece un batallón y nueve millones para Afganistán

Zapatero anuncia una aportación de nueve millones de euros. 40 guardias civiles participarán en labores de adiestramiento civil. Los 450 militares se retirarán después del proceso electoral

ANA PARDO DE VERA

El presidente del Gobierno ha anunciado en Estrasburgo lo que la ministra de Defensa había adelantado el viernes, pero con cifras.

España enviará a Afganistán un batallón de 450 militares para garantizar la seguridad del proceso electoral que tendrá lugar en el país centroasiático el 3 de agosto y aportará nueve millones de euros en el marco de financiación de todas las operaciones.

Este dinero se divide en cinco millones para el fondo fiduciario de adiestramiento del Ejército Nacional Afgano y cuatro millones para el fondo electoral. Además, de nuestro país partirán 40 guardias civiles que se encargarán de labores de adiestramiento civil.

José Luis Rodríguez Zapatero fue muy contundente al señalar que, como hizo en elecciones anteriores (2004 y 2005), en Afganistán España está comprometida con el proceso de democratización del país y, por tanto, solicitará al Parlamento de forma inmediata la autorización para el envío de estas tropas. Sin embargo, también quiso aclarar, para evitar especulaciones -y críticas- previas y a posteriori que el batallón de apoyo electoral regresará en cuanto finalice su misión.

El presidente del Gobierno calculó que entre preparativos, celebración y retirada, el proceso puede durar "tres o cuatro meses", por lo que los militares españoles podrían desplazarse a Afganistán desde junio hasta octubre. Después, el contingente español en Afganistán seguirá estando integrado por 778 soldados, como tiene hoy.

Los 12 militares a los que hicieron alusión el viernes el ministro de Asuntos Exteriores, la vicepresidenta primera y Carme Chacón -por este orden- también irán a Afganistán, aunque este pequeño grupo, que entrenará a una Unidad Militar Afgana y construirá una base militar en Bagdhis no se incluye en el batallón de seguridad electoral.

Zapatero se refirió al cambio que ha supuesto la cumbre de la OTAN que concluyó ayer en Estrasburgo (Francia), celebración del 60 aniversario incluida. El presidente se refirió fundamentalmente a dos razones: el nuevo presidente de EEUU y la reincorporación de Francia como mando aliado.

El jefe del Ejecutivo saludó con entusiasmo, como lleva haciendo la Administración española en general, el cambio de estrategia de EEUU en Afganistán (ahora, Afganistán y Pakistán), centrado más en la efectividad que en la cantidad de militares que se envíen, como señaló el propio Obama.

Zapatero definió el nuevo proyecto del inquilino de la Casa Blanca como una "estrategia político-militar" con la que España comulga plenamente. Es más, a la pregunta sobre qué piensa contestar a Obama cuando este le pregunte hoy, durante su primera reunión en Praga, por qué España no enviará más tropas después del proceso electoral, el presidente dijo estar absolutamente tranquilo. "No tengo pensado contestar nada -contestó- porque no creo que haya esa pregunta".

Para el jefe del Ejecutivo, Obama es un presidente que ha dejado de hacer hincapié en pedir más soldados y que ahora vuelca su insistencia en que la colaboración de cada país de la OTAN sea económica o de participación en la formación de las fuerzas de seguridad afganas. Es decir, en la afganización que el Gobierno de Zapatero viene diseñando y predicando desde el ecuador de su primera legislatura.