Por qué el eclipse solar de agosto descolocará el reloj biológico de los animales domésticos y salvajes
Los animales dependen de la luz solar para regular su reloj biológico, por lo que no son ajenos al eclipse.

Zaragoza--Actualizado a
El eclipse de sol total del 12 de agosto es un fenómeno celeste que promete paralizar a todo un país. No es para menos ya que se trata del primero que se puede observar en territorio español desde 1905. Durante los días previos, meses incluso, la población ha ido aprendiendo más y más sobre el acontecimiento. Por qué se produce, desde donde se verá mejor, cuánto va a durar, etc. En otras palabras, a nadie le va a pillar desprevenido que el cielo se oscurezca cuando, a priori, no debería.
Pero, ¿qué sucede con los animales? Que sepamos, ellos no son conscientes de la llegada de un eclipse, ni sabrán explicar por qué, durante el atardecer, por un momento, aproximadamente un minuto y medio, el sol desaparecerá por completo para, después, hacer acto de presencia. Por ello, cabe la duda de saber cómo reaccionarán y si el fenómeno posee algún tipo de incidencia en su reloj biológico.
Sin embargo, no poseemos una respuesta certera a dicha pregunta. En gran parte porque los eclipses solares totales son tan extraordinarios que no hay manera de medir su incidencia real en la población animal. Aún así, sí que hay ciertas observaciones que nos permiten afirmar que, desde luego, no pasan inadvertidos para ellos.
El papel de la luz solar en la vida animal
Aunque no tengan que fichar como nosotros, los animales tienen sus propios horarios que suelen respetar. Estos están determinados por la presencia o no de luz solar, la cual es clave para regular aspectos vitales como el ciclo de sueño-vigilia, la alimentación o la temperatura corporal. Hay que tener en cuenta el reloj biológico es un mecanismo interno, que permite a los animales regular sus necesidades a lo largo de un ciclo que dura aproximadamente 24 horas. Simplificándolo mucho, no funciona necesariamente con la luz solar. Sin embargo, sí que necesita ser sincronizado con el exterior, y ahí es donde juega un papel crucial el astro rey.
La luz es la que indica al cerebro del animal, como sucede con las personas, que es de día y, por ende, el mundo funciona de una manera determinada. No es tanto un asunto racional, sino fisiológico. En esencia, la luminosidad le envía inputs al cerebro y este regula la producción de melatonina y otras sustancias que hacen mantener al cuerpo activo (o en el caso de los animales nocturnos, prepara el cuerpo para ir a dormir). De ahí que, en principio, un eclipse deba mandar señales contradictorias a los animales, si bien es cierto que se trata de un proceso relativamente corto. Aún así, la observación ha dejado algunos ejemplos reseñables.
Cómo reaccionan los animales a un eclipse de sol
En 2017, un estudio publicado por la revista especializada Animals se dedicó a comprobar el comportamiento de los animales del Zoo Riverbanks, en Carolina del Sur (Estados Unidos) durante un eclipse de sol. Concretamente, observaron a 17 especies de mamíferos, aves y reptiles, llegando a una conclusión: el 76% (13 de 17) mostraron cambios conductuales mientras sucedió el fenómeno.
Según recoge el estudio, la respuesta más común entre aquellos que alteraron su rutina fue la de presentar conductas propias del anochecer, como acercarse a sus refugios, replicar comportamientos previos al sueño o la activación de patrones propios de las especies nocturnas. El resto de los animales que mostraron algún tipo de reacción al fenómeno celeste se mostraron más agitados que de costumbre.
El efecto del eclipse en las jirafas
Sin duda alguna, el ejemplo más famoso de animales reaccionando de manera inusual a un eclipse de sol es el de las jirafas. En el estudio publicado en la revista Animals se reportó que estos herbívoros cuellilargos dejaron de comer y se agruparon una vez el cielo comenzó a oscurecerse, para acto seguido comenzar a correr en lo que es un claro gesto de ansiedad.
Una reacción que coincide con la observación recogida por National Geographic en Zambia en el año 2001. Según publica la revista, la cazadora de eclipses Tora Greve informó que cuando el cielo se oscureció, los grupos de jirafas comenzaron a correr de manera desbocada, pero una vez volvió la luz solar, regresaron a comer de nuevo.
¿Creen los animales que se hace de noche?
A lo largo de los años se han ido realizando diferentes estudios para ver cómo especies concretas reaccionaban al eclipse y en todas ellas el resultado a similar: cambian ligeramente su conducta adoptando actividades propias de la noche. La revista Wired recopila dos ejemplos significativos al respecto. Por un lado, en 1991, un grupo de científicos notaron como las cigarras del desierto de Arizona dejaron de cantar cuando la luna disminuyó la luz solar a la mitad.
Por su parte, durante un eclipse acaecido en Veracruz, otro grupo de investigadores llevaron a cabo un experimento con arañas del orbe. Concretamente, estudiaron dos grupos; uno quedó expuesto al eclipse mientras que el otro permaneció en todo momento bajo luz artificial. Así, aquellas que dependían de la luz solar, comenzaron a destruir sus telas de araña cuando comenzó a oscurecer. Un comportamiento extraño, sobre todo si se compara con las arañas que estaban en el interior, y que no realizaron ninguna modificación en su conducta.
Por tanto, la luz solar es clave para el ritmo circadiano de los animales, aunque cada especie la interprete de una manera distinta. Al fin y al cabo, no son lo mismo las especies crepusculares, que se activan al amanecer y al atardecer, que aquellas nocturnas o diurnas. Sin embargo, los cambios súbitos de luz y temperatura que provoca un eclipse de sol hacen que muchos animales reaccionen de forma inusual. Quizá no con un cambio de comportamiento radical o duradero, en gran parte porque se trata de un fenómeno breve, pero sí lo bastante llamativo como para sostener que perciben, al menos, que algo extraordinario está ocurriendo a su alrededor.
¿Y qué hay de las mascotas?
Respecto a las mascotas y los eclipses, fundamentalmente perros y gatos, no existe apenas literatura científica. Además, hay que tener en cuenta que su estado de ánimo, en muchas ocasiones, está condicionado por el de los humanos que les rodean. Por ello es complicado establecer hasta qué punto su comportamiento depende del fenómeno celeste y cuánto de percibir en el ambiente que algo fuera de lo ordinario está ocurriendo.
No obstante, sí que se han observado algunos comportamientos que van en la línea de lo arriba expuesto, como perros que aúllan cuando el disco solar comienza a desaparecer o gatos que adoptan una actitud somnolienta. Sin embargo, ambas son observaciones puntuales, que no corresponden a un método científico sistemático.




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