Vivir en la Luna y pisar Marte: los retos de la nueva carrera espacial medio siglo después
Las agencias espaciales se preparan para enviar la primera misión tripulada hacia el satélite de la Tierra con la intención de instalar una presencia humana continuada a largo plazo.

Madrid-
Un pequeño paso, pero un gran salto. El 20 de julio de 1969 Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins hacían historia al arribar al satélite del planeta Tierra –los dos primeros pisaron su superficie, mientras que el tercero permaneció en el módulo de mando–. Han pasado casi 60 años de aquel hito, que formaba parte de la carrera espacial en la que compitieron el bloque capitalista y el bloque soviético. En el actual contexto multipolar, el programa Artemis busca revitalizar las mieles de su antecesor, el programa Apolo. El ser humano volverá a pisar la Luna, aunque puede que suceda más tarde de lo previsto.
La NASA ha retrasado esta semana la misión Artemis II. El objetivo de esta es enviar el primer viaje tripulado alrededor de la Luna desde 1972 –cuando tuvo lugar el último alunizaje humano hasta la fecha, con la misión Apolo 17–. A su vez, se trata del paso previo a Artemis III, misión prevista para 2028 y en la que se pretende aterrizar sobre el satélite, casi seis décadas después de la primera vez. La agencia espacial estadounidense llevó a cabo una prueba general el pasado 19 de febrero con el cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orion.
Sin embargo, se detectaron problemas en el suministro de helio, por lo que el lanzamiento, previsto para el 6 de marzo, ha sido pospuesto al mes de abril. Es la segunda vez que se pospone el despegue del cohete y la nave. Este estaba inicialmente programado para el 8 de febrero, pero una filtración durante el ensayo general obligó a retrasar la fecha. El día de la repetición de la prueba todavía no ha sido fijado.
Más de medio siglo desde el último alunizaje
La misión Apolo 17, la última del homónimo programa de la NASA, tuvo lugar del 7 al 19 de diciembre de 1972. Desde entonces, el ser humano no ha vuelto a pisar el satélite terrestre. El astrofísico y director del Planetario de Madrid, Telmo Fernández Castro, indica a Público que son varios factores los que han hecho que no se haya revitalizado antes el interés por las expediciones en el cosmos. En primer lugar, menciona que este objetivo ya fue cumplido: "Hasta 12 astronautas pisaron la Luna".
"Ir a la Luna dejó de ser necesario", expresa Guillermo González, jefe de producción de los Módulos de Servicio Europeos de la nave Orion de la Agencia Espacial Europea (ESA). "El programa Apolo existía para demonstrar que el ser humano podía pisar nuestro satélite, y no solo una vez, sino repetidamente. Cuando quedó esto demostrado, ya no fue necesario regresar". Debido al elevado coste de estos proyectos, pone de relieve que las inversiones se emplearon en nuevos objetivos, como el programa de la Estación Espacial Internacional (ISS). En ella viven de manera continua desde hace más de 25 años tripulaciones de astronautas y cosmonautas.
Fernández Castro también subraya "los desastres de los transbordadores espaciales". Estos eran vehículos espaciales reutilizables. Entre ellos, la NASA desarrolló el Challenger, que cumplió hasta nueve misiones. Pero en su décimo vuelo, el 28 de enero de 1986, se desintegró a los 73 segundos del despegue. El accidente causó la muerte de sus siete tripulantes. A este accidente le sucedió el del Columbia el 1 de febrero de 2003. Este orbitador se desintegró al reingresar a la atmósfera y fallecieron los siete astronautas a bordo. Según Fernández Castro, el saldo de vidas, así como el enorme coste de estos viajes, desincentivó el interés y la inversión económica en estos proyectos.
Daniel Whiteson, físico: "Las misiones anteriores al espacio fueron motivadas por la Guerra Fría"
A los trágicos accidentes de los transbordadores se suma un factor más: el contexto histórico. El físico de partículas Daniel Whiteson es autor del ensayo No tenemos ni idea: Una guía para el universo desconocido (Capitán Swing, 2018). En declaraciones a este medio, recuerda que "las misiones anteriores al espacio fueron motivadas por la Guerra Fría". Y sobre este respecto, el director del planetario de Madrid aduce que, tras las expediciones realizadas entre las décadas de los sesenta y los ochenta, "se consideró que ya se había ganado la carrera espacial".
La presencia de Europa en la (nueva) carrera espacial
El programa Artemis tiene lugar en un contexto muy diferente al de la Guerra Fría que caracterizó Apolo. Cabe destacar que fue el bloque soviético el que más hitos alcanzó en el siglo XX: envió al espacio el primer satélite artificial, el primer ser vivo –la perra Laika–, el primer ser humano –Yuri Gagarin– y la primera mujer –Valentina Tereshkova–, entre otros. En el siglo XXI, no obstante, EEUU no le hace frente a la URSS y la NASA tampoco actúa sola. Sus colaboradores más destacados son la ESA y Agencia Espacial Canadiense (CSA).
La ISS es de hecho parte de un programa en el que participan principalmente la NASA y Roscosmos –la agencia espacial rusa–, y en la que también están presentes la ESA, CSA y la japonesa JAXA. Sin embargo, "se vislumbra a principios de la década de los 2030 el fin de la Estación Espacial Internacional. Eso significaría que Occidente se quedaría sin programa de exploración especial tripulado", apunta Guillermo González. Por este motivo, el programa Artemis pretende reemplazar la ISS cuando llegue su final.
El SLS es el cohete de la NASA con el que se pretende lanzar la nave Orion. Esta ha sido parcialmente desarrollada por la ESA, lo cual expresa el régimen cooperativo bajo el que el nuevo programa espacial tiene lugar. De acuerdo con la agencia europea, "el módulo de servicio europeo para la nave espacial Orion de la NASA transportará a los próximos astronautas que aterrizarán en la Luna y volverán".
En concreto, la ESA "ha diseñado y supervisa el desarrollo del Módulo de Servicio Europeo, la parte de la nave espacial que suministra aire, electricidad y propulsión". Su objetivo principal es "participar en la exploración de la Luna y otorgar a Europa un papel clave en los programas de exploración de la humanidad". La tecnología empleada en el nuevo programa espacial es sustancialmente superior a la que pilotaron los primeros astronautas. "Las naves venían con unos riesgos asumidos tremendos. Ahora se prima muchísimo la seguridad", remarca Fernández Castro.
La primera estación espacial en la Luna
El programa Artemis no solo busca replicar las expediciones llevadas a cabo durante Apolo. Las misiones Artemis II y III tienen como metas que la humanidad vuelva a volar alrededor de la Luna y aterrizar sobre ella, respectivamente. Sin embargo, a partir de la misión Artemis IV se espera un salto cualitativo. En este segundo alunizaje del siglo XXI se esperan comenzar los trabajos para ensamblar Gateway, la primera estación espacial alrededor de la Luna.
"La pequeña estación espacial será un puesto avanzado multipropósito que apoyará misiones a la superficie lunar, la ciencia en órbita lunar y la exploración humana a otras regiones del cosmos", informa la NASA. Esto permitirá implantar "los sistemas fundamentales necesarios para la exploración a largo plazo de la Luna". Gateway incluirá puertos de atraque para diversas naves espaciales visitantes, espacio para que la tripulación viva, trabaje y se prepare para misiones a la superficie lunar, e instrumentos para investigaciones científicas destinadas a estudiar la heliofísica, la salud humana y las ciencias de la vida, entre otras áreas.
"No solo quieren aterrizar en la Luna, sino establecer una presencia humana a largo plazo, explorar hábitats y examinar recursos como el hielo de agua", comenta Whiteson. "La idea es involucrar también al sector comercial", añade. También Fernández Castro subraya que "la iniciativa privada está jugando un papel muy importante". Y es que el turismo espacial es ya una realidad. La empresa Blue Origin, del superrico Jeff Bezos, ha elaborado naves suborbitales con los que busca vender experiencias con tripulaciones amateurs. En abril de 2025 la compañía llevó a cabo su primera misión con seis viajeras –entre ellas, la cantante Katy Perry– y que duró diez minutos.
¿Misión a Marte?
El programa Artemis también colabora con las iniciativas privadas en el desarrollo de tecnología, pero la comercialización turística no forma parte de sus objetivos. En última instancia, los científicos de la NASA y el resto de agencias espaciales implicadas buscan "adquirir experiencia que resulte útil para una eventual misión tripulada a Marte", apunta Whiteson. No obstante, señala que las autoridades astronómicas "no han anunciado una fecha concreta para enviar humanos a Marte. Por ahora se centran en misiones robóticas y en la recogida de muestras marcianas".
"La aspiración de la humanidad es poder ir un día a Marte. Pero no se puede ir allí con los conocimientos y tecnologías de los que dispone actualmente", apuntala Guillermo González. "El programa Artemis tiene como uno de sus objetivos principales usar la Luna como lugar donde aprender a vivir en otro mundo, para un día llevarse esas lecciones al programa de exploración de Marte". Telmo Fernández explica que las misiones lunares son de hecho estratégicas para a la postre llegar a Marte. "La Luna tiene unas propiedades en cuanto a gravedad muy inferiores a la Tierra. Eso permitirá lanzar misiones hacia el sistema solar con menos consumo energético".
Pero si bien es este el horizonte que se dibuja en la nueva carrera espacial, matiza que "Marte ya es otra historia porque está muchísimo más lejos. Las posibilidades de ir son más complejas, y luego hay que tener un plan de qué se va a hacer allí". Entonces, ¿será posible enviar a un ser humano a Marte algún día? Guillermo González afirma creer que sí. "En mi opinión, lo será dentro de 20 o 30 años".
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