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El radón, una amenaza bajo los cimientos

La acumulación en domicilios del gas radiactivo procedente del subsuelo multiplica por siete el riesgo de cáncer de pulmón. En España ninguna norma obliga a controlarlo

ANTONIO GONZÁLEZ

El radón vive en miles de viviendas españolas, pero la inmensa mayoría de sus habitantes no lo sabe, pese a tratarse de un gas radiactivo que puede suponer a largo plazo un importante riesgo para la salud. Procedente del subsuelo, el radón es incoloro, inodoro e insípido, tiende a acumularse en el interior de las viviendas edificadas en zonas montañosas y ricas en uranio, como Galicia o la Sierra de Guadarrama, y es la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco.

En concreto, según un estudio publicado recientemente por los profesores de la Universidad de Santiago de Compostela Alberto Ruano-Ravina y Juan Miguel Barros-Dios, la presencia de concentraciones elevadas del gas en el interior de las viviendas eleva en casi siete veces el riesgo de cáncer de pulmón, una enfermedad que mata cada año a casi 20.000 personas en España.

Pese a las reiteradas demandas de los científicos sobre la necesidad de tomar medidas para prevenir este riesgo, las administraciones han hecho hasta ahora caso omiso, de forma que no hay ninguna norma que obligue a que las casas construidas en zonas de riesgo cuenten con las adecuadas medidas de protección para cerrar el paso del radón al interior de los inmuebles, donde llega desde el subsuelo a través de los cimientos, el material de construcción, las grietas del suelo o los huecos de las tuberías.

En cuanto a los riesgos, la propia Organización Mundial de la Salud ha puesto en marcha un programa internacional para establecer medidas contra lo que considera "un grave problema de salud". Según este organismo, las partículas alfa radiactivas del radón, que se genera a partir de la descomposición del uranio, son las responsables de entre el 6% y el 15% de todos los casos de cáncer de pulmón.

Hasta la fecha, numerosos estudios comparativos entre enfermos y sanos, llamados de casos y controles, han descrito incrementos de riesgo de cáncer por el radón. Sin embargo, la investigación gallega, realizada sobre 211 personas y publicada en Epidemiology, es el primer estudio de cohorte, un tipo de análisis mucho más sólido basado en el seguimiento de un colectivo a lo largo del tiempo en este caso 12 años que prueba de forma fehaciente la relación entre el radón domiciliario y el cáncer de pulmón.

Una vez descartada la incidencia de otros factores como el tabaco, las personas que viven en casas con niveles de radón superiores a los 148 becquerelios por metro cúbico el límite de riesgo establecido por la Unión Europea es de 200 Bq/m3 tienen 6,6 veces más riesgo de contraer cáncer de pulmón. En cualquier caso, según explica Barros-Dios, el riesgo llega a duplicarse y triplicarse a concentraciones mucho menores de gas.

El especialista señala que todo el tercio norte peninsular, y sobre todo Galicia, amplias zonas de Extremadura y Castilla y León (sobre todo Salamanca) y la Sierra de Guadarrama ocupan terrenos de "estirpe granítica", un tipo de roca rica en uranio y, por tanto, propicio para las emisiones de radón.

"El mensaje no es que no se vaya a poder construir en las zonas de altas emisiones, sino que hay que poner en marcha las medidas adecuadas", señala Barros-Dios, que asegura que con sencillas actuaciones se puede reducir hasta el 98% de la concentración del gas en las viviendas.

En la misma línea, el catedrático de Radiología de la Universidad de Cantabria Luis Quindós, que lleva 30 años trabajando en este tema, señala que es "terriblemente sencillo" evitar el riesgo con medidas de aislamiento y vías para facilitar el escape del gas, como ya han hecho otros países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Suecia o la República Checa, y que por eso mismo es "irritante" que en España la legislación, y en concreto el Código Técnico de la Edificación, no contemple el problema de la concentración del radón en los domicilios, a excepción de una somera mención en la normativa gallega.

"Además es un reto de los arquitectos, que cuando hacen una casa tienen que saber dónde la están haciendo, pero que pasan de este tema", se lamenta Quindós, que cree que en el caso del radón domiciliario "se sigue la filosofía de que cada uno haga lo que le dé la gana mientras las administraciones miran para otro lado".

Pero también depende de los constructores: "El primero que haga una urbanización en la sierra y utilice como eslogan casas libres de radón va a tener un impacto muy fuerte, porque todo el mundo se preguntaría qué es eso", agrega.

Sin embargo, sí está regulada desde 2001 a través de un real decreto la exposición al gas en trabajo, frecuente en trabajadores de túneles, cuevas turísticas o balnearios, aunque Quindás no tiene constancia de que se haya presentado ninguna denuncia, lo que achaca al desconocimiento de la población sobre este problema.

Por su parte, el arquitecto Borja Frutos, del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja del CSIC, cree que el problema es que la gente "desconoce por completo" el problema, no el coste económico de las medidas de prevención, que es mínimo y asciende, en obra nueva, a entre 600 y 1.500 euros por vivienda. "El Ministerio de la Vivienda tiene que coger el toro por los cuernos e incluir este asunto en el Código Técnico de la Edificación", concluye.

¿Qué es el radón?

Se trata de un gas noble incoloro e inodoro que está disuelto en el aire y procede de la descomposición natural del uranio contenido en rocas como el granito.

¿Por qué es peligroso?

El radón es la fuente más importante de radiación natural. Contiene partículas alfa radiactivas que se inhalan y pueden causar mutaciones en las células del epitelio respiratorio, pudiendo dar lugar al cáncer de pulmón.

¿Cómo entra en las casas?

En viviendas edificadas sobre sustrato granítico, las emanaciones de radón penetran al interior mediante grietas en el suelo y huecos de tuberías.

¿Dónde hay más riesgo?

Al ser más denso que el aire, el radón suele concentrarse más en sótanos y plantas bajas, pero no siempre es así. También varía según las zonas e incluso la época del año.