¿Cómo de cerca puede la ciencia ver la vida?

Examinar en detalle lo microscópico ha sido siempre un reto para la ciencia. Un reto todavía más complejo cuando lo que se observa está vivo y conviene analizarlo dentro de su medio natural. La microscopia de fuerza atómica permite a los investigadores poner sus ojos en los átomos y moléculas que forman la vida. La técnica no es nueva, pero su aplicación a la biología sí es muy reciente y está abriendo nuevas expectativas. Por eso, la XXI edición de la Escuela Internacional Nicolás Cabrera, organizada con el apoyo de la Fundación BBVA, ha reunido a una quincena de expertos en estos aparatos con estudiantes de todo el mundo interesados en descubrir qué ocurre en la frontera del conocimiento que marca esta tecnología. Los directores de la escuela, José María Gómez y Rubén Pérez, aseguran que esta última edición ha sido un éxito. "Se han mostrado resultados que ni siquiera están publicados, es algo que se está elaborando en este momento a un nivel científico altísimo: para los estudiantes es una muy buena oportunidad para ver qué se está haciendo en esa frontera", asegura Gómez. Entre los invitados a esta edición ha estado el científico Peter Grutter, de la Universidad de McGill, en Canadá, que ha explicado cómo estos microscopios suponen una gran herramienta para que los biólogos puedan convertir su campo en una disciplina con mayor capacidad de predicción y un conocimiento más profundo de algunos fenómenos. Uno de ellos es la sinapsis neuronal, cuya más profunda comprensión podría ayudar a combatir enfermedades neurodegenerativas.