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'Nosotros', los americanos maléficos

Jordan Peele muestra el verdadero horror del sueño americano en ‘Nosotros’, crítica feroz a la América del dólar que acecha desde el lado oscuro y con la que se sitúa en un puesto destacadísimo de nuevo cine de terror.

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La joven actriz Madison Curry, en un momento de la película.

“¿Qué pasa? ¿Os da miedo una familia?” Una familia burguesa feliz en su casa de la playa, satisfecha del ‘American way of life’, da auténtico pavor. Es puro pánico, sobre todo después de ver Nosotros, la segunda película de Jordan Peele (Déjame salir), una exploración de la tradición de los ‘doppelgängers’, los dobles maléficos, que evoluciona por los mejores senderos del género de terror y que ha sido planificada para mostrar al mundo la versión más oscura de ese sueño americano… y de nosotros mismos.

Adelaide y Gabe se han ido a Santa Cruz con sus dos hijos, la adolescente Zora y el pequeño Jason. Por la noche, otra familia aparece en su jardín, son idénticos a ellos y van a matarlos. “Ellos son nosotros”. Nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. Nos aterra todo lo de fuera porque evitamos mirar hacia dentro, preferimos mirar a otro lado antes que a nuestros propios demonios. Y en la alegoría que crea Jordan Peele, uno de los monstruos más letales que esconde América es el del capitalismo ruin y nocivo, la América del dólar, en la que conviven ricos acomodados con una legión de pobres marginados y olvidados.

—“¿Qué sois?”

—“Somos americanos.

"La locura que por todas partes te persigue"

“Hay ciertas imágenes en nuestro punto de partida para la película que yo también vivo como una dualidad. Es ese sentido de América como la vanguardia de todo lo que es bueno, fresco, brillante y enérgico, pero que al mismo tiempo es también esta extraña oscuridad y esta política que no entiendo”, explicó Peele en una entrevista con IndieWire.

Es ese terror inculcado ante el terrorismo, el islamismo radical –antes fue ante los indios, los comunistas, los rusos, los negros, los alienígenas…– que se queda en una colosal idiotez, una excusa ridícula, cuando se plantea desde la potencia mundial que, probablemente, más daño y muerte, más guerras, provoca en el mundo.

“Deberías saber que yo mismo represento la locura que por todas partes te persigue para socorrer a tu razón”, escribía E. T. A. Hoffmann en su pesadilla Los elixires del diablo a principios del siglo XIX. Aquel doble fantasmal que acosaba al monje Medardo y le inspiraba nuevos crímenes ha vuelto uniformado de barras y estrellas.

"Son iguales, pero salen de las alcantarillas"

Lupita Nyong’o, Winston Duke, Shahadi Wright Joseph y Evan Alex son los Wilson en esta película escrita, dirigida y producida por Jordan Peele que, por supuesto, deja un espacio muy especial para mostrar la imagen idílica de la familia americana, Los Tyler (Elisabeth Moss, Tim Heidecker). Ellos, una pareja de blancos y sus dos hijas gemelas, son una familia adinerada, de éxito social… aunque con relaciones inestables, con unos padres medio alcoholizados y en constante pugna.

Esa América de la bonanza se enfrenta de pronto a una invasión de dobles idénticos a ellos, terroríficos, sin cejas y con los ojos hundidos, vestidos con monos de trabajo rojos –“tiene la connotación de un paciente o un prisionero que se ha escapado”–, con un único objetivo, asesinar a los ciudadanos de la superficie para poder sobrevivir. “Son iguales pero salen de las alcantarillas”. Y en esa guerra abierta y ya imposible de aplazar, una madre querrá acabar con una hija, mientras se ve a sí misma haciéndolo; y un niño verá como su hermana mata salvajemente a su padre.

Una escena de 'Nosotros'.

El lado oscuro del himno nacional

Todo ello rodeado de una extraordinaria puesta en escena, un trabajo de sonido soberbio, unas cuantas secuencias magníficas –la de la playa, la del laberinto de espejos en el parque de atracciones–, alusiones a títulos emblemáticos del cine –La invasión de los ladrones de cuerpos, El cabo del terror, El resplandor, Funny Games, Blade Runner–, un refrescante e inteligente sentido del humor y unas estudiadas y muy eficaces metáforas.

En Nosotros hay que aplaudir el virtuosismo de Peele en un rodaje en el que, por ejemplo, ha reunido en una misma escena a sus cuatro personajes principales y a sus cuatro dobles, y el talento y la intuición de unos actores para interpretar a unos personajes y a los dobles maléficos de ellos mismos. Y es maravilloso el trabajo que el director y el compositor Michael Abels han hecho con la música.

“Tenía una pequeña descripción bastante intrincada acerca de cómo debía sonar el himno. Debía contener esperanza pero estar ‘equivocado’, ser familiar y ajeno al mismo tiempo. En última instancia, debía sonar como el lado oscuro de nuestro himno nacional, de nuestro orgullo patrio y de los Estados Unidos –dice el director en las notas de producción de la película–. Representa los bajos instintos, los pecados estadounidenses. Es como nuestro doble maléfico cultural”.

"Tú ya no tomas las decisiones"

En el EE.UU. de Jordan Peele ni el país ni sus ciudadanos son capaces de reconocer sus propios defectos. La familia convencional tiene un lado oscuro y los padres de familia tienen que darse cuenta de que no son el pilar, de que con su comportamiento no son capaces de proteger a sus hijos y sus mujeres. Por eso, aunque queda más claro que el agua, Adelaide, la mujer, tiene que gritar a Gabe, el hombre: “Tú ya no tomas las decisiones nunca más”.

De la feroz crítica del racismo que había en Déjame salir, la ópera prima del director que conquistó el Oscar al Mejor Guion Original, Jordan Peele se ha lanzado a la denuncia despiadada de la parte fea del ser humano. Y con ello apela a un reconocimiento esencial, el que adelantó Robert Louis Stevenson en 1886 en El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde, cuando el primero confesaba: “Reconozco que soy el más encenagado de los pecadores, pero soy también el más desdichado entre todos los que sufren”. Todos somos nosotros. Y para apegados al sentimiento bíblico de fatalidad, presente en la película de Peele a través de un desarraigado de feria, la amenaza del Libro de Jeremías. “Esto dice el Señor: traeré calamidad sobre ellos y no habrá escapatoria posible. Aunque supliquen misericordia no escucharé sus ruegos”.

'Nosotros'.