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El Cervantes sin Benedetti

FÉLIX POBLACIÓN*

Tuvo una larga vida y nos dejó una prolífica y extraordinaria obra. Tanto sus relatos como sus poemas están entre lo mejor de la literatura contemporánea en lengua castellana. Ese mismo criterio lo comparte buena parte de la crítica internacional. Su prosa tiene una pulcra sencillez y sus historias están llenas de cotidianidad y sorpresa, ironía y paradoja, cuando no nos ofrecen una percepción críticamente lacerante de la memoria oscura y represora del malhadado Cono Sur.

Logró en vida una popularidad pocas veces al alcance de quien escribe versos.Supo conjugar hondura y ternura con un lenguaje directo y preciso, cuya profundidad asombra y conmueve al comprobar y disfrutar su grado de elocuencia emocional, colmada siempre de un compromiso cívico inquebrantable.

Sí, posiblemente Mario Benedetti haya sido uno de los escritores y poetas latinoamericanos más merecedores del Premio Cervantes en los últimos años, pero se nos ha ido sin que el llamado Nobel de la Lengua Castellana fuera honrado con su nombre. La última vez que sonó como candidato fue en 2008, cuando ya estaba enfermo y todo hacía suponer, como así ha sido, que ésa era la última oportunidad.

Fue la edición en la que se le concedió al poeta argentino Juan Gelman, cuando además de aumentar la dotación económica del premio se renovó la composición del jurado con una menor presencia institucional (con el objeto de garantizar una menor politización). Como así fue dicho y así se recogió entonces, es de creer que la politización haya sido un factor decisivo para que el Premio Cervantes se quedara sin Mario Benedetti año tras a año.

Me temo que el Cervantes se ha quedado sin Benedetti, como un borrón de los más sonados en un historial que sí justificaría el olvido de unos cuantos premiados, porque el escritor no renunció nunca a el compromiso firme.

Jamás renegó de los valores de la revolución cubana, al contrario que el otro Mario (Vargas Llosa), que sí obtuvo el premio y hasta la ciudadanía española, y como su conciudadano y amigo Eduardo Galeano que tampoco será nunca Cervantes estuvo convencido de la necesidad de un proceso revolucionario pacífico en América Latina, libre del tutelaje del llamado Consorcio de Washington.

Que el Cervantes se quede definitivamente sin Benedetti no hace más que acumular méritos a la trayectoria ética del escritor y restar prestigio a un premio que no valoró una de las obras más perdurables en lengua castellana.