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Estreno: 'La novia del desierto' "Las mujeres tenemos que desafiar nuestro destino, no podemos acomodarnos"

Las directoras Cecilia Atán y Valeria Pivato apuestan en 'La novia del desierto' por el poder de cambio y transformación de las mujeres después de los 50, aunque “nos quieran hacer creer que a esa edad ya no te va a ocurrir nada interesante”.

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Captura del trailer de 'La novia del desierto'. / YOUTUBE

“Los papeles femeninos los escriben generalmente hombres, está clarísimo que faltan personajes femeninos escritos por mujeres”. Las guionistas y directoras Cecilia Atán y Valeria Pivato se han convertido en el tándem sorpresa del nuevo cine argentino con su ópera prima, La novia del desierto, una película que revienta una de las convenciones más molestas del cine, la de que un personaje femenino de más de cincuenta años no puede tener una gran historia.

Teresa, el personaje protagonista de esta historia, una road movie inusual, tiene, de hecho, una historia enorme, aunque las directoras se han preocupado muy mucho de narrarla desde lo íntimo, evitando cualquier artificio y distracción. Teresa lleva treinta años trabajando como asistenta en un hogar de Buenos Aires. Es su entorno de estabilidad y seguridad, hasta que le dicen que se va a vender la casa. 54 años, sin familia, sin trabajo… comienza un viaje por el desierto que será esencial en su vida, es un recorrido hacia el descubrimiento de su propio poder interior, una fuerza que ella misma desconocía.

Estrenada en la sección Un Certain Regard de Cannes, la película pasó por el Festival de San Sebastián (Horizontes Latinos), ganó el Colón de Oro en Huelva y el Premio a la Mejor Ópera Prima de los Críticos de Buenos Aires. Son reconocimientos a una historia que apuesta por las mujeres de más de 50 años, “aunque nos quieran hacer creer que a esa edad ya no te va a ocurrir nada interesante. En el mundo de hoy nos quieren convencer de que lo que no te ocurre antes de los 35 años probablemente no te ocurra nunca, pero no es verdad”.

La vida de las mujeres no termina a los treinta.

No, no termina a los treinta, aunque se empeñan en que lo creamos. Muchas mujeres pensarán que es verdad y se acomodar, pero acomodarse en lo que se supone que nos toca es el camino más fácil y nosotras estamos convencidas de que una parte de crecer y conocerse tiene que ver con la necesidad de desafiar día a día nuestro destino. Las mujeres tenemos que desafiar nuestro destino, no podemos acomodarnos. Por eso nos interesa recuperar el valor del proceso, de la búsqueda del paso del tiempo, el trabajo que lleva crecer y encontrar ese lugar seguro donde realmente uno existe, dentro de uno mismo.

Ustedes son muy jóvenes, ¿por qué decidieron contar esta historia de una mujer de 54 años?

Porque conocemos a esas mujeres. Nos interesaba al ser dos directoras mujeres contar la historia de una mujer que tiene que retar a su destino y encontrar el germen de poder que siempre tuvo y desplegarlo a través de este viaje.

Y ¿por qué el viaje por un desierto?

Cuando empezamos a hablar, la idea de un personaje en un ‘no lugar’ nos parecía atractiva. Teresa, en realidad, es un personaje que tiene que atravesar un desierto no solo físico para conocerse.

¿El mito de la Difunta Correa se puede entender como la vida en lo que otros piensan que es muerte?

Sí. Es el triunfo de la vida sobre la muerte. Esta es una película que habla de la posibilidad de creer también. La figura de la Difunta, que es una santa popular, fue inspiradora. El espectador entiende que se trata de la fe, pero de la fe que tiene que ver con la posibilidad de creer en algo, tal vez en uno mismo. El mito es el de una mujer que atraviesa el desierto en busca de su marido y muere con su hijo en brazos. Unos arrieros la encuentran muerta, pero el hijo está vivo amamantándose. En este desierto, los personajes son como agua en mitad de la nada.

En uno de esos personajes, Teresa redescubre además el amor.

Sí, el amor a los 50 también existe. Y estos son dos seres humanos que se encuentran, dos solitarios que se encuentran en el desierto.

¿Cómo definirían a las Teresas de hoy?

Teresa hoy en día es una revolucionaria. Con 54 años no tiene casa ni familia, tampoco tiene una profesión que la recompensé y lo que la convierte en heroína es el hecho de que pueda construir a partir del vacío y de la nada con un poder que se intuye que lleva dentro. Tiene dentro mucho más de lo que creía. El viaje la hace descubrir esa fuerza. Abandonar su lugar seguro le hace desarrollar su inteligencia emocional. Se trata de vaciarse y limpiarse del lastre para resurgir hacia el futuro.

Han cosechado muchos premios con su ópera prima, ¿cuál creen que ha sido la clave de ello?

La honestidad. Es nuestra primera película y siempre quisimos que fuera honesta, por eso es una historia que habla de algo que sabemos, la hemos hecho desde la honestidad y hemos excluido la posibilidad de cualquier artilugio. Es una mirada desde un lugar sincero. 

La actriz Paulina García ¿transmitía esa fuerza interior que debía encontrar el personaje?

No era un casting fácil. Paulina llegó pocos meses después de que empezáramos a escribir. La intención que teníamos con la película es que atravesara fronteras y para eso la actriz tenía que abarcar un arco dramático muy grande. Paulina tiene una belleza natural y sí, ese poder interior. Ella acababa de ganar en Berlín el Oso de Oro por Gloria. Fue la única actriz que convocamos y ella es lo que nos permitió pensar en una coproducción.