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Estrenos Denzel Washington: “La era Trump no marca la diferencia, la injusticia siempre ha existido en EEUU”

El actor retoma su personaje de vengador de causas justas en McCall en ‘The Eaqualizer 2’, de nuevo dirigida por Antoine Fuqua, y justifica la ultraviolencia de la película solo en el cine, “como una vía de escape de la realidad”

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El actor Denzel Washington, durante la presentación en Madrid de 'Equalizer 2'. EFE/Emilio Naranjo

“Hay algunas cosas que nos gustaría hacer y no puedes, solo pueden hacerse en el cine”. Nadie puede perseguir a un maltratador que ha secuestrado a su hija y se la lleva a otro país y aniquilar en menos que canta un gallo, con una precisión milimétrica y una convicción inflexible, al ‘malo’ y a sus secuaces.

Es la forma en que Denzel Washington defiende al personaje de McCall, el justiciero vengador de The Equalizer 2, en un intento de justificar la serie de crímenes salvajes que comete.“Esto es una película y es una vía de escape de la realidad. Para que el espectador vea a McCall y piense: yo no puedo, pero tú sí que puedes”.

El argumento del actor, uno de los mejores, sin duda, de su generación, no sirve, sin embargo, si se mira de cerca. Habrá quien desee ese baño de sangre para un maltratador o para un asesino, pero habrá muchos más a quienes esta forma de hacer justicia les repugne, sobre todo si la violencia se coreografía en la pantalla con cierto realismo, tal y como hace el director Antoine Fuqua en la secuela de The Equalizer: el protector.

“El primer problema está en la Casa Blanca”

Ninguno de los dos, ni actor ni director, defienden la violencia fuera de los cines. “Es la respuesta en la película, pero es el camino equivocado. Tal vez para luchar contra una dictadura, pero debe ser el último recurso”, dice el cineasta, consciente de que hoy en EE.UU. no están funcionando las vías legales de la justicia. “Es una realidad que no se imparte justicia cuando hay padres que no pueden tener con ellos a sus hijos”.

“Hoy hay problemas obvios en EE.UU., el primero está en la Casa Blanca, pero acaban de disparar a 63 personas en Chicago, once han muerto, por las armas que hay en la calle. Y hay muchos más, grandes problemas que tienen que solucionarse”, añade.

La ‘era Trump’ no es, sin embargo, “lo que marca la diferencia”, en opinión de Denzel Washington. “Estas historias no tienen edad, el maltrato a mujeres y niños, el asesinato… la injusticia siempre han ocurrido en EE.UU., pero no es la era Trump la que marca esa diferencia, sino la aceleración de la información que existe hoy. Ahora es más fácil descubrir todo en todo el mundo”.

“Este mundo es violento”

Un mundo que es, en palabras del actor, “muy violento. Cada país en este mundo es violento por miedo a la violencia. No hay proceso de independencia en la historia sin derramamiento de sangre. ¿O es que hay alguna revolución sin violencia”.

-La Revolución de los Claveles.

-¿Qué es?

A la rápida explicación de cómo sublevados del Ejército terminaron con cuarenta años de dictadura en Portugal, con el apoyo del pueblo, que entregó a la mañana siguiente claveles a los soldados, Denzel Washington contesta con una magnífica sonrisa. “Precioso”.

“Sin educación estamos perdidos”

Mejor hubiera sido que conociera un episodio tan destacado en la historia de las dictaduras europeas, lo cual, de paso, hubiera hecho honor a una faceta muy subrayada de su personaje.

En esta segunda parte de The Equalizer, McCall, va por el tomo 8 de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Ha leído con mucha atención Entre el mundo y yo, el libro del periodista Ta-Nehisi Coates en el que el autor, a través de una carta a su hijo adolescente, narra sus vivencias como hombre negro y reflexiona sobre la historia del racismo en EE.UU. “Sin educación estamos perdidos –sentencia-. Siempre digo a mis hijos que sin educación puedes ganarte la vida, pero mantener el rumbo de tu vida es otra cosa”.

El director Antoine Fuqua, durante el rodaje de 'The Equalizer 2'

Pero McCall es un chófer de Cabify encantador, amabilísimo, buen vecino, un solitario que ordena su propio mundo en paz. Un tipo que sabe escuchar, sonríe y empatiza con los problemas ajenos; tiene, sin embargo, un feroz impulso asesino cuando detecta una injusticia, cosa que hace al instante. Se convierte entonces en una máquina de matar casi perfecta y va limpiando el mundo de villanos. “Creo que este hombre es así y que siempre ha sido así, pero espero que podamos vivir de una forma responsables sin este tipo de personajes”.

“¿Racismo en Hollywood?”

“Ahora en el cine hay algunos temas que están sobre la mesa”, dice Washington refiriéndose a las injusticias que encuentra su personaje en esta ficción y a los movimientos que han surgido recientemente en su país y, concretamente, en Hollywood contra los abusos machistas, la discriminación, el racismo…

De lo primero, ya dijo en una entrevista anterior con Público que él jamás interpretaría a un tipo que pegara a su mujer, “eso sí sería una muestra brutal de violencia”, pero respecto a lo segundo, Washignton vuelve a errar en el argumento.

-“¿Racismo en Hollywood” ¿Cuál ha sido una de las películas más taquilleras de 2017?”

-Black Panther.

Y para enfatizar su propia respuesta, deja ver otra vez esa magnífica sonrisa.