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'Joder, no sé' Carolina Durante: "La canción protesta nos da un poco de pereza"

Después de singles como 'Cayetano', 'Perdona (Ahora sí que sí)' con Amaia Romero o 'El himno titular', que acumulan millones de escuchas en Spotify, Carolina Durante regresan con una nueva oda a la desidia posadolescencial.

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El cuarteto madrileño Carolina Durante.- MARIANO REGIDOR

Los millennials también sufren (y no solo por amor o falta de wifi). La banda madrileña Carolina Durante regresa tras un exitoso chorreo de singles y siete pulgadas y lo hacen repitiendo fórmula, a saber; capas y capas de distorsión chicharrera, actitud y letras que apelan a una suerte de tedio generacional con pinceladas de costumbrismo malasañero. También hay humo, no se vayan a creer. Un humo inocuo y juguetón como las bocanadas en forma de aro que vapea el batería durante esta entrevista. Un humo convenientemente filtrado y procesado, pero resultón a fin de cuentas.

"Muchas de estas canciones nacen de un desencanto con la vida en general, o al menos con la idea de vivir que yo tenía. Es como si de repente llegas, tienes veinte años vas a empezar a currar y dices, hostia, ¿esto es todo?”, se queja Diego Ibañez, cantante de la banda, letrista y responsable de espasmos y contorsiones varias sobre las tablas. “¿De verdad que para sobrevivir me voy a pasar la mitad de mi vida haciendo algo que pfff, que sin más, y el resto es comer, dormir y un mínimo de disfrute?”.

Ibáñez: "Ahora incluso han empezado a venir 'Cayetanos' a nuestros conciertos"

En efecto, de eso va al parecer la vaina. Lejos de hacer campaña por la renta básica, los Carolina Durante prefieren sobrellevar el hastío a base de tonadas con Los Nikis en la recámara. Un ejercicio de redención que ejecutan con la dosis justa de descaro e histronismo. Buen ejemplo de ello lo encontramos en Joder, no sé, tema que abre el disco —el propio título es ya una oda a la desidia— y que avanza la catarsis post-adolescencial que se viene: No tengo treinta años y ya estoy casi roto / apenas siento algo / tal vez me sienta solo, canta Ibañez en los primeros compases. “Queríamos reflejar ese panorama extraño, desalentador y monótono que tiene nuestra generación”, apunta Martín Vallhonrat, bajista de la banda.

En resumen, que se quiere otra vida, como diría Franco Battiato, un anhelo respetable que cada uno gestiona como buenamente puede y que este jovencísimo cuarteto ha tenido a bien convertirlo en canciones que apenas sobrepasan los dos minutos. “La obsesión con el dinero también está muy presente, el dinero como manera de aliviar todo, parece que si tienes dinero todo está solucionado, cuando no es así”, confiesa Ibáñez. Una preocupación pecuniaria que vuelcan en Falta sentimiento, otra de las vetas del disco: “Queríamos hablar de esa sensación que consiste en creer que la libertad, la felicidad y la satisfacción vital te la da el dinero cuando evidentemente no es así”, zanja Vallhonrat.

La resaca de 'Cayetano'

La canción Cayetano fue el principio de todo. La parodia del joven de clase alta y jersey sobre los hombros votante de Ciudadanos les abrió las puertas del mainstream. De ahí a los festivales y de ahí al lanzamiento de un nuevo trabajo que ha generado notable expectación. “Teníamos muchas ganas de hacer un disco, pero un disco que no fuera una colección de hits, habría sido muy fácil coger los singles y meterlos ahí…”, comenta el bajista. El hype fue oportunamente acompañado por una nutrida provisión de zarpazos como Himno Titular, La Noche de los Muertos Vivientes y, cómo no, el amaiazo, así llaman a Perdona (ahora sí que sí), canción que grabaron en colaboración con la extriunfita Amaia Romero creada por Marcelo Criminal. Y el resto es historia.

"Con ciertas letras estás haciendo política sin querer hacerla"

Cayetano no fue más que una broma”, matiza un tanto lacónico Mario del Valle, guitarrista de la banda. Una broma que ha dado pie a escenas escalofriantes: “Ahora incluso han empezado a venir Cayetanos a nuestros conciertos, es muy gracioso ver que hay peña que se ofende con ellos porque creen que se han apropiado de la canción”. Sea como fuere, lo cierto es que les complace —y quizá fomentan, aunque esto es solo una conjetura— esa heterogeneidad que se encuentran bajo el escenario: “Esa diversidad es lo que nos hace ver el potencial que tiene este grupo para llegar a una gran masa de gente”. Una diversidad que, cabría decir, no pasa por ahondar en una crítica social que algunos creyeron ver en el single de marras: “No hace falta ir más allá, creo que sutilmente se pueden meter puyas, con ciertas letras estás haciendo política sin querer hacerla, la canción protesta nos da un poco de pereza”, zanja Ibáñez.