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Mujercitas Las ‘Mujercitas’ de la nueva generación feminista

Greta Gerwig venga a Louisa May Alcott de las presiones que sufrió de su editor y de su época y hace la versión de ‘Mujercitas’ que le hubiera gustado a la autora. Enamorada de sus personajes y de su creadora, es una historia de sororidad y de mujeres artistas y dinero

Fotograma de la película 'Mujercitas'

“De niña, mi heroína era Jo. Como mujer, es Louisa May Alcott”. Fueron las palabras de Greta Gerwig en la presentación de Mujercitas el pasado octubre en Nueva York, en una proyección para críticos, periodistas y estudiosos de la obra de Louisa May Alcott. La adaptación que la guionista y directora ha hecho del clásico de la literatura juvenil es la película de la revancha, la versión perfecta para estos tiempos de la nueva y gran revolución feminista y, probablemente, la mirada que colma de dicha las expectativas que millones de mujeres nos hicimos en nuestra infancia.

A partir de la historia de las hermanas March y de escritos de la autora Louise May Alcott, la cineasta se venga del final que el editor del libro y la rigidez de la época impusieron a la escritora –las hermanas March terminaban todas casadas o muertas- y crea el final que de verdad le hubiera gustado a Alcott hace 150 años. Aquella historia que la propia autora calificó de “papilla moral para los jóvenes” se ha convertido en manos de Gerwig en una deliciosa y moderna crema rica en proteínas inspiradoras.

Protagonizada por Emma Watson (Meg), Eliza Scanlen (Beth), Saoirse Ronan (Jo) y Florence Pugh (Amy), la película cuenta con la participación de Laura Dern, en el papel de la madre, y con una divertida Meryl Streep, como la tía March. En el reparto masculino, Timothée Chalamet y Louis Garrel, dando vida al joven vecino de al lado el primero y al profesor de alemán que anima sin descanso a Jo a convertirse en escritora, el segundo. Magníficos todos, destaca especialmente el trabajo de la joven actriz británica Florence Puigh.

"Una solterona literaria"

Enamorada de sus personajes y de la creadora de estos, Greta Gerwig más que hacer una revisión de la novela se ha lanzado a la tarea de modernizarla y, de paso, se desquita y libera a sus protagonistas y a su admirada escritora de las cadenas de la Historia. “Jo debería haber seguido siendo una solterona literaria”, confeso Alcott en una carta a uno de sus amigos, en la que explicaba que las presiones editoriales y lo que los lectores esperaban con anhelo la acobardaron, “no me atreví a rechazar y por perversidad creé una pareja divertida para ella”.

Claudicar ante las peticiones de su editor no era, de hecho, tan cobarde. Aquella decisión fue la manera más coherente y rápida de conseguir la libertad y la independencia que persiguió desde la infancia. El dinero que ganó con la venta de Mujercitas sacó de la pobreza a toda su familia y ella cumplió uno de sus deseos. “El dinero es el fin y el objetivo de mi existencia mercenaria”, escribió en otra de sus cartas. Ahora, Greta Gerwig ha regalado esta misma frase a su querida Jo en la película.

Fotograma de Jo de la película 'Mujercitas'

"Mujeres y dinero"

De hecho, Gerwig es la primera cineasta que entiende que Mujercitas es una historia de “mujeres artistas y mujeres y dinero”, tal y como ha escrito en las notas de dirección de la película. “Eso está ahí en el texto, pero es un aspecto de la historia que no se ha tratado antes. Era algo que me parecía muy muy real, e incluso ahora, esta película me parece lo más autobiográfico que jamás haya hecho”.

Y en esa búsqueda de la auténtica esencia de la autora, Greta Gerwig se conecta con Louisa May Alcott y ésta, a su vez, con el personaje de Jo que, además, se vincula de manera especial con Saoirse Ronan, la actriz que la interpreta. Una fusión de sensibilidades, talentos, inteligencias y voluntades femeninas que discurren en paralelo a la sororidad de las mujeres de la familia March. Una reunión en cuyo núcleo, sosteniendo toda la construcción, se encuentran las productoras Amy Pascal, Denise Di Novi y Robin Swicord.

"Emociones inapropiadas"

Mujercitas es hoy, gracias a este equipo de mujeres, la película lógica para la nueva generación y la obra necesaria para reconocer la lucha y el esfuerzo de tantas mujeres antes que nosotras. Con saltos hacia atrás, hacia la infancia de los personajes, la directora comienza su historia cuando éstas son adultas y emplea los años pasados como los de su memoria, donde está la clave que les permite entender quiénes son ahora y hacia dónde van.

Greta Gerwig, que entregó la última versión del guion embarazadísima –se puso de parto un día después-, no ha fallado en su homenaje a Louisa May Alcott, a quien investigó a conciencia y de la que descubrió, entre otras cosas, que era corredora.

“Me pareció lo más moderno capturar a una mujer más rápido de lo que creemos que se les permite moverse”, declaró en un amplio reportaje en The New York Times. La cineasta, con su moderna versión de la famosa novela, ha puesto en su sitio y ha ajustado a este tiempo lo que Alcott describió en sus escritos como “todas estas emociones inapropiadas para las mujeres jóvenes”.