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Racismo 'Idrissa', crónica de una investigación frustrada

La cooperativa audiovisual Metromuster acaba de presentar Idrissa, crónica de una muerte cualquiera. Un documental sobre la repatriación del cuerpo del joven guineano muerto en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Zona Franca de Barcelona el año 2012. La película, estrenada el pasado jueves en los Cines Aribau de Barcelona, se podrá ver durante el 2019. Hemos hablado con sus directores, Xavier Artigas y Xapo Ortega.

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Xavier Artigas y Xapo Ortega, directores de 'Idrissa' |  C.PALACIOS

Barcelona, 2012. Xavier Trias aún es el alcalde de la ciudad, Pep Guardiola está a punto de irse del Barça y Christopher Nolan estrena su último Batman. En el barrio de Gràcia, Xapo Ortega y Xavier Artigas están terminando de montar lo que, poco tiempo después, se convertirá en uno de los documentales más populares e influyentes sobre la ciudad: Ciutat Morta. Ese mismo año y a pocos kilómetros de distancia, un joven guineano moriría por culpa de una insuficiencia cardíaca en el CIE de la Zona Franca. Era Idrissa Diallo. Tenía 21 años.

¿Por qué ha muerto? ¿Por qué no se ha podido salvarle? El Estado español desestima la investigación de su muerte, no informa a la familia y el cuerpo es enterrado en un nicho anónimo. El 516 del cementerio de Montjuïc. Además, se bloquea el acceso al expediente policial. En paralelo, un grupo de activistas decide crear la campaña Tanquem els CIE (Cerremos los CIE). El objetivo: denunciar las continuas vulneraciones de derechos que se producen en estas "cárceles administrativas", procurar mejoras en las condiciones de los internos, presionar para que cierren y, evidentemente, investigar la muerte del joven guineano.

Pocos años más tarde, el equipo de Metromuster -cooperativa audiovisual de la que forman parte Ortega y Artigas-, se suma a la investigación. Lo tienen claro: Idrissa será su próximo documental. "Fue un tema que nos quedó pendiente. Tanto Ciutat Morta como Idrissa giran en torno a la violencia estructural, es el mismo tema pero tratado de formas diferentes", explica Xapo Ortega. El primero es una denuncia al sistema policial judicial, el segundo al control migratorio.

No sólo contar una historia, cambiarla

A diferencia de Ciutat Morta, aquí se encontraron con un muro burocrático infranqueable. Toda la documentación estaba en manos de la Policía Nacional, los compañeros de celda de Idrissa eran imposibles de encontrar y ni siquiera podían acceder a las cintas de las cámaras de videovigilancia. "No teníamos ninguna prueba con la que desmontar la versión oficial de su muerte" confiesa Ortega. Además, no tenían ni una fotografía de Idrissa. Estaban haciendo un documental sobre una persona racializada que ya no existe y ni siquiera sabían cómo era.

A diferencia de 'Ciutat Morta', se encontraron
con un muro burocrático infranqueable

"Ya que la película pretendía ser el camino de vuelta de Idrissa, nos propusimos darle identidad. Por eso empezamos desde el anonimato total [el subtítulo del documental es "crónica de una muerte cualquiera"] y paulatinamente vamos definiendo quién era", explica Artigas. "Idrissa es la consecuencia de una investigación frustrada" añade Xapo Ortega. Y ante esta frustración, tomaron el camino de la reparación: enseñar quién era, enseñar a su gente, a su país, su entierro.

Todos los documentales de Metromuster, sin embargo, tienen una cosa en común: no cuentan una historia, la cambian. No se limitan a colocar una cámara, van más lejos. "La película es una parte del proyecto, forma parte de una movilización popular que pretende darle visibilidad y compartirlo con todo el mundo" dice Ortega. A finales de 2017, Tanquem els CIE y Metromuster impulsan una iniciativa ciudadana para sustituir el nombre de la Plaza Antonio López por el de Idrissa Diallo. La finalidad: reparar simbólicamente su muerte, conmemorar las luchas y resistencias migrantes y cuestionar y romper la costumbre de honrar la tradición esclavista catalana mediante estatuas y placas en la ciudad.

'Tanquem els CIE' y Metromuster impulsan una iniciativa ciudadana para sustituir el nombre de la Plaza Antonio López por el de Idrissa Diallo

El pasado 4 de marzo, cumpliendo una promesa electoral, el Ayuntamiento de Barcelona retiró la estatua del esclavista y empresario Antonio López. Poco después, Tanquem els CIE y Metromuster consiguen recoger las más de 15.000 firmas necesarias, por lo que la pregunta formará parte de la Multiconsulta que, en principio, tendrá en Barcelona lugar pasadas las próximas elecciones municipales. "La plaza es una pieza más de esta dignificación" explica Ortega.

Xavier Artigas y Xapo Ortega, directores de 'Idrissa' | C.PALACIOS

Reparación, memoria y denuncia

Segunda pieza clave: la repatriación del cuerpo. Después de viajar a Guinea Conakry para explicar a la familia de Idrissa que tal como sospechaban, Idrissa había muerto, Metromuster decide hacer todo lo posible para que sus restos descansaran en paz a Tindila, el pueblo que le vio nacer. Cumplir la voluntad de su familia. "La película va más allá del documental para que dejemos de documentar la realidad y acabamos provocando que pasen cosas. Somos los desencadenantes de una serie de eventos que después filmamos", reflexiona Artigas.

El documental se convierte en un ejercicio de reparación y de memoria, en un proceso de denuncia política y pública

De este modo, Idrissa, crónica de una muerte cualquiera, se convierte en un ejercicio de reparación y de memoria, en un proceso de denuncia política y pública, en una trágica oportunidad para entender el pasado colonial de Europa y el racismo estructural. "En este país hay un cine valiente en cuanto a la transgresión de la forma y podemos estar orgullosos, pero desgraciadamente todavía se consideran temas demasiado explícitamente políticos como un tabú. Es decir, parece que el arte es algo menos arte cuando trata temas políticos y, sobre todo, de actualidad "cree Artigas.

También Ortega considera que "hay miedo a posicionarse". Y añade que "a nosotros se nos ha criticado hacer documentales de parte -y desde aquí los reivindicamos- pero desde el momento que eliges un tema del que quieres hablar, te estás posicionando. Como todo es político, nosotros reivindicamos este posicionamiento". De este modo, Idrissa se convierte también en una manera de hacer política a través del cine. Cine activista que, eso sí, se aleja de los códigos cerrados del activismo, del lenguaje excluyente. Cine activista post 15M.

Están abriendo una rendija para que las personas que no tienen ningún contacto con estos discursos conecten con las ideas que quieren transmitir

De hecho, Metromuster se está alejando cada vez más de lo que se considera vídeo activista. "En el momento en que empezamos a trabajar con Ciutat Morta detectamos que a la gente que no era del ámbito activista se le hacía muy difícil consumir este tipo de mensajes porque consideraban que iban dirigidos a otras personas. Como para nosotros el objetivo era y es llegar al máximo de gente posible para que los tipos de mensajes que queremos lanzar son transformadores, empezamos a usar formas narrativas de otros ámbitos no políticos y activistas", reflexiona Artigas.

Aunque, tal como él mismo admite, se están encontrando que a cierta gente le provoca rechazo las cosas que hacen, -porque consideran que no es la forma de contarlas-, son conscientes de que están abriendo una rendija para que las personas que no tienen ningún contacto con estos discursos conecten con las ideas que quieren transmitir. Para que todo el mundo sepa quién era Idrissa Diallo, para que se sepa que para España la vida de un migrante no merece ningún esfuerzo. Para que deje de ser una muerte cualquiera.