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SERIES Elisabeth Moss, tres personajes y una consigna feminista

La actriz norteamericana se ha convertido en un icono del feminismo por sus interpretaciones en las series 'Mad Men', 'The Top of the Lake' y 'El Cuento de la Criada'. Sus tres papeles recogen experiencias traumáticas como la violación y el acoso.

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Elisabeth Moss en las series (de izquierda a derecha) 'The Handmaid's Tale', 'Mad Men' y ' The Top Of The Lake'

Robin Griffin (The Top of The Lake), Peggy Olson (Mad Men) y June Osborne (The Handmaid’s Tale). Tres personajes de ficción y una actriz: Elisabeth Moss. Tres personajes que, además, esconden vínculos cercanos a la nueva ola feminista. No es casualidad que sea la actriz estadounidense quien los encarne. Tanto que sus papeles han ido formando la imagen social de Moss hasta convertirla —dada la relevancia que ha tenido la serie The Handmaid’s Tale— en una de las figuras más relevantes del feminismo en las industrias culturales norteamericanas.

No es válida aquí, aquella premisa que ruega la separación radical entre el arte y el artista. En este caso, entre personaje y actriz. Aunque se podría intentar desvincular a Moss de sus grandes papeles, no lo lograríamos. Al menos sería difícil. Quizá, porque existe una conexión entre la denuncia mediante la ficción que efectúan sus personajes a través de la pantalla y la denuncia real que ella ejerce en cada entrevista y comparecencia. 

En una de sus entrevistas más recientes para The Guardian ironizaba sobre un presente no tan lejano a la realidad que esconde El Cuento de la Criada. "Me gustaría poder decir que no estamos en eso (en referencia al mundo distópico de la serie) y que tenemos una presidenta", apostillaba al periodista, poniendo en relieve que su trabajo va más allá de la interpretación.

Pero los vínculos de la actriz con las realidades que representa en sus papeles no son lo más reseñable. Tanto es así, que se podrían traer otros nombres comprometidos en vida y arte que dejarían a Moss como un caso más dentro de un millar. Tal vez sean las conexiones vitales que guardan los tres personajes de las tres series citadas en la apertura de este artículo lo que se le ha escapado a la crítica mediática.

En estas producciones, Moss encarna diferentes realidades, diferentes tiempos y una sola demanda genérica que con el transcurso de los episodios va ampliando sus fronteras: la discriminación hacia la mujer. 

De esta forma, la actriz de Los Ángeles consigue resucitar la desigualdad laboral en el sector publicitario en las décadas de los 50s y 60s (Mad Men), plasmar el machismo en el mundo policial del presente (The Top of The Lake) y recrear un aterrador futuro distópico en el que las mujeres son sirvientas sexuales al servicio de un poder teocrático (El cuento de la criada).

La maternidad, la violación y como trascurre la vida tras ella, la cosificación de la mujer o la visión del amor como una pugna constante de poder son elementos que Moss —y sus compañeras de reparto— aborda a la perfección, sea como June Osborne (The Handmaid’s Tale), Robin Griffin (The Top of The Lake) o Peggy Olson (Mad Men).

*ATENCIÓN: si sigues leyendo puedes toparte con más de un Spoiler

‘El cuento de la criada’ cierra una temporada aún más real y cercana y por eso, más aterradora

De la violación a la maternidad

En Mad Men, una joven Peggy Olson, secretaria del más prestigioso publicista de Nueva York, es utilizada por un inexperto ejecutivo de cuentas como válvula de escape de un matrimonio que nace moribundo. Pese a que no encontramos escenas de violencia física del hombre a la mujer, Pete Campbell logra valerse de su posición para utilizar a la nueva de la oficina como un mero objeto sexual. El resultado: el embarazo.

Un proceso diferente al que se puede ver en The Top of The Lake o El Cuento de la Criada, donde la violación aparece sujeta a unos marcos que pasan de la violencia psíquica a la física. En la primera, la agresión sucede por la noche, al salir de una fiesta. En la otra, la actriz se presenta violada por una familia en su conjunto: la mujer la sujeta en su regazo y el marido la penetra.

En cualquier caso, de estos procesos de violencia hacia la mujer nacen vidas y con ellas, diferentes reacciones a la maternidad. En el caso de Mad Men, Moss da unas emociones a su personaje que oscilan entre el repudio y la autoculpabilidad. 
En el caso de The Top of The Lake y El Cuento de la Criada, se presenta un drama mayor; el de saber que tu hijo no será tuyo. 

En la serie policiaca, la agente Griffin conocerá a su hija años después de haberla dado en adopción. De inmediato se despertarán en ella sentimientos afectivos y contradictorios. Mientras tanto, en la distopía de HBO, June Osborne tendrá que ver como su hijo es criado por quienes la violan cada noche. No solo eso, si no que será obligada a amamantar a su vástago sin mostrar ningún tipo de contacto afectivo con él.

Peggy Olson,personaje de Mad Men./AMC

Techos de cristal

En la serie basada en la novela de Margaret Atwood, el techo no es de cristal. Tan siquiera se podría hablar de techo, pues en la sociedad de la ficticia República de Gilead la mujer no tiene más derechos que el de servir al hombre. Es en Mad Men y en The Top of The Lake donde la discriminación laboral hacia la mujer aparece mejor recogida.

Elisabeth Moss interpreta a la agente Griffin en la serie 'The top of the lake'./Fotograma de la serie

Peggy Olson es una excepción en un mundo de hombres. El personaje tiene que sobrevivir en una oficina donde las mujeres deben sonreír ante los manoseos y piropos constantes de ejecutivos con corbata. Pero no solo sobrevive. La serie de AMC recoge a la perfección las oportunidades inexistentes que tenían las mujeres para ascender durante los años cincuenta y sesenta.

Peggy, como decíamos, es la excepción, porque consigue llegar a ser redactora de publicidad a base de horas extras y noches durmiendo sobre escritorios de madera. Sin embargo, su cambio de estatus sirve para evidenciar el machismo que las mujeres sufren dentro de las altas esferas. 

En la mini serie australiana The Top of The Lake, la situación es parecida, aún siendo representada en un espacio temporal mucho más cercano al presente. La agente Griffin, que vuelve a su localidad natal para investigar una desaparición, sufrirá el ninguneo constante de sus compañeros de comisaría y el acoso de su jefe, que en un momento dado tratará de abusar sexualmente de ella. En la segunda temporada, la protagonista se trasladará a Sídney para investigar una trama de vientres de alquiler. En una nueva comisaría repleta de hombres, el personaje interpretado por Moss se bregará para ser respetada. Sin embargo, sólo encontrará obstáculos para llevar a buen puerto sus investigaciones. Tanto, que le asignarán una compañera poco preparada para hacer frente al caso.