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Cómo tocar ante una sala vacía y sobrevivir al intento

Enfrentarse a una audiencia reducida, si no exigua, y seguir adelante con el concierto requiere de compromiso y honestidad con lo que uno hace. Cinco músicos nos hablan de lo que significa toparse con un vacío que en ocasiones resulta estridente.

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Gorka Urbizu, de Berri Txarrak, durante la prueba de sonido en La Riviera. /TOM HAGEN

“Si el rey está desnudo, ¿por qué no decirlo?”. Con estas palabras resume Gorka Urbizu, líder del trío navarro Berri Txarrak, lo ocurrido este martes durante su concierto en Nantes. Una realidad apenas contada pero más recurrente de lo que pensamos, a saber; una banda sobre el escenario —curtida en este caso, dos décadas de música les avalan— y tan sólo una persona enfrente. “Ese fan merecía todo el respeto del mundo y tratamos de que no olvide ese concierto en su vida”, explica Urbizu desde París, escala en la que han corrido mejor suerte.

Los sinsabores del mundo de la música, no siempre suficientemente aireados, quizá por esa percepción de éxito que a muchos interesa promocionar, están a la orden del día. El caso de Berri Txarrak no es aislado, pero sí quizá la naturalidad con la que han decidido hacerlo público. “Nosotros empezamos en 1994 y llevamos más de una década girando por todo el mundo. En la carretera a veces ocurren estas cosas y sólo queda aprender de ello, te hace más banda. El problema sería que siempre fuera así, pero no es nuestro caso”.

Urbizu: “Ese fan merecía todo el respeto del mundo y quisimos que no olvidase ese concierto en su vida”

Con todo, Urbizu se muestra sorprendido ante el vendaval de compartidos que han tenido las informaciones que se han hecho eco de su aciaga noche en Nantes. "Alucino con que se haya viralizado esta noticia, qué esperan que ocurra en un Estado que banaliza la música hasta límites insospechados, hace famoso al mejor imitador de turno y lo eleva a la categoría de artistazo, coarta la creatividad, censura artistas incómodos, ningunea todas las lenguas que no sean hegemónicas y arrincona automáticamente todo lo que huela a rock…". 

Con un sold out en Bristol y varios festivales a sus espaldas, lo del martes se puede considerar un accidente: “Digamos que en la cena ya se mascaba la tragedia y nos lo tomamos con humor. Somos muy de humor negro, hace que en estas situaciones te rías un poco de ti mismo y apechugues con lo que hay. En la hora de actuación se disipan todos los problemas y cobra sentido la mierda de día que hayas podido tener. Se trata de disfrutar del placer que es tocar tus canciones en directo”.

Lorente: "Si eres un profesional lo vas a dar todo haya una o cuarenta personas delante"

Un placer que, como es obvio, difiere en función del número de personas que hayas sido capaz de concitar. Sobre el escenario, los músicos coinciden en que resulta difícil abstraerse de ese vacío en ocasiones estridente. “Es una cuestión de energía, por supuesto que si eres un profesional lo vas a dar todo haya una o cuarenta personas delante, pero si no hay apenas gente la sensación es más de un ensayo que de un concierto. De forma inconsciente la audiencia condiciona la energía que pones en juego”, explica Emilio Lorente, guitarrista del grupo indie madrileño Autumn Comets.

Así las cosas, no queda otra que apechugar y tratar de sacarle algún rédito al infortunio. Eso debió pensar el multiinstrumentista Dani Rojo, líder de la banda Dani Red, cuyo concierto en Madrid tuvo que competir con un acueducto festivo y toda una semifinal de Champions entre dos equipos capitalinos; el Real Madrid y el Atlético. Lucha desigual cuyo resultado —como ya intuirán— se cebó con los músicos. “No vino nadie, algo con lo que tristemente ya contábamos pues no se habían vendido entradas anticipadas. Tratamos de darle la vuelta y lo enfocamos como un ensayo de lujo, incluso pensamos en grabarlo y darlo en directo en nuestras redes”. Ya en harina, la situación apenas mejoró. “Entraron un par de chavales pero ni siquiera venían al concierto, tocaban en la banda que actuaba al día siguiente —42 Decibel— y querían conocer las instalaciones”.

Salir del nido

La escena lo es todo para algunas bandas. La posibilidad de hacerse un hueco en el circuito interno de una ciudad como Madrid o Barcelona, genera en los protagonistas una realidad deformada que no tardan en cotejar de forma un tanto brusca. Lo cuenta Yago Alcover, guitarra y cantante de dos formaciones de garage y pop en Barcelona, Mujeres y Univers. “Ocurre que en la música estás muy expuesto, y al mismo tiempo resulta inevitable generarse muchas expectativas. Pero lo cierto es que cuando sales de tu ciudad, la realidad te da en toda la cara, hay que tener temple y saber lidiar con esto. Puedes tener cierto nombre en Barcelona, pero vete a Huesca o a Murcia. Nos hemos encontrado con audiencias de 8 o 10 personas en salas con un aforo de 350”.

Alcover: "Nos hemos encontrado con audiencias de 8 o 10 personas en salas con un aforo de 350"

En esa misma línea se sitúa Germán López, guitarrista de la banda de shoegaze catalana Heather: “Esto es más habitual de lo que parece, muchas bandas que tienen cierto reconocimiento en Madrid o Barcelona cuando salen de su radio de acción se encuentran con audiencias muy reducidas. En concreto nosotros tocamos en Oviedo hace un par de semanas ante 8 personas. Evidentemente fue más frío que otros con mayor audiencia, es algo que quieras o no te desmotiva. La actitud para nosotros es innegociable, pero no cabe duda de que te condiciona”.

Y si ya es complicado jugar de visitante en tierras patrias, imaginen cruzar las fronteras. Similar a lo vivido por Urbizu y los suyos en Nantes le ocurrió a Alcover con Univers durante un bolo en Londres. En concreto el lugar se llamaba The Water Rats —ya el nombre, convendrán conmigo, no resulta halagüeño— y la reducida audiencia estaba compuesta por dos colegas y un espontáneo en un preocupante estado de embriaguez. “Aquello tenía toda la pinta de ser un open mic, de modo que cuando terminó la banda anterior y se fueron sus seguidores, nos encontramos con la sala desierta…”.