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Videojuegos Los cuatro grandes partidos coinciden en pedir beneficios fiscales para la industria del videojuego

PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos sacan la bandera blanca para hablar sobre la importancia de introducir medidas en el sector, como bonificaciones a la Seguridad Social o la adecuación de la cuota del IRPF.

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10/04/2019 - Los cuatro grandes partidos exhiben pragmatismo y apelan al consenso en el debate sobre la industria del videojuego. / DEV y Diboos

Con un discurso marcadamente pragmático y apenas unas pinceladas ideológicas. Así afrontaron PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos el primer debate electoral que se celebró este miércoles en precampaña centrado en la industria del videojuego y de la animación, organizado por los lobbys del sector, las asociaciones DEV y Diboos.

Entre propuesta y propuesta se coló un marcado rechazo a la afirmación de Iván Espinosa, número tres de Vox al Congreso por Madrid, sobre la no consideración del cine como producto cultural. “Me parece una declaración salida de la realidad de lo que es la cultura y la industria cultural española, no compartimos esa intención de ninguna de las maneras”, expresó el naranja Daniel Martínez, número 13 de las listas al Congreso por Madrid. El popular Víctor Píriz, cabeza de lista por Badajoz, tiró del impacto emocional que supuso para él Volver a empezar, de José Luis Garci, y aseguró que no contaran con ellos “para estas barbaridades”.

Excenciones fiscales

Todos los partidos estuvieron de acuerdo en que una medida para el fomento de la creación de empleo y de empresas sería la introducción de mejoras y beneficios fiscales, como bonificaciones a la Seguridad Social o la adecuación de la cuota del IRPF a un sector muy intermitente.

Los que más énfasis pusieron en este ámbito fueron PP y Ciudadanos. “Hay que incrementar la competitividad, mejorar el marco fiscal e incentivar la penetración del sector en los mercados internacionales”, dijo Martínez, que apostó por esto como la única manera de “atraer a publishers internacionales, porque sin ellos no hay acceso al mercado extranjero”. Píriz mostró su acuerdo y detalló que eso podría encaminar a hacer de España un HUB internacional y fomentar la industria de convenios digitales “para que nos vean atractivos desde fuera”.

Los partidos de izquierda, aunque más tibios, también dieron el visto bueno a esta propuesta. Más hincapié hicieron en el tema de las ayudas, “a las que se les debe hacer un seguimiento” porque pueden destinarse “a quienes tienen actividades de otro tipo consolidadas” mientras quienes se dedican íntegramente al desarrollo de videojuegos o a la animación “no pueden acceder a ellas”, afirmó Sofía Castañón, cabeza de lista de Podemos al Congreso por Asturias.

El socialista y número siete a las Europeas Ibán García sugirió la posibilidad de construir un fondo de dinero destinado a la promoción de la producción española y que asumirían las compañías que se benefician del alto nivel de consumo de videojuegos en España, algo que ya se hace en el sector audiovisual. “Deberá ser pactado por todo el sector con el máximo consenso y se partiría de las experiencias audiovisuales. No tiene por qué no ser en beneficio de todos los agentes”, añadió el candidato naranja.

Pero no solo la inversión pública fue un tema a discutir durante el debate. Tanto Ciudadanos como el PP apostaron por una Ley de Mecenazgo “esencial para encauzar las inversiones privadas”, según aseguró Martínez. El representante popular tiró de ironía al decir que el inversor no es una ONG, “el que invierte lo hace como una manera de ganar dinero” y por ello es importante hacer “al sector en su conjunto más atractivo” y no depender solo del dinero público.

Hubo pocas disensiones a lo largo de todo el debate, poco habituales en una campaña y, sobre todo, esta en concreto, llena de acusaciones y un tono duro que no se manifestó aquí en ningún momento. De hecho, se repitió más de una vez que la buena sintonía que parecían compartir podría llevarse al Congreso.

El representante popular extrañó al público al culpar a la clase política de lastrar el crecimiento de la industria. “España es un país atractivo para que los inversores vengan y quieran quedarse. Tenemos buenos profesionales, desarrolladores y buenas ideas… la pata que falla somos nosotros”, confesó. Una de las mayores inquietudes de su partido, decía, es aumentar el tamaño de las empresas, hecho que solo se consigue “por fusión, absorción o trabajo conjunto”.

Una FP dual para mejorar la formación

Otra de las grandes consonancias que mostraron los partidos fue la de potenciar la formación profesional. El socialista apoyó en concreto crear una nueva ley de FP dual que palie los “serios problemas de empleo” y “que tenga un sector destinado al videojuego”.

Más complicado fue que respondieran a por qué pretendían mejorar la formación si actualmente gran parte de trabajadores cualificados del sector están en el paro. “Es un tema delicado, no queremos prometer humo”, anunciaba el naranja Daniel Martínez, que explicó que esas medidas “están orientadas a incrementar la competitividad”. El conservador Píriz abogaba por una “formación continua para que las personas no se queden atrás en sus conocimientos”. La única que rompió la armonía en este tema fue la representante de Podemos, que exigió que las empresas dejaran de explotar a sus empleados y que en lugar hacerles trabajar horas incontables, contrataran a más gente.

El Estatuto del Artista también se coló en el debate. Los cuatro partidos celebraron que el sector cultural ahora pague un IVA reducido del 10% —del que el videojuego no ha podido beneficiarse y que prometen cambiar— y enfocaron sus preocupaciones en reconocer la intermitencia de la industria del desarrollo, es decir, el tiempo que pasa entre la publicación de un juego y otro y que a tantas empresas se ha llevado por delante.

El videojuego como producto cultural

Preguntados por si los videojuegos deberían ser tratados por el Ministerio de Cultura o de Industria, ninguno dudó en afirmar que debía incorporarse a ambos, aunque fue Sofía Fernández quien incidió más al asegurar que este debería incorporarse al currículo académico y al “acervo cultural” y tener más espacios en TVE.

El socialista cree que formar parte de dos ministerios tan importantes podría impulsar al sector por recibir “beneficios de la valoración social de estar en Cultura y las más cuantiosas ayudas de Industria”. No fue tan optimista el popular, quien aseguró que esta dualidad entraña “sus complicaciones”.

Más desapercibido pasó la propuesta del representante del PSOE de crear “un evento de repercusión mundial” que ponga en el escaparate las mejores obras de videojuegos y animación de los productores españoles. “Hay que visibilizar la apuesta que hacen tanto el sector y la sociedad civil como las asociaciones públicas”, continuó.

Sin tiempo para más, el debate mencionó superficialmente o pasó por alto temas tan importantes como el complicado y casi invisible papel de la mujer en la industria o las condiciones precarias en las que conviven los estudios pequeños e independientes y su corto tiempo de vida.

El debate, al que no estuvo invitado Vox, sirvió para demostrar que hay ciertos temas en la agenda política en la que los grandes partidos pueden ponerse de acuerdo. Aunque, como apuntara Sofía Fernández parafraseando a la filósofa Marina Garcés, “el consenso es la autocensura”.