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Alonso ante la matanza de Texas

El español se juega su primer 'match ball' en el inédito circuito de Austin, en el que Vettel podría proclamarse el domingo tricampeón del mundo

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Muchos alicientes presenta el próximo Gran Premio de Estados Unidos de Fórmula 1. La posibilidad de que se decante el título de campeón del mundo en favor del alemán Sebastian Vettel. La capacidad de Fernando Alonso para seguir manteniendo sus aspiraciones y conseguir que sea Brasil el que decida. El estreno de un inédito circuito, el de Austin (Texas), en el regreso de un gran premio desaparecido desde hacía cinco años. Y la complejidad de un trazado con terribles desniveles y una primera curva en la que puede pasar de todo.

Todo ello, agitado en una coctelera produce un gran premio de infarto en el que se puede producir una matanza, salvando las distancias con la famosa película de terror. El objetivo del español para este fin de semana es meridiano: evitar por todos los medios que Vettel no se alce con su tercer campeonato seguido. Hito que solo han logrado hasta ahora dos mitos del automovilismo como el argentino Juan Manuel Fangio y el alemán Michael Schumacher, que afronta la penúltima carrera de su laureada carrera.

Pero la empresa no se antoja nada sencilla. Vettel, que protagonizó una soberbia remontada desde el 'pit lane' hasta la tercera plaza en Abu Dabi, lidera el campeonato con 255 puntos, diez más que el doble campeón del mundo asturiano. Y solo necesita sumar otros quince puntos más que el guaje para amarrar el título.

El alemán además quiere celebrar a lo grande su GP número 100 y precisamente fue en el desaparecido Indianápolis donde disputó su primer gran premio en 2007. En aquella ocasión con el volante de BMW-Sauber y terminó octavo. Por su parte, Alonso intentará que el campeonato se dilucide en el último gran premio, dentro de dos fines de semana en Interlagos, pero es consciente de que Ferrari parte con desventaja: 'No somos suficientemente rápidos, es cierto y tenemos que aceptarlo, pero tenemos algunos puntos fuertes que intentaremos aprovechar'.

Por detrás, el resto de peleas carecen ya de importancia. Tan solo servirán para ayudar o perjudicar a los dos 'gallos' que pelean por el título. Raikkonen, pese a ganar en Yas Marina, dijo adiós a sus opciones matemáticas de victoria. Lo que parece imposible es que a la escudería austriaca, que dominó los dos últimos campeonatos gracias a las genialidades del ingeniero inglés Adrian Newey -el diseñador estrella de la F1-, se le escape el Mundial de constructores: a Vettel y al australiano Mark Webber les basta sumar cuatro puntos entre ambos para festejar otro título por equipos este mismo fin de semana en Texas.

El circo de la Fórmula 1 aterriza en Austin, un circuito inédito y complicadoPor detrás, otros equipos tienen problemas mucho más acuciantes. HRT ha anunciado esta misma semana que necesita un comprador para no verse obligado a clausurar su aventura en la Fórmula 1. Sobre los hombros de Pedro Martínez de la Rosa y Narain Karthikeyan recaerá la responsabilidad de completar una buena actuación que ilustre la viabilidad del proyecto.

Pirelli, suministrador único de neumáticos, ha elegido los compuestos medios (raya blanca) y duros (plateada) para un Gran Premio en el que comparten récord de victorias -cinco- el alemán Michael Schumacher (Mercedes) y el brasileño Ayrton Senna; y que ganó por última vez, en 2007, el inglés Lewis Hamilton (McLaren).

El fin de semana se disputará en horario europeo de tarde, de forma que la sesión de calificación comenzará el sábado a las 19 horas y la carrera, el domingo a las 20 horas. En total, los monoplazas darán 56 vueltas a un recorrido de 5,515 kilómetros.

Vettel podría proclamarse matemáticamente tricampeón del mundo en Austin si:

1. Gana la carrera y Alonso no queda entre los cuatro primeros.

2. Es segundo y Alonso no alcanza la octava plaza.

3.  Si concluye tercero y Alonso ni siquiera puntúa.

Si no se da ninguna de estas circunstancias, el Mundial se decidirá en la última prueba del campeonato, en el GP de Brasil, que se disputará el 25 de noviembre.

 

 

Los pilotos se enfrentarán este fin de semana a un nuevo desafío, el de correr en un circuito que tan solo han probado desde los simuladores. Diseñado, al igual que el resto de las últimas pistas incorporadas al circo del gran motor, por el alemán Hermann Tilke, el Circuito de las Américas se estrena como parte del Mundial de Fórmula 1. El propio Tilke ya ha avisado de que 'es uno de los circuitos más difíciles' de la temporada. 

La penúltima escala del Mundial se encuentra situado en Austin (Texas) y propone un recorrido inspirado en varios trazados históricos como Interlagos, Silverstone o Hockenheim.  El nuevo circuito sede del Gran Premio de Estados Unidos, que ha costado 400 millones de dólares (314 millones de dólares), levanta el telón recogiendo el testigo de Sebring, Riverside, Watkins Glen, Dallas, Phoenix e Indianápolis, anteriores sedes históricas de la carrera norteamericana, inédita desde hace un lustro.

El Circuito de las Américas es uno de los cinco del calendario que se recorren en el sentido opuesto a las agujas del reloj, junto con Singapur, Corea, Abu Dhabi e Interlagos, y cuenta con un total de veinte curvas, once a izquierda y nueve a derecha. Las curvas 2 y 3 se asemejan a la 'Senna S' de Interlagos; las curvas 4-6 rinden homenaje a Maggotts, Becketts y Chapel del circuito inglés de Silverstone; las 12-14 reflejan la sección del estadio en el trazado alemán de Hockenheim; y las 16-18 evocan a la famosa curva 8 de Istambul Park. Además, sólo tiene una zona de 'DRS', situada en la recta entre las curvas 11 y 12, y la zona de activación se encuentra aproximadamente a 650 metros de la 12.