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Fútbol Boca Juniors y River Plate juegan la final más tensa de la historia de la Copa Libertadores

La eliminatoria tendrá a los dos máximos rivales del fútbol argentino como candidatos a levantar la copa. Se teme por la posibilidad de que haya muertos durante los partidos. 

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Dario Benedetto (c) de Boca Juniors celebra un gol en el partido de vuelta de semifinales de la Copa Libertadores. EFE/Sebastião Moreira

Un partido entre River Plate y Boca Juniors es todo un acontecimiento en Argentina. La rivalidad es tan férrea y tan visceral que caminar con una camiseta de River por el barrio de La Boca —barrio donde el equipo tiene su estadio— es considerado deporte de alto riesgo. 

El llamado superclásico se dará en la final de la Copa Libertadores, el título de equipos más importante de América Latina. El duelo se llevará a cabo a doble partido, siendo el primero este sábado en La Bombonera, la cancha de Boca Juniors

El partido viene precededido por tensión entre las aficiones, instituciones llamando a la calma e incluso a la Conmebol —organizadora de la Copa Libertadores— saltándose las reglas para evitar problemas. 

En el fútbol argentino, desde 2010, los equipos locales no venden entradas a la afición rival, evitando así encuentros que más de una vez han acabado con violencia, heridos y muertos. La Conmebol pidió levantar ese veto pero desde Boca Juniors se rehusó esa posibilidad. La organización sudamericana finalmente decidió hacer la vista gorda, conocedora de la agresividad de los ultras de ambos equipos. 

Los días previos al primer encuentro se saldaron con fallecidos. El pasado 4 de noviembre un amigo quemó la casa al otro por una discusión entre los equipos. Igualmente, el pasado viernes se produjo un asesinato por la espalda de un chico que llevaba una camiseta de River, que recibió tres tiros

Vista general de una tienda deportiva que promociona en sus artículos la final de la Copa Libertadores 2018, en el barrio de La Boca, en Buenos Aires (Argentina). EFE/Juan Ignacio Roncoroni

El partido, programado para el sábado, se jugará a las 21 (hora española) del domingo, después de haberse suspendido por la lluvia. Un retraso de la contienda que no cambiará la condición de todo o nada que esconde el encuentro. El conjunto bostero vivirá su undécima final e irá en busca de su séptimo trofeo, después de ganarlo en seis ocasiones, la última en 2007.

Por su parte, River Plate jugará en busca de su cuarto título de Libertadores, que alzó en 2015 por última vez. Además, su entrenador, Marcelo Gallardo, estará sancionado y no podrá dirigir a los suyos. Gallardo, a su vez, suena cada vez más fuerte como candidato para ser el próximo seleccionador del equipo nacional argentino. 

El fútbol argentino está acostumbrado a vivir momentos tensos y violentos, y prueba de ello son algunas bromas y apuestas sobre quién ganará la Copa, en los que se apuesta también el número de muertos. 

La fechas prevista para el choque de vuelta es el sábado 24 de noviembre en el Estado Monumental, campo de River Plate. La gran duda de las organizaciones y de la seguridad es qué pasará si la final se pone de cara para River en cancha de Boca o viceversa. ¿Se podrán acabar los partidos?.