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El técnico de Valdano visita el búnker de Mou

Pellegrini regresa al Bernabéu, donde el portugués sí tiene mando

ENRIQUE MARÍN

Al igual que durante su primer mandato, cuando en sintonía con Jorge Valdano decidió no renovar a Del Bosque y acabó sustituyendo a este por Queiroz, Florentino Pérez quiso fichar a Wenger en su retorno a la presidencia del Madrid. Sin embargo, la nueva negativa del francés obligó a Pérez a buscar una alternativa. En primera instancia, intentó fichar a Mourinho, que había cumplido su primera temporada en el Inter. Jorge Mendes, agente (también) del técnico portugués, se encargó de hacer la gestión, pero The Special One se sintió segundo plato y rechazó la oferta. Sólo entonces, la opción Pellegrini, propuesta y avalada por Valdano, fue factible. El Madrid pagó los cuatro millones de su cláusula de rescisión con el Villarreal y el chileno firmó por dos años, aunque sólo cumpliría uno. Curiosamente, la salida del Ingeniero fue cubierta por Mourinho, que esta vez sí escuchó y aceptó la oferta de Florentino.

La estadística, siempre caprichosa y tantas veces engañosa, ha querido que el regreso de Pellegrini al Bernabéu se produzca en una jornada en la que sus números al frente del Madrid son mejores que los actuales de Mou. Hace una temporada, los blancos lideraban la Liga, empatados a 62 puntos con el Barça, mientras que en la actual son segundos, con un punto menos (61) y a siete de los azulgrana (68). Además, con Pellegrini en el banquillo, el Madrid sumaba más partidos ganados (20 por 19) y más goles (67 por 55), con un solo tanto más en contra (20 y 19).

Del mismo modo que Mourinho ha encontrado en la Copa la competición a la que aferrarse, el alcorconazo dejó muy tocado a Pellegrini. Tanto, que sólo la intervención de Valdano en Santo Domingo evitó su destitución fulminante. De rematar al chileno se encargó el Olympique de Lyon en los octavos de la Champions, una barrera que el Madrid de Mourinho está en condiciones de superar frente el mismo rival tras el 1-1 de la ida, aunque todavía quede la vuelta.

"Cuando no se oye la voz del técnico y este no siente el respaldo institucional, las posibilidades de éxito se reducen bastante", se lamenta aún hoy Pellegrini cuando recuerda su paso por el Madrid. Mourinho, tan dado a quejarse de todo, no puede decir lo mismo. Él sí tiene mando en plaza y el club no sólo le complace en todo lo que pide, sino que hasta da pábulo a su victimismo.

No es fácil imaginar que el Málaga asalte mañana el búnker del Bernabéu, donde el Madrid no ha cedido ningún punto. De hecho, Mouri-nho acumula ya nueve años y 148 partidos invicto en Liga como local. Desde que el 23 de febrero de 2002 el Oporto perdiera en O Dragao contra el Beira Mar (2-3), el luso no ha vuelto a perder. Un nuevo tropiezo, y no digamos si es en forma de derrota, dejaría la Liga aún más sentenciada y serviría a Pellegrini, el técnico de Valdano, para vengarse llevándose el bote de Mourinho.

Después de estar a punto de sustituir a Benítez en el Liverpool y rechazar los petrodólares de Qatar, el chileno cogió el Málaga, propiedad precisamente de un jeque. Pese a los 11,5 millones invertidos en el mercado de invierno, el equipo andaluz no termina de carburar y sólo la derrota del lunes ante el Almería le ha permitido abandonar el farolillo rojo. Pellegrini está sufriendo más de lo que esperaba. El Málaga no es el Villarreal y aún tiene el regusto que le dejó el Madrid.

"A ver si Mourinho logra los mismos puntos (96) y los mismos goles (102) que yo". Este fue el epitafio de Pellegrini antes de abandonar el Madrid por la misma puerta por la que llegó: la de servicio.