Público
Público

La tormenta perfecta engulle al Barça pero Bartomeu se agarra al sillón

El presidente dará hoy explicaciones a la prensa y a la Junta de la destitución de Zubizarreta y de la sanción del TAS, pero no se prevé que anuncie un adelanto electoral pese a la sucesión de escándalos, la pésima imagen del equipo y el lío con Messi

Zubizarreta, Bartomeu y Luis Enrique, el día de la presentación del técnico. EFE

EDUARDO ORTEGA

MADRID.- Dilapida a gigantescos pasos la actual junta del Barça la mejor herencia jamás recibida. Se empeña en no dejar ni rastro de nada que se parezca o que tenga nexo alguno con el odiado Laporta. Aunque el coste sea el hundimiento institucional y deportivo del que hasta hace solo tres años era el mejor equipo de fútbol del mundo. Ni el dimitido Rosell primero, ni Bartomeu después han sido capaces siquiera de mantener un modelo de éxito y no se adivina proyecto alguno que se aleje de lo que cada vez parece más una indefectible decadencia. La crisis institucional abierta desde hace más de un año no sólo no se ha cerrado, sino que ha erosionado por completo todos los estamentos del club y ya golpea con creces a un equipo que no sabe a lo que juega y al que ni Messi es capaz de salvar.

Los escándalos que han estallado en los últimos meses (la evasión de impuestos de Messi o el fraude fiscal en el fichaje de Neymar) han acabado en el olvido, sobre todo porque ninguno tendrá seguramente consecuencias serias para el club. Pero la sanción del TAS que impide fichar todo este 2015 supone un torpedo espectacular, difícil de salvar. Dedica desde entonces Bartomeu sus esfuerzos a achicar agua, quitándose lastre de encima, con la idea de aferrarse a un cargo para el que nadie lo eligió. Por ello prescindió hace unas semanas de Antoni Rossich como director general y la misma razón hay para que fulminara a Zubizarreta de la dirección deportiva el lunes. La excusa es el durísimo castigo del TAS por las irregularidades al fichar a varios niños, aunque a pocos se les escapa que los días de Zubizarreta como ejecutivo azulgrana estaban contados.

Admite poca discusión la destitución de un hombre que llegó con escaso bagaje para sustituir al exitoso Begiristain. La crítica se eleva también, por tanto, a su elección por parte de Rosell. Su labor ha estado plagada de sombras, aunque la decisión final de muchas operaciones fuera del propio Bartomeu o incluso de Luis Enrique esta temporada. La incapacidad para contratar a un central de garantías en estos cuatro años y para remodelar una plantilla envejecida y sin ansia de títulos está en su debe. Las llegadas de futbolistas como el desconocido Douglas o el lesionado Vermaelen y las marchas de Valdés y Thiago no han ayudado precisamente a limpiar su imagen. Ha tomado la misma senda que Zubi Carles Puyol, su mano derecha, por una supuesta necesidad de experimentar, aunque los medios catalanes insisten en separar ambas salidas.

La tormenta perfecta que azota desde hace meses al club amenaza ya desde hace jornadas con trasladarse al césped. Se fichó a todo un ídolo culé, Luis Enrique, para reconducir la situación en el vestuario y en el juego, pero no ha ocurrido ni lo uno ni lo otro. Aplica el asturiano la mano dura que le faltó a Martino pero con resultados más que preocupantes. A la falta de sintonía desde el principio con todo un peso pesado como Xavi, se ha sumado desde finales de 2014 el run run constante del mal rollo con Messi. Y eso ya son palabras mayores. Las polémicas declaraciones del argentino en las que no aseguraba un futuro en azulgrana fueron difuminadas por varios récords, pero las aguas no han vuelto a su cauce. Ni mucho menos.

El entorno del astro de Rosario se esmera en filtrar todas las semanas la pésima relación que tiene con Luis Enrique y lo dictador que le debe parecer. El último encontronazo fue en Anoeta, donde comenzó en el banquillo, y prosiguió en el peor escenario posible. Esgrimió Messi una gastroenteritis para no aparecer en el entrenamiento de Reyes plagado de niños y se ha rumoreado con la intención del técnico de expedientarle, algo que abortaron los capitanes. Entre tanto, el que la cuenta en Instagram del argentino comenzara a seguir al Chelsea y varios jugadores blues parece más una broma de mal gusto que algo con cierta relevancia.

Messi, en el banquillo en Anoeta. EFE/Javier Etxezarreta

Como siempre manda el balón, y en el Barça no vale con poseerlo y ni tan siquiera con ganar, el Camp Nou puede dictar esta semana una sentencia que Bartomeu se empeña en dilatar como sea, ya se tenga que quedar él solo en la nave. Otro ridículo contra el Elche en Copa el jueves y contra el Atlético de Madrid en Liga el domingo podría precipitar unos acontecimientos que ya apuntan a Luis Enrique, puesto que es la única cabeza visible de la que el presidente puede ya prescindir. No parece que se le pase de ninguna manera por la cabeza convocar unas elecciones anticipadas cada vez más reclamadas por los socios y aficionados. Al menos su respuesta siempre ha sido un 'no' rotundo.

Y es el mismo discurso que se espera de él esta tarde (16.00 horas) en la rueda de prensa en la que se prevé que explique los pormenores de la destitución de Zubizarreta. Seguramente llegará también con un nuevo director deportivo bajo el brazo, y desde la ciudad condal se apunta el nombre de Eduardo Macià, que en la actualidad forma parte de la dirección deportiva de la Fiorentina y que también ha pasado por Valencia, Liverpool u Olympiacos. No sería nada descabellado que aparezca con una carta inesperada para tratar de desviar la atención ante el aluvión de peticiones de explicaciones que se le viene encima. O al menos esa sería la táctica más simple.

Cuatro horas después tendrá que aclarar también en el seno de la Junta extraordinaria convocada todo lo que está sucediendo. Una cita que se prevé de alta tensión, puesto que el caído en desgracia Toni Freixa pretende forzar a Bartomeu a que convoque unas elecciones anticipadas que Laporta espera tranquilamente en la ciudad condal. Sabe Jan, antiguo compañero de batallas, que, como ocurrió hace más de una década, se le aguarda como el salvador.