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La banca ética en España y el caso de Fiare Banca Etica

Este tipo de entidades financieras —que invierten en economía real, desarrollo sostenible y promueven la transparencia— están al alza en España tras haber sabido aprovechar el contexto político, económico y social del país y son un ejercicio de activismo y militancia.

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Fiare Banca Etica

MADRID.- La percepción que tiene la sociedad sobre la banca se ha visto afectada en los últimos tiempos como consecuencia de la situación que ha vivido el sector financiero en nuestro país. Esto ha propiciado una desconfianza hacia los bancos convencionales que ha llevado a que las entidades financieras de la denominada banca ética comenzasen a ver un crecimiento en sus clientes y activos.

Estas entidades se caracterizan por no regirse por la búsqueda del máximo beneficio económico y por evitar la especulación. En su lugar, apuestan por promover principios éticos invirtiendo en economía real y solidaria, es decir, en aquellos proyectos que repercuten positivamente sobre la calidad de vida de las personas y promueven el desarrollo sostenible, siendo transparentes y en algunos casos potenciando la participación de sus usuarios, lo que las convierte en un ejercicio de activismo.

Ser cliente de estos bancos tiene un componente de militancia como ha explicado Juan Garibi, director de la sucursal en España de la italiana Banca Popolare Etica, uno de los dos bancos, junto a la española Fiare, que conformaron la entidad Fiare Banca Etica. Esta entidad es una de las tres más destacadas de la banca ética en España junto a Triodos Bank y Coop 57.

“Quien venga a un banco ético tiene que entender que va a ser razonablemente más incómodo y razonablemente más caro, por tanto o hay un componente de militancia o no funciona”, ha afirmado Garibi al explicar que muchos usuarios manifiestan su desacuerdo con las carencias que tienen estas entidades respecto a los bancos convencionales. Algunos ejemplos de esto serían los costes anuales de las tarjetas de crédito y débito o las distintas comisiones que cobran por unos u otros servicios. A cambio de estos “sacrificios” estos bancos se comprometen a invertir solo en proyectos éticos que promuevan el bienestar social y mejoren la calidad de vida.


Una parte de los clientes que forman parte de estas entidades provienen de militancias en otros ámbitos de la sociedad. El dirigente de la sucursal en España de Banca Popolare Etica aseveraba que, pese a la falta de estudios y análisis, “normalmente, la militancia en finanzas éticas no es la primera militancia de nadie, nadie viene aquí porque ha descubierto que este es el sitio donde cambiar su relación con el entorno. Normalmente quien viene a un banco ético viene de algún otro sitio como la cooperación para el desarrollo, la economía solidaria, la militancia ambiental, la militancia sindical, la militancia feminista, la militancia política...etc”.

El objetivo de Fiare Banca Etica es, según el directivo, “siendo un banco distinto, con criterios distintos, con objetivos distintos y tipos de inversiones diferentes, no dejar de ser un banco posible, elegible por cualquier persona para cubrir sus necesidades básicas. Hasta ahora no lo hemos sido y ese es el salto que hay que dar ahora para responder al momento actual”. Con dos años de vida, al cierre 2015 ya contaban con más de 6.000 clientes en España y 70 millones de euros en activos. Esperan que crezcan en torno a 2.000 clientes y entre 10 y 15 millones de euros al año.

Las dos mayores inversiones realizadas por Fiare Banca Etica han sido dos proyectos de cohousing para mayores realizados en Madrid y en Cuenca, con un valor promedio cada uno de 3 millones de euros. Pero también invierten en proyectos que requieren menor financiación como por ejemplo en una librería especializada en temas feministas y LGTB que solicitó 15.000 euros.

Para determinar cada inversión, las decisiones de inversión se toman en base a dos criterios: el técnico y el ético-social. A los socios les corresponde participar en el segundo y evaluar si tiene sentido invertir en ese proyecto de acuerdo a los principios éticos y los valores de la entidad. Valoran aspectos de la empresa solicitante como la perspectiva de género, la relación con la comunidad, el compromiso con el medioambiente, quiénes son sus proveedores, la participación en su entorno y en redes, cómo distribuyen sus beneficios, la transparencia... Esto, junto a la publicación de quién y cuánto recibe, permite mantener un mecanismo de control sobre las inversiones de Fiare Banca Etica.

Respecto a la financiación política Garibi ha explicado que “no sólo no financiamos partidos políticos, ni siquiera les avalamos para pedir el anticipo del cobro de las subvenciones electorales” y ha señalado que sus clientes pertenecen todo el espectro político. “Son personas comprometidas a remar juntas y juntos para mejorar la sociedad.

“La banca ética no debería ser para todos”

Pese a que ser cliente de la banca ética puede sonar muy bien para el público implicado en contribuir a transformar positivamente la sociedad, Garibi ha explicado que no debería ser para todos o al menos no para aquellos que no estén concienciados de lo que supone ser cliente de una entidad financiera ética.

“A pesar de que el mercado en este momento sería oportuno para un banco ético, hay que ser suficientemente honestos para limitar su crecimiento conscientemente para evitar gente que no es potencial cliente de un banco ético. No todo el mundo lee cualquier periódico, no todo el mundo puede entrar a cualquier banco” a lo que ha añadido que “muchas personas reclaman los mismos servicios o condiciones que un banco convencional y no comprenden que esto no es lo mismo pero en limpio. Eso es más una justificación y una limpieza de conciencia que una apuesta de fondo. La Banca ética no es para todos, no debería ser para todos”.