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Banco Sabadell niega que se esté planteando vender su filial británica

Unas palabras de su presidente, Josep Oliu, en Nueva York llevaran al mercado a especular con la posibilidad de que la entidad catalana se desprenda de TBS

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El logo del banco TSB, en una sucursal en Londres. REUTERS/Neil Hall

Banco Sabadell ha negado que esté valorando una fusión o venta de su filial británica, TSB, después de que las palabras de su presidente, Josep Oliu, llevaran al mercado a especular con esta opción tras su intervención en un evento organizado en Nueva York, según han confirmado fuentes de la entidad.

Oliú comentó que "el destino final" de TSB Bank, adquirido por el Sabadell en 2005,
sería "que entre en algún proceso de consolidación en el futuro en el Reino Unido",  según recogía el diario La Vanguardia. Estas palabras hicieron pensar a los analistas que se iba a repetir la estrategia de la entidad catalana con Sabadell United Bank, la red de banca minorista estadounidense que vendió en febrero de 2017 por 1.025 millones de euros.

Sin embargo, fuentes del banco subrayan que con  TSB "vamos a por todas", asegurando que la prioridad actual del banco es el despliegue de nuevos negocios, fundamentalmente el de pymes.

En lugar de una venta, Sabadell busca reforzar su filial británica con la compra de otros activos y convertirse en uno de los principales players en el negocio de las pequeñas y medianas empresas en Reino Unido.

En este sentido, la entidad está preparando una oferta para hacerse por el negocio de financiación de pymes de Royal Bank of Scotland (RBS), tal y como informó el consejero delegado, Jaume Guardiola, durante la reunión con analistas e inversores en el marco de la presentación de resultados del tercer trimestre del ejercicio actual.

El pasado mes de abril, Sabadell inició un proceso de migración tecnológica la plataforma de TSB a la de Sabadell (continuaba funcionando a través del sistema de su anterior matriz Lloyds Banking Group), pero comenzaron a detectarse numerosos problemas técnicos que han afectado a sus clientes y le ha costado más de 300 millones de euros.

De hecho, tras estos problemas, que el banco ya considera prácticamente superados, el consejo de administración dejó fuera a su consejero delegado, Paul Pester, que recientemente ha sido sustituido por Debbie Crosbie.