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Cepsa cierra 2023 con pérdidas netas de 233 millones, lastrado por el impuesto a las energéticas

El beneficio neto ajustado, que mide específicamente el desempeño de los negocios, cae un  65% hasta los 278 millones, por la caída de los precios del petróleo y el gas y la venta de activos en Abu Dabi.

Un surtidor de carburantes en una gasolinera de Cepsa en Madrid. E.P./Eduardo Parra
Un surtidor de carburantes en una gasolinera de Cepsa en Madrid. Eduardo Parra / EUROPA PRESS

El grupo energético Cepsa cerró el ejercicio 2023 con unas pérdidas de 233 millones de euros, lastrado por el nuevo impuesto extraordinario para las energéticas, informó la compañía. En 2022, la empresa registró un beneficio de 1.100 millones de euros gracias a la subida de los precios del petróleo y el gas tras la invasión rusa de Ucrania.

Los resultados de Cepsa reflejan una combinación de factores, algunos que afectan al mercado en general y otros vinculados a la estrategia de la compañía, que está invirtiendo en la transición a las energías verdes, y al marco regulatorio en España.

Al igual que otras empresas tradicionalmente centradas en los combustible fósiles, Cepsa se vio afectada por la caída de los precios del petróleo y el gas, mientras que la inflación frenó la demanda de productos de su unidad química.

El impuesto extraordinario español sobre las ventas nacionales de las grandes empresas energéticas borró el beneficio del primer trimestre. Dado que la compañía realiza la mayor parte de su negocio en España, el impuesto tiene un mayor impacto relativo en su cuenta de resultados en comparación con las empresas con grandes operaciones internacionales. Cepsa pagó 323 millones de euros el año pasado. Según la compañía, su contribución fiscal tota en el ejercicio alcanzó los 5.529 millones, de los que 4.150 millones, un 75%, se pagaron en España.

La empresa también pagó el precio de su transición ecológica, con una fuerte caída de los beneficios de su división de upstream (exploración y producción de petróleo y gas) tras la venta de sus activos de este negocio en Abu Dabi. Así, el beneficio neto ajustado, que mide específicamente el desempeño de los negocios, fue de 278 millones, lo que representa una caída del 65% con respecto a los 790 millones de euros del año anterior.

El resultado bruto de explotación (Ebitda) ajustado quedó en los 1.402 millones, con un descenso del 52%, afectado por los menores volúmenes del negocio de upstream después de la desinversión en Abu Dabi.

En lo que se refiere a la deuda neta del grupo, cerró 2023 en los 2.291 millones de euros, lo que representa una reducción del 17% respecto a 2022, gracias a una fuerte generación de caja.

Propiedad del fondo de Abu Dabi Mubadala y del grupo Carlyle, Cepsa está invirtiendo hasta 8.000 millones de euros para pasar a una energía baja en carbono, y la venta de Abu Dabi forma parte de este plan. "Nuestros resultados financieros a lo largo del año reflejan el reposicionamiento estratégico de nuestra cartera global hacia áreas más sostenibles", declaró Maarten Wetselaar, consejero delegado de la energética.

El pasado ejercicio, las inversiones de Cepsa ascendieron a 732 millones, destinándose cerca del 40% del total (unos 280 millones de euros) a proyectos sostenibles, lo que supone un aumento de más del 56% respecto a 2022.

El pasado mes de febrero Cepsa alcanzó un hito de su estrategia Positive Motion, con el inicio de la construcción de la mayor planta de biocombustibles de segunda generación del sur de Europa, lo que supone el pistoletazo de salida del primer gran proyecto en la nueva etapa de la energética. Asimismo, en su apuesta por ser líder en hidrógeno verde, el grupo ha ido incorporando socios como Fertiberia, Enagás Renovable o Alter Enersun al proyecto del Vale Andaluz, que se convertirá en el mayor hub de hidrógeno verde de Europa, y anunció la creación del corredor marítimo de hidrógeno verde entre el Norte y el Sur de Europa y su plan para desarrollar la mayor planta de amoniaco verde del continente que se situará en la provincia de Cádiz.

En relación con estas inversiones en hidrógeno, Wetselaar aseguró que la compañía seguirá "trabajando con el Gobierno español para generar una mayor claridad regulatoria y la asignación de subvenciones, cruciales para aprovechar todo el potencial de Cepsa y favorecer el liderazgo europeo de España en esta industria".

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