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LABORAL CORONAVIRUS

Dolores, cansancio y mareos, así es el día a día de trabajadores con secuelas de coronavirus

Algunos de ellos se han organizado en colectivos y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia colabora con estos pacientes con covid-19 persistente para mejorar su atención.

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Fatiga, dolores musculares, mareos, caída del cabello, pérdida del olfato… son algunos de los síntomas que refieren pacientes que ya han superado la enfermedad. Foto de archivo.

Mientras la comunidad científica busca una vacuna contra el coronavirus, multitud de médicos tratan de entender y tratar las secuelas que deja esta enfermedad en algunas personas a corto y largo plazo. Y es que, si ya de por sí es difícil vencer la batalla al coronavirus, hay pacientes a los que las secuelas de la enfermedad les acompañan desde entonces.

Fatiga, dolores musculares, mareos, caída del cabello, pérdida del olfato… son algunos de los síntomas que refieren pacientes que ya han superado la enfermedad  y que, meses después, siguen arrastrando. Algo que les afecta de forma directa en el trabajo y en las tareas más cotidianas de su día a día.

Algunos de ellos se han organizado en colectivos y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia colabora con estos pacientes con covid-19 persistente para mejorar su atención.

Ingrid, matrona, 42 años y madre de tres hijos

Ingrid es matrona y trabaja en un hospital público y otro privado de la Comunidad de Madrid. En su trabajo tiene guardias de 12 y 24 horas en las que puede atender más de ocho partos en algún caso. El 13 de marzo empezó a ponerse enferma y el 15 de marzo ya estaba débil en la cama. Tardó 109 días en recuperarse y tuvo que estar 50 días aislada de su familia.

En ningún momento fue ingresada, pero tras más de un mes con disnea fue diagnosticada de neumonía unilateral. A día de hoy, sigue con febrícula, disnea, cansancio, temblores, adormecimientos del pie y mano izquierda  y todavía ha tenido algún pico de fiebre superior a los 38 grados, algo que le afecta en su día a día y también en su trabajo.

"Tengo guardias en las que estoy cansada, con dolor muscular, de cabeza y mareos. A nivel psicológico se pasa muy mal porque no sabes cómo va a responder tu cuerpo y no puedes hacer tu trabajo descansada y a gusto. Te sientes incomprendida porque no puedes confiar en tu cuerpo, no sabes cómo reacciona cada día", explica a Público.

Entre las secuelas también se encuentran las pérdidas leves de memoria. "Mi memoria no es la misma, me olvido de cosas continuamente, incluso algo tan básico como el nombre de la embarazada a la que estoy atendiendo. He tenido que ir a mirarlo a su historia para recordar su nombre, cuando puedo pasar con ella 6 u 12 horas, me preocupa que pueda afectarme a mi trabajo", asegura.

Miguel, 55 años, informático

Miguel se contagió de coronavirus el 16 de marzo cuando asistía a un partido de baloncesto de su hija. Una de las madres del equipo en el que juega su hija había estado en Italia, estaba contagiada y, a los pocos días, Miguel empezó con dolores de cabeza y problemas al respirar, pero en esas fechas no conseguía que le hicieran la PCR.

En agosto comenzó a trabajar y reconoce que hay días en los que le cuesta mucho acabar de la jornada. "Los días que vas a la oficina son los peores porque te quedas hasta tarde, tienes reuniones con más personas y al final lo acabas llevando como puedes. En cambio, los días en los que estás en casa puedes parar unos minutos cuando te mareas", explica.

Miguel no ha notificado en su oficina que estuvo enfermo de coronavirus. "No saben nada de momento, acabas de llegar y no quieres que piensen que eres el enfermo. Los médicos tienen que meterse a investigar lo que nos ocurre a las personas que estamos así porque no sabemos exactamente qué nos pasa", lamenta.

Lucile, 31 años, psicopedagoga en un centro de atención temprana

Lucile es francesa y trabaja en España en un centro de atención temprana como psicopedagoga. No sabe cómo se contagió de coronavirus, pero cree que fue al tocar algún alimento que no desinfectó del supermercado.

"Empecé con síntomas muy parecidos a los de la gastronteritis y la gripe y finalmente me dieron la baja el 20 de abril. Pensaba que sería para tres semanas, pero he estado cinco meses. Tenía mucha dificultad para respirar y tuve que ir a Francia a hacerme pruebas porque en España estaban saturados. Iba a urgencias y me decían que tenía mucha ansiedad y que estaba nerviosa, pero en Francia me diagnosticaron hipoxia", explica.

Lucile se reincorporó a su puesto en septiembre y la empresa le permitió adaptar su horario a cuatro horas de forma presencial de lunes a jueves, algo que le permite descansar porque todavía tiene muchas secuelas tras la covid-19.

"Mi empresa me ha dejado ir cuatro horas de lunes a jueves y yo utilizo el resto de días para dormir. Hoy mismo me he despertado a las 12 y me acosté ayer a las nueve de la noche. Si soy sincera, debo decir que si no llego a trabajar en esta empresa, seguramente no me hubiera reincorporado al trabajo. Aquí no quieren que recaiga, pero en otras empresas que te hacen trabajar a jornada completa después de esto es muy difícil", finaliza.

Pablo, 27 años, trabajador de la metalurgia

Pablo se contagió a principios de agosto. Lo descubrió porque su hermano se puso enfermo y a los pocos días toda la familia estaba contagiada de coronavirus.

"Los primeros días estaba bien, pero a partir del día doce empecé a ponerme muy enfermo. Tenía fiebre, dolores musculares, sentía como si me hubiesen dado una paliza. Me mandaron al hospital y allí me hicieron varias pruebas, aunque no me dejaron ingresado", explica.

Pablo asegura que hasta hace tres días no ha podido comer lo que comía antes de enfermar. "No tenía nada de apetito y he perdido siete kilos. Con esa condición física trabajar en un almacén en cadena no es nada fácil y acabo muy cansado. Cuando llevo la mitad de la jornada me siento agotado, pero no me queda otra, hay que hacerlo. Ahora no hay mucho trabajo y se hace, aunque psicológicamente afecta porque no te sientes igual de fuerte que antes", lamenta.

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