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Guerra Rusia-Ucrania Fondos de inversión, cuentas en el banco y planes de pensiones: así afectan la inflación y la guerra a los ahorros

El aluvión de datos económicos inquietantes desde la invasión rusa, como el aumento del coste de la vida y las fluctuaciones de la bolsa, desatan la preocupación en unos ahorradores que temen que su dinero pierda valor.

Vista del panel informativo en la Bolsa de Madrid, que muestra la cotización del Ibex 35, el principal indicador del parqué madrileño. EFE/ Vega Alonso Del Val
Vista del panel informativo en la Bolsa de Madrid, que muestra la cotización del Ibex 35, el principal indicador del parqué madrileño. E. Vega Alonso Del Val / EFE

No, el dinero, que no deja de ser un simple medio de pago tenga el formato que tenga, ni es cobarde ni tiene temores contagiosos por mucha suerte que hiciera aquel espot bancario de los primeros tiempos de la pandemia que cantaba cosas de ese tipo, aunque eso no impide que quienes lo poseen sí muestran en ocasiones ese cuadro de pánico y de transmisión.

Está ocurriendo estos días, con una percepción generalizada que indica que los efectos secundarios de la guerra de Ucrania están intensificando un encarecimiento de la cesta de la compra que ya lleva más de medio año complicando la existencia a las economías domésticas, y que probablemente el INE (Instituto Nacional de Estadística) confirmará este viernes al publicar el IPC de febrero, y con los ecos de las restricciones financieras que comienzan a registrarse en Rusia.

En el caso de España, las preocupaciones de los hogares por el futuro de sus ahorros y por su eventual mengua como consecuencia de una inflación que no alcanzaba esta magnitud desde hace más de treinta años, ya que el dato más cercano al avance del 7,4% de febrero es el 7,3% del mismo mes de 1990, según los registros de DatosMacro, han comenzado a provocar tribulaciones entre esos ahorradores, alarmados por las eventuales consecuencias de una ‘tormenta de precios’ cuya magnitud y duración siguen siendo una incógnita.

¿Cuánto dinero tienen ahorrado los hogares españoles?

Resulta prácticamente imposible responder a esa pregunta, aunque el Banco de España ofrece una de las mejores aproximaciones cuando estima los activos financieros de los hogares en 2,46 billones de euros al cierre de septiembre e incluyendo en esa cifra los de los ISFLSH, que son las asociaciones y entidades sin ánimo de lucro que prestan servicios a los hogares, desde Cáritas a las oenegés.

Ese volumen de dinero incluye, además de los 1,015 billones que poseen en efectivo o en sus cuentas bancarias, 386.824 millones depositados en fondos de inversión, 603.453 en acciones, 184.223 en planes de pensiones y 200.073 en seguros, con aumentos de 49.193 en los fondos y de 8.916 en los de retiro y con descensos de 93.383 en la bolsa y de 7.412 en las pólizas, a lo que se añade un incremento de 57.103 en el dinero a la vista.

¿Es cierto que el dinero mengua cuando sube la inflación?

En eso coinciden todas las fuentes consultadas, ya que la pérdida de poder adquisitivo va en paralelo con la de ahorro. "La inflación se come los ahorros, y eso va a ser inevitable porque va a haber una tasa muy elevada los próximos meses y que va a ser mayor que los rendimientos que pueda ofrecer cualquier inversión normal", explica María Jesús Fernández, economista senior de Funcas, la fundación de las antiguas cajas de ahorro.

"Los ahorros en el banco se van erosionando si la inflación sube y se mantiene, por eso la idea es siempre buscar una alternativa que dé algún rendimiento en función del riesgo que se esté dispuesto a asumir", coincide el economista Eduardo Garzón.

¿Cómo se produce esa mengua?

El dinero depositado en las cuentas y en plazos fijos apenas genera intereses para su dueño. Según los datos del Banco de España, las entidades financieras remuneran con un 0,02% los depósitos y entre un 0,01% y un 0,03% los plazos, con lo que la merma de capacidad adquisitiva de ese dinero frente a la inflación es de más de siete puntos.

Los bancos no pagar mucho más a sus depositarios en el conjunto de la UE, donde los tipos medios respectivos se sitúan en el 0,01% y en una horquilla del 0,16% al 0,6%.

¿Estos niveles de inflación son desconocidos en España?

Para nada: hace 32 años que no se registraba un índice interanual cercano al 7,4% que el INE estimó como avance del IPC de febrero, pero cuando se dio el 7,3% del mismo mes de 1990 el país llevaba prácticamente veinte años, desde principios de 1971, con encarecimientos interanuales de la cesta de la compra superiores al 7%.

Las tasas que se registran en España se encuentran, en cualquier caso, muy alejadas de lo que académicamente se considera un cuadro de hiperinflación, que se da, como mínimo, cuando el IPC interanual alcanza el 50% en una ocasiones. Otros teóricos lo sitùan en el 100% y algunos consideran que una de esas dos tasas debe mantenerse varios meses.

"Son tasas elevadas pero no estamos en una situación de hiperinflación que destruya los ahorros. Va a haber una pérdida de valor, pero no para que se desate el pánico", señala Fernández, que anota que, por otro lado, "este nivel del IPC no da para provocar una caída del PIB; sí para que se frene el crecimiento pero no para caer en recesión".

Por otro lado, el IPC español es superior al de Alemania (4,9%), Francia (3,6%), Reino Unido (5,5%) o Italia (5,7%), aunque inferior al de EEUU (7,5%), Bélgica (8%) o Rumanía (8,4%).

¿A qué responde la inquietud de los ahorradores?

"Cuando alguien va a contratar un producto de inversión con algo de riesgo tiene una especie de sesgo, ya sea de confianza o de control por haber acumulado algún tipo de conocimiento, de autoridad por confiar en el criterio de alguien o de otro tipo. Y hay también una aversión a las pérdidas, cuando un negocio se basa en el riesgo", explican fuentes de Asufín (Asociación de Usuarios Financieros), que llaman la atención sobre el efecto miopía: "Se produce cuando se desata el pánico y el inversor pierde la perspectiva y se deja llevar por la mayoría. Eso es lo que sucede ahora: la gente se deja llevar por el ambiente que se ha creado".

¿Qué se puede hacer en estos casos?

"Cada uno tiene que analizar cuál es su situación personal y decidir qué riesgos quiere asumir en función de su tolerancia al riesgo", apuntan desde Asufín, cuyos responsables, partidarios de diversificar las posiciones y de no arriesgar recursos que puedan ser necesarios para el día a dia, aconsejan"ver el horizonte temporal de la inversión. Si se ha hecho a largo plazo no tiene sentido actuar ahora de manera drástica".

Junto con la calma y la templanza, en el plano práctico se impone el estudio de los índices a los que esta referenciado el rendimiento de los fondos de inversión, los planes de pensiones o los productos de ahorro en los que se ha depositado el dinero para, en función de eso y de las eventuales penalizaciones que contemplan los contratos, tomar decisiones: ver de dónde se saca el dinero y dónde va a colocarse.

Lo normal es que los referenciados a valores bursátiles estén cayendo y los que fluctúan con algunas materias primas coticen al alza, aunque, tanto en un caso como en el otro, lo que cuenta no es el último tramo sino la evolución desde que se contrató.

¿Qué pasa con la bolsa?

"La bolsa siempre hiperrreacciona, tanto hacia arriba como hacia abajo", señala la economista de Funcas, en referencia a la hiperesensibiliddad de los negocios bursátiles. "Son caídas muy vinculadas a la situación que se está viviendo ahora mismo, no creo que haya lugar para el pánico salvo que la guerra pueda extenderse", añade.

"La bolsa sufre caídas fuertes, a corto plazo va a haber pérdidas. Otra cosa es qué ocurre con esos valores a medio y largo plazo", apunta, ya que "la inversión en acciones suele ser a medio y largo plazo, y hay que pensar que pueden recuperarse". Por otro lado, añade, "también puede que sea un buen momento para invertir".

¿Hay alternativas a los fondos de inversión y los productos de ahorro?

"Ahora la inversión más rentable es sin duda la vivienda para ponerla en alquiler, que es lo que explica el aumento de los precios y la dificultad que muchas familias tienen para acceder a un cobijo, pero no todo el mundo tiene capacidad suficiente como para comprar una casa y proteger sus ahorros de la inflación con ella", señala Garzón, que apunta que "cualquier compra de bonos de deuda pública de cualquier país va a proteger de la inflación, y hay ofertas con frecuencia".

Desde Asufín, por su parte, anotan que "con los tipos de interés bajos hay que ir a productos de inversión de mucho riesgo si se quiere recortar las pérdidas por el IPC. A fecha de hoy es muy difícil contrarrestar eso que nos está quitando la inflación".

¿Qué riesgo hay de ‘corralitos’?

Fernández rechaza que haya motivos para el alarmismo. "Hablar de corralitos no tiene ningún fundamento, el sector financiero español y el de la UE no se están viendo afectados por las sanciones ni por la inflación, más allá de que con menos actividad económica van a tener menos negocio", anota.

Por otro lado, el Fondo de Garantía de Depósitos asegura que, en caso de quiebras de bancos, los depositarios puedan recuperar hasta 100.000 euros por cabeza y entidad. Al menos sobre el papel, vista la magnitud de lo asegurado y los recursos del fondo.

"No va a pasar nada a corto plazo con los productos financieros", remarcan desde Asufín. "La situación no ha variado, el Fondo de Garantía de Depósitos sigue operativo. Eso no ha cambiado. El marco regulatorio no ha cambiado".

¿Tienen capacidad de intervención el Gobierno, la UE o los bancos centrales?

Poca, más allá del compromiso de asegurar el eventual cobro de esos 100.000 euros a los clientes de los bancos.

Esas instituciones "no tienen capacidad de maniobra", explica Garzón, que alerta sobre los posibles efectos negativos de medidas de las que se lleva tiempo hablando como una subida de los tipos de interés: "Cuánto más suban, más tendrán que pagar los Estados por su deuda y más dinero habrá en circulación, lo que no es efectivo para atajar la inflación; y, al mismo tiempo, será más difícil para la economía productiva acceder al crédito. Son efectos que parecen contradictorios y que lastrarían la economía".

"Además -añade-, si la inflación está subiendo por causas energéticas, subir los tipos de interés no va a solucionar nada". "El elemento que más está tensionando las economías domésticas es la inflación, y parece que es en ese ámbito en el que el Gobierno pretende actuar", refuerzan desde Asufín.

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