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La lucha de las fregonas moradas se hace sentir en la Diputación de Bizkaia

Las trabajadoras a cargo de la limpieza en la institución foral, dependientes de una empresa privada, se rebelan contra el aumento salarial de 0,14 céntimos diarios que plantea la dirección. En septiembre podrían iniciar una huelga indefinida.

Imagen de la concentración de limpiadoras delante de la Diputación Bizkaia

Se acabó la paciencia. Tras varios años de espera, las trabajadoras de limpieza de la Diputación de Bizkaia han decidido lanzarse a la calle para dar a conocer lo que sucede puertas adentro de esta institución: la empresa Garbialdi, una de las principales adjudicatarias de este servicio, sólo les ofrece una subida del 0,3%, lo que equivale a 0,14 céntimos diarios tras diez años de salarios congelados. “Y luego dicen que no hay precariedad”, cantaron este martes frente al majestuoso Palacio Foral, donde alzaron las fregonas moradas que simbolizan su lucha.

“¿Veis este edificio precioso? Lo limpiamos nosotras”, se escuchó a lo largo de la Gran Vía de Bilbao cuando el reloj acariciaba las 11.00 de la mañana. Ante las miradas de los transeúntes, las limpiadoras de los centros dependientes de la Diputación vizcaína gritaron una y otra vez que no permanecerán calladas. Ya no. “Hay una negociación abierta desde hace seis años, pero vemos que no tiene efecto”, resume a Público Maite Leizegi, representante del sindicato ELA.

Entre lo que Garbialdi (empresa que ofrece servicios de limpieza en distintos ámbitos de la administración pública vasca) ofrece y ellas reclaman hay un océano de por medio. Hablando en números, un 0,3% (propuesto por la dirección) frente al 6,54% que reivindican las empleadas y que incluso aceptarían aplicar “de manera escalonada”, apunta Leizegi.

No se trata de una cifra al aire, sino que se ajusta al denominado Udalhitz, el convenio por el que se rigen las relaciones laborales en el sector público del País Vasco.

Imagen de la concentración de limpiadoras delante de la Diputación Bizkaia

El malestar de la plantilla (compuesta por 140 trabajadoras) quedó patente en las seis jornadas de huelga realizadas a lo largo de las últimas semanas. Fue precisamente durante el sexto y último día de paro cuando desde la institución foral se pusieron en contacto con las representantes sindicales para tratar de destrabar la situación.

Sin novedades

En ese encuentro, representantes de la institución vizcaína trasladaron “el compromiso de reunirse con la empresa Garbialdi y sugerirle que se sentara de nuevo a negociar”, destacó Leizegi. “Además, nos dijeron que el servicio que no se había prestado durante los días de huelga sería descontado de la facturación de la empresa”, relató.

Sin embargo, no ha habido cambios. “Han transcurrido 15 días desde que terminó la última jornada de huelga y la empresa Garbialdi nos informa que no tiene oferta ninguna que hacer”, denunció esta misma semana el sindicato ELA.

En ese contexto, las trabajadoras concentradas en la puerta del Palacio Foral volvieron a pedir que la patronal escuche sus reclamos. “No somos invisibles, estamos aquí”, gritaron bajo la lluvia. La pelea promete ser larga: si en septiembre no hay una solución, se plantean volver a realizar nuevas jornadas de paro. Y si el acuerdo sigue brillando por su ausencia, la huelga podría convertirse en indefinida. Las fregonas moradas seguirán en alto.

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