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El riesgo de colapso demográfico se concentra en Europa

Los bajos índices de natalidad y el freno a los flujos de inmigración sitúan a gran parte de los países europeos al borde del estado demográfico vegetativo. O, para ser más exactos, de un descenso estructural de sus sociedades civiles. Europa es el espacio global más afectado por este fenómeno de envejecimiento social. La llamada bomba demográfica guarda relación también con la pérdida de oportunidades económicas y educativas y la fuga de talento joven, según un informe de 'Financial Times'.

La población europea alcanza los 513,5 millones de personas. Reuters
La población europea alcanza los 513,5 millones de personas. Reuters

DIEGO HERRANZ

El paulatino envejecimiento de la población no es sólo un fenómeno específico de las potencias industrializadas. Afecta también a economías de rentas medias y bajas. Es una cultura, el retraso en la edad de tener descendencia, por motivos profesionales o vitales, se ha propagado por unas latitudes que escapan de la percepción del subconsciente colectivo, que sitúa estas bombas de relojería social en latitudes como Japón o naciones europeas como Italia. Un reciente informe publicado por Financial Times revela los países que se enfrentan a serios riesgos de colapso de sus pirámides poblacionales.

Algunos de ellos, con amenazas latentes de descenso de su estrato social, con las consiguientes consecuencias sobre su tejido productivo y su capacidad para crear riqueza. Italia, la tercera economía del euro, ocupa el vigésimo lugar en esta lista, en la que el diario británico explora las causas de esta crisis social, focalizadas en el descenso de nacimientos y en el frenazo a los flujos migratorios. Aun así, la toma como ejemplo. La tasa de natalidad en el país trasalpino ha caído hasta 1,32 niños por mujer, lejos de los 2,1 que necesita para sostener la estabilidad poblacional en el tiempo. Debido, entre otros aspectos, a la pérdida de confianza de sus ciudadanos en el futuro económico del país y a las dudas que suscita entre los italianos en edad de procreación su capacidad patrimonial y monetaria para abordar la educación de sus descendientes. En Japón, otro de los paradigmas de este fenómeno, su juventud desiste de tener hijos. Es otro de los países donde la bomba demográfica está especialmente activa.

Pero no son los únicos. Un reciente reportaje de la BBC, rescatado por Business Insider, explica que el envejecimiento poblacional también se ha propagado por las naciones del Este de Europa. En Bulgaria, por ejemplo, la fulgurante recesión demográfica ha propiciado que el Gobierno de Sofía haya impulsado medidas para mejorar la educación y las oportunidades económicas en el país, con objeto de impedir la fuga de jóvenes en busca de ofertas laborales y profesionales; generalmente, hacia otros socios de la UE. Mientras en EEUU, pese a que las previsiones hablan de que mantendrá su crecimiento poblacional a medio plazo, sus ciudadanos más jóvenes están retrasando el momento de convertirse en padres lo que implica un envejecimiento gradual, en cualquier caso.

Bulgaria ha puesto en marcha medidas para mejorar la educación y las oportunidades económicas en el país, con objeto de impedir la fuga de jóvenes en busca de ofertas laborales y profesionales

La humanidad envejece a marchas forzadas

Naciones Unidas publica regularmente sus proyecciones en este terreno, y estima que el mundo podría cambiar drásticamente en las próximas décadas en cuanto a su mapa poblacional. En sus cálculos, incluyen datos oficiales sobre fertilidad, mortalidad, migraciones internacionales y en ellos, corrobora el estudio de Financial Times. Sus 20 países más propensos a acelerar sus tasas de envejecimiento coinciden con los que establece la ONU, con retrocesos entre 2020 y 2050. Dentro de una clasificación que excluye territorios como Wallis y Futuna, tres islas tropicales de origen volcánico y bajo soberanía francesa -entre Hawái y Nueva Zelanda- que está previsto que pierda hasta el 18,7% de su población en las tres próximas décadas debido al calentamiento del planeta.

Estos son los veinte países con riesgos más intensos de contracción de su censo poblacional. Por orden creciente. De menor a mayor.

20.- Italia. Su población caerá de los 60,5 millones en 2020 hasta los 54,4 en 2050, un descenso del 10,1%.

19.- Cuba. Su población caerá de los 11,3 millones en 2020 hasta los 10,2 en 2050, un descenso del 10,3%.

18.- Macedonia del Norte. Su población caerá de los 2,1 millones en 2020 hasta los 1,9 en 2050, un descenso del 10,9%.

17.- Portugal. Su población caerá de los 10,2 millones en 2020 hasta los 9,1 en 2050, un descenso del 10,3%.

16.- Georgia. Su población caerá de los 4,0 millones en 2020 hasta los 3,5 en 2050, un descenso del 11,8%.

15.- Polonia. Su población caerá de los 37,8 millones en 2020 hasta los 33,3 en 2050, un descenso del 12,0%.

14.- Hungría. Su población caerá de los 9,7 millones en 2020 hasta los 8,5 en 2050, un descenso del 12,3%.

13.- Estonia. Su población caerá de los 1,3 millones en 2020 hasta los 1,2 en 2050, un descenso del 12,7%.

12.- Grecia. Su población caerá de los 10,4 millones en 2020 hasta los 9,0 en 2050, un descenso del 13,4%.

11.- Rumanía. Su población caerá de los 19,2 millones en 2020 hasta los 16,3 en 2050, un descenso del 15,5%.

10.- Albania. Su población caerá de los 2,9 millones en 2020 hasta los 2,4 en 2050, un descenso del 15,8%.

9.- Japón. Su población caerá de los 126,5 millones en 2020 hasta los 105,8 en 2050, un descenso del 16,3%.

8.- Moldavia. Su población caerá de los 4,0 millones en 2020 hasta los 3,4 en 2050, un descenso del 16,7%.

7.- Croacia. Su población caerá de los 4,1 millones en 2020 hasta los 3,4 en 2050, un descenso del 18%.

6.- Bosnia-Herzegovina. Su población caerá de los 3,3 millones en 2020 hasta los 2,7 en 2050, un descenso del 18,2%.

5.- Serbia. Su población caerá de los 8,7 millones en 2020 hasta los 7,1 en 2050, un descenso del 18,9%.

4.- Ucrania. Su población caerá de los 43,7 millones en 2020 hasta los 35,2 en 2050, un descenso del 19,5%.

3.- Letonia. Su población caerá de los 1,9 millones en 2020 hasta los 1,5 en 2050, un descenso del 21,6%.

2.- Lituania. Su población caerá de los 2,7 millones en 2020 hasta los 2,1 en 2050, un descenso del 22,1%.

1.- Bulgaria. Su población caerá de los 6,9 millones en 2020 hasta los 5,4 en 2050, un descenso del 22,5%.

Los costes económicos que se avecinan

El coste del descenso poblacional es manifiesto. John Maynard Keynes, recuerda Robin Harding en un artículo en Financial Times, ya predijo en una de sus conferencias -Algunas consecuencias del descenso de la población, en 1937- que la sobrepoblación significaba que un número menor de personas tendrían acceso al reparto de la riqueza. Un augurio para el baby boom que siguió a los decenios de la postguerra mundial. Pero que los descensos demográficos ocasionan todavía peores efectos económicos. La premonición de Keynes se cumple en la actualidad. Casi como una profecía. Porque el componente económico está en el top-one de las razones del declive de las tasas de natalidad. La fertilidad en los países ricos está por debajo de la cota de 2,1 niños por mujer. Sin embargo, no es sólo un fenómeno de las potencias industrializadas. Naciones que se catalogan de grandes mercados emergentes, como Irán, Tailandia o Brasil también protagonizan descensos que les sitúan por debajo del umbral de crecimiento vegetativo. Y en Corea del Sur la ratio se contrajo al 0,98 el pasado año. Incluso en naciones como EEUU se producen sólo 1,73 nacimientos por mujer. Las Perspectivas de Población Mundial de la ONU inciden en que resulta altamente improbable que se genere un nuevo boom parental en las economías de rentas altas y avanza que 27 países tienen en la actualidad menos población que en 2010. Sus predicciones, además, señalan que otras 55 naciones, entre las que incluye China, experimentarán descensos en 2050. Los retrocesos demográficos en el siglo actual, en consecuencia, serán habituales.

El informe de Naciones Unidas es rotundo al respecto. Los daños colaterales sobre la economía de una recesión demográfica global de tal calibre serán cuantiosos. Habrá menos población para estimular la producción, un número más reducido de consumidores y, por ende, se reducirán los niveles de vida -rentas o ingresos- per cápita. Todo ello contribuirá a engendrar de nuevo el fantasma que asoló a Keynes en este terreno: una pérdida de inversiones con un mayor censo de compañías rivalizando en términos competitivos para llegar a una oferta de consumidores de mucha menor dimensión.

El recorte de población traerá consigo problemas para de mano de obra para estimular la producción, una reducción de los consumidores y, por ende, un recorte de los niveles de vida -rentas o ingresos- per cápita

Europa, el polvorín demográfico global

En Europa, los números son alarmantes. Es, con creces, el continente más envejecido y la bomba demográfica perjudicará seriamente el dinamismo económico y las finanzas públicas. El Viejo Continente ostenta las tasas de mayor longevidad y de menor fertilidad del planeta, con una media de edad de 43 años, doce por encima del resto del mundo. Datos que invitan a exigir a las autoridades de sus países a tomar cartas en el asunto. Porque la ONU prevé que el próximo año el censo de europeos empiece su declive. O porque el número de sus conciudadanos en edad de trabajar -entre 20 y 64 años- tocó techo en 2010 y este año ya serán 12 millones menos, una caída del 6,1% y, en 2050, la población activa descenderá en 50 millones. En otros lugares este fenómeno también arraigará. China y Corea del Sur registrarán envejecimientos fulgurantes de sus poblaciones. Este ejercicio, la media de edad saltará por encima de los 40 años, el doble que en la década de los setenta del siglo pasado. Mientras Japón albergará a la mayor proporción de habitantes con más de 65 años del mundo. Philipp Engler, economista del FMI, presagia pérdidas de la renta per cápita "substanciales en todo el mundo desarrollado; pero, especialmente, entre los países europeos".

Martina Lizarazo, experta demográfica en Bertelsmann Stiftung, un think tank con sede en Bruselas, calcula que, para 2050, los cambios hacia el envejecimiento reducirán la renta per cápita en Francia, España, Italia y Alemania -las cuatro grandes economías del euro- entre 4.759 y 6.548 euros, en precios de 2010. Entretanto, la Comisión Europea augura que los gastos sanitarios para atender a las personas de avanzada edad y los asociados a las pensiones totalizarán el 25% del PIB de la UE en 2040. Un incremento de 2,3 puntos porcentuales. Los cambios hacia el envejecimiento reducirán la renta per cápita en Francia, España, Italia y Alemania -las cuatro grandes economías del euro- entre 4.759 y 6.548 euros, en precios de 2010 y se disparará el gasto sanitario y de pensiones

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