Público
Público

Las tres mentiras fiscales de la ley de autónomos de Rajoy y C’s

La mayoría de los profesionales siguen teniendo que adelantar el IVA antes de cobrarlo, el menú del día no va a ser deducible en la práctica y la deducción de los gastos del hogar baja del 30% al 9%.

Publicidad
Media: 3.64
Votos: 14

La deducción por los gastos del hogar de los autónomos que trabajan en casa se reduce en realidad a menos de una tercio de la actual. Foto: Andrés Nieto Porras.

Los beneficios de la reforma de la Ley del Trabajo Autónomo impulsada por C’s, que contó con el apoyo inicial del PP al que finalmente se sumaron la mayoría de los grupos, no van a ser tales: tres de las novedades que en su día, hace menos de año y medio, se vendieron como grandes avances han resultado ser nada o poco aplicables en la práctica.

Una de esas medidas era la posibilidad de desgravarse en el IRPF hasta 26 euros diarios por gastos de manutención como el menú del día o el bocadillo, cuya única exigencia era conservar el tiquet del pago de la comida a través de un medio electrónico de pago (tarjeta) en un establecimiento de hostelería.

Sin embargo, la mayoría de los gestores están recomendando prudencia a los autónomos, ya que en caso de ser sometidos a una inspección de Hacienda se enfrentan a la necesidad de vincular ese gasto en concreto con su actividad profesional en la fecha en la que se produjo. Y, en caso de no probar esa relación, se enfrentan al descuento de las desgravaciones más una sanción.

"Eso obliga a los autónomos a llevar un libro de visitas en el que consten los trabajos de cada día, porque si no, y tampoco es seguro que en ese caso lo fuera, no pueden probar esa vinculación", explica el presidente de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), Eduardo Abad, que se pregunta "¿qué es lo que le queda al autónomo? No deducírselo por la complejidad de la prueba. Es una medida inaplicable en la práctica por la inseguridad jurídica que puede generar".

La desgravación de los gastos de manutención, que tuvo en el diputado de ERC Joan Capdevila a su principal defensor, fue el punto que desbloqueó la ley y facilitó el apoyo del resto de grupos al texto que iban acordando C’s y PP.

La deducción de los gastos del hogar

Ocurre algo similar con la posibilidad de deducirse un 30% de los suministros de agua, gas y electricidad, y del coste de la tarifa de Internet, del espacio de la casa dedicado al trabajo. 

Hasta el año pasado, la Agencia Tributaria permitía deducirse en la práctica en el IRPF el 30% de esos gastos. Sin embargo, tras aprobarse la ley redujo la medida a "la proporción existente entre los metros cuadrados de la vivienda destinados a la actividad respecto a su superficie total”; es decir, al 30% de los recibos sobre la parte de la casa a la que se da uso laboral, que no puede superar el 30%, lo que reduce la desgravación al 9% del recibo

“Se anunció el 30%, pero en el mejor de los casos solo se puede deducir el 9%”, señala Eduardo Abad.

Según la última Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, el gasto medio en comunicaciones de los hogares de los autónomos asciende a 1.123 euros al año, mientras que el gasto medio por hogar en electricidad, gas y agua sube a 1.152 (http://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=24882 ), con lo que la posible deducción derivada de esos 2.275 euros ha bajado de 682,50 a 204,75, es decir, 477,75 euros menos.

Dejar de adelantar el IVA pendiente de cobro

La reforma de la ley recoge, efectivamente, que los autónomos iban a poder comenzar a aplicar lo que se conoce como el criterio de caja en el IVA, que supone no tener que entregar la parte de la factura correspondiente al impuesto hasta que está se ha cobrado.

Sin embargo, esta posibilidad apenas se aplica en la práctica, ya que los grandes clientes, normalmente empresariales, eluden adquirir bienes y servicios de los autónomos acogidos a ese sistema de devengo, lo que les obliga a seguir en el llamado criterio de IVA devengado, que les permite seguir aplazando el pago de las facturas a 90 y 120 días y, paralelamente, deducirse el impuesto por sus compras en la declaración del trimestre en el que recibe la factura, mientras el profesional debe ingresárselo a la Agencia Tributaria en el periodo en el que la pasa al cobro. Es un sistema de financiación.

"Las empresas no trabajan contigo si estás en criterio de devengo, porque eso les obligaría a pagar en el mismo trimestre que reciben la factura", explica Abad. La situación lleva, añade, a que "el cliente se deduce un IVA que no ha pagado mientras el autónomo sigue viéndose obligado a entregar el que todavía no ha cobrado".

La rebaja de los módulos

A una parte de los autónomos, por último, les espera otra mala noticia tributaria a partir del 1 de enero, cuando, salvo que se introduzca algún cambio en la tramitación de los próximos Presupuestos Generales del Estado, entre en vigor una de las medidas incluidas en los anteriores por PP, C’s y PNV: la rebaja de 250.000 a 150.000 euros de la cifra máxima para acogerse al sistema de estimación directa.

Dentro de esa horquilla, y siempre que los ingresos brutos no superen esa cifra, la Agencia Tributaria estima a partir de varios factores las ganancias teóricas del negocio a la hora de calcular el IRPF, con lo que el sistema de módulos se había convertido en "un refugio con una tributación sostenida para miles de pequeños negocios, como bares, pequeños comercios de todo tipo o transportistas, entre otros", indica Abad.

"La reducción llevará a miles de autónomos a una situación insostenible", añade el presidente de UPTA, a la que se sumará el hecho de tener que dedicar una parte de su tiempo a un trabajo de documentación de gastos e ingresos del que ahora estaban exentos. "Los módulos simplifican la parte administrativa del negocio", apunta.

No obstante, también hay alguna novedad positiva para el sector, la media de cuyos ingresos no alcanza al actual SMI (Salario Mínimo Interprofesional): la subida del sueldo base incluida en el acuerdo presupuestario entre PSOE y Podemos no conllevará esta vez una subida de la cuota mínima de cotización a la Seguridad Social, y a próxima revisión quedará pospuesta a la entrada en vigor del nuevo sistema basado en los ingresos reales.