Cinco rutas para observar animales en plena naturaleza en España
España destaca en Europa gracias a su gran biodiversidad, un tesoro natural que debemos cuidar entre todos.

Zaragoza-
La naturaleza es fascinante; y en España tenemos la gran suerte de contar con una gran biodiversidad dentro del territorio. De hecho, en el interior de nuestras fronteras viven el mayor número de especies de vertebrados de todos los países europeos, con unas 700 especies diferentes según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Un número que incluye aves, mamíferos, anfibios, reptiles y peces continentales, aunque excluye peces marinos.
Esto es así porque en España coexisten unos 118 hábitats naturales y seminaturales diferentes, que van desde bosques, humedales o dunas hasta hábitats marinos o de agua dulce. En resumidas cuentas, una oferta natural de un valor incalculable, que eso sí no debemos dar por sentada. La acción humana es la principal amenaza para estos ecosistemas, hogar de todas las especies que viven en España. Una de las mejores maneras de concienciarse de ello es salir a disfrutar del rico patrimonio natural que poseemos. Siempre con el máximo de los cuidados, claro.
La senda del oso (Asturias)
La senda del oso es una vía verde que transcurre por Asturias. Concretamente se encuentra señalada sobre una antigua vía ferroviaria que se utilizaba para la extracción y transporte del carbón entre los años 1900 y 1963. Desde 1995 está habilitada tanto para paseantes como para ciclistas, siendo además una ruta de dificultad baja. Aunque posee una longitud total de 59 kilómetros, se puede dividir en varios tramos, por lo que es accesible para niños y personas mayores. Posee forma de Y y entre sus grandes alicientes cuenta la rica vida salvaje que puede ser observada.
Entre ellos osos, claro. El animal que le da nombre y, sin duda, el gran atractivo del recorrido. A pesar del fallecimiento de Paca y Tola, las dos osas huérfanas con las que se inauguró el cercado, todavía se pueden observar estos plantígrados en el tramo destinados para ellos. Se trata de un recinto situado a unos 700 metros del área recreativa de Buyera, aunque ver a los animales es cuestión de suerte.
No obstante, la senda del oso también cuenta con numerosas especies salvajes en su recorrido, entre las que se encuentran: corzos, rebecos, jabalíes, nutrias, ardillas, salmones y aves como el agateador europeo, trepador azul, alimoches, garzas reales, mirlo acuático o el martín pescador.
Parque Nacional de Cabañeros (Castilla La Mancha)
La berrea de los ciervos es uno de los mayores espectáculos que puede ofrecer la naturaleza. Se trata de un momento único, que se produce entre septiembre y octubre, en el que los machos tratan de llamar la atención de las hembras luciendo cornamenta y emitiendo un sonido característico. Si bien son varios los puntos de la geografía española en los que sucede este fenómeno, quizá el más famoso sea el Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, popularizado en su momento por Félix Rodríguez de la Fuente, aquí vamos a recomendar el Parque Nacional de Cabañeros.
Se trata de un terreno situado entre las provincias de Toledo y Ciudad Real, que cuenta con una extensión de 40.856 hectáreas. Aunque la mayoría de ciervos se concentran en la zona de La Raña de Santiago, ubicada en el sureste del parque y que posee unas 8.000 hectáreas. Se trata de una gran llanura, hasta el punto que ha sido apodada en prensa como el Serengueti español.
Más allá del claim comercial, lo cierto es que por allí se realizan varias rutas en 4x4 para ver la fauna de la zona: jabalíes, gamos, muflones, cabras montesas, buitres negros, águilas imperiales y, incluso, algunos ejemplares de lince ibérico. Además de las grandes manadas de ciervos rojos, claro. En el parque también existen varias rutas delimitadas para los amantes del senderismo, incluidas algunas que permiten ver a los codiciados ciervos, como el sendero de la colada de Navalricón.
Islas Medes (Cataluña)
Cuando hablamos de rutas para ver fauna salvaje pensamos automáticamente en animales terrestres. Sin embargo, gran parte de la biodiversidad de nuestro territorio se halla en medios acuáticos. Ríos, desde luego, pero también en el mar. Es el caso de las Islas Medes, un pequeño archipiélago de siete islotes situado en la Costa Brava. Además, se trata de una reserva marina única en el Mediterráneo, la cual está protegida en forma de Parque Natural. Seguramente, una de las mejores zonas para practicar esnórquel dentro de la Península gracias a sus aguas cristalinas y gran iluminación natural.
El símbolo de la reserva es el mero, aunque su gusto por los fondos marinos y formaciones rocosas hacen que sea más fácil avistarlo practicando submarinismo. Aún así, si solo nos atrevemos con el esnórquel, la cantidad de fauna marina visible es tremenda: pulpos, barracudas, morenas, estrellas de mar además de los distintos bancos de peces de la zona. Una opción muy popular es alquilar un kayak en L'Estartit para adentrarse mar adentro y volver.
Doñana (Andalucía)
El Parque Nacional de Doñana, ubicado en Huelva, es una de las reservas naturales más importantes de Europa. Aunque, sin duda, es conocido por ser un punto crucial para las aves migratorias. En este humedal descansan y recuperan energías el ánsar, la grulla o el flamenco, sin duda las especies más características de la zona. Por ello, la época del año más recomendable para su visita es el mes de abril. No obstante, es importante tener en cuenta que el viaje se ha de planificar con antelación, pues el acceso está muy restringido para preservar el ecosistema.
Para los amantes del senderismo, Doñana cuenta con varias rutas señalizadas en su interior, siendo la ruta sendero Charco de la Boca, de unos 4 kilómetros y circular, la más popular de todas por la cantidad de aves que en ella se pueden avistar. No obstante, también existe la posibilidad de realizar una visita guiada en 4x4 para asegurarnos presenciar la mayor cantidad de vida salvaje posible. Además de las aves, en Doñana residen linces ibéricos, águilas imperiales, ambas especies en peligro de extinción, ciervos, gamos, jabalíes, zorros o tejones. Además de producirse también la berrea del ciervo.
Monfragüe (Extremadura)
El Parque Nacional de Monfragüe cuenta con 18.396 hectáreas y está considerado uno de los bosques mediterráneos mejor conservados de Europa. Vertebrado en torno al Tajo, alterna montañas con dehesas y es un punto privilegiado para el avistamiento de aves. Especialmente del buitre negro, una especie catalogada como vulnerable y, sin duda, el gran símbolo de la zona. Se trata del ave voladora más grande de Europa y habita en las zonas montañosas.
Monfragüe cuenta con varias rutas autoguiadas, clasificadas según el nivel de dificultad y kilometraje. La más popular es la llamada ruta del Castillo, que une tres tramos circulares y ofrece la posibilidad de visitar los elementos más emblemáticos del Parque. Tiene una longitud de 16 kilómetros y está catalogada como de dificultad media, por lo que no es para todos los públicos. Aquellos menos experimentados tienen a su disposición otras rutas como la Arroyo de Malvecino-Cerro Gimio (7,9 km) o la del Mirador de la Tajadilla (8,9 km). Además de los buitres, en Monfragüe habitan otras aves rapaces como: águila imperial ibérica, buitre leonado o águila real. También mamíferos como: ciervos, jabalíes y ginetas.







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