Ruta por las mejores bodegas de la Rioja
Entre viñedos, museos y arquitectura icónica, un viaje imprescindible para los amantes del vino.
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La Rioja es vino. Resulta casi imposible dividir a la segunda Comunidad Autónoma más pequeña de España de su producción más famosa. Algo que tiene sentido si nos atenemos a los datos. En total, sus parajes albergan 66.000 hectáreas de viñedos, en los que trabajan más de 14.000 viticultores. Se trata de la segunda extensión más grande, solo por detrás de La Mancha, aunque la que más personas emplea de todas.
La Denominación de Origen Cualificada Rioja cuenta con un total de 571 bodegas (aunque algunas de ellas se encuentran en las Comunidades vecinas de Navarra y País Vasco). Por ello, el ir a visitar una bodega a La Rioja, si bien suena a planazo, puede significar muchas cosas. La cantidad de productoras de vino es inabarcable, por lo que es necesaria una guía para identificar aquellos lugares que merecen una excursión.
Las mejores bodegas de La Rioja
Probablemente, el mejor lugar para iniciar la visita vitivinícola a La Rioja sea en el llamado barrio Las Cuevas de San Asensio, en la Rioja Alta. Allí se encuentra Bodegas Lecea, un negocio familiar que ha logrado mantener cuatro calados-cueva donde siguen elaborando sus vinos en cubas de hormigón. Se trata, por lo tanto, de un viaje al pasado, a los fundamentos de la producción de vino. De hecho, incluso organizan anualmente una fiesta del pisado de la uva, en la que se puede observar la manera en la que se extraía el caldo antiguamente.
A unos diez minutos en coche se encuentra Bodegas Vivanco, una recomendable segunda parada. Sobre todo porque además de su bodega subterránea, en la que ofrecen catas de vino, también se halla un museo dedicado a la cultura vinícola. Se trata de una visita amplia, pues ocupa una extensión de 4.000 metros cuadrados con cinco salas habilitadas para una exposición permanente. Además, en el exterior se encuentra el llamado Jardín de Baco, en el que se recogen hasta 200 variedades de vides diferentes.
Los alrededores de Logroño están trufados de diferentes propuestas con las que conocer las otras caras del vino. Por ejemplo, Bodegas Campo Viejo representa la aproximación más moderna a la industria, con unas instalaciones inauguradas en 2001 y que aúnan la arquitectura, la enología y la sostenibilidad. El edificio principal está diseñado por Ignacio Quemada y es un ejemplo de integración en el paisaje.
No obstante quien prefiera un sabor más añejo tiene su opción en Bodegas Marqués de Murrieta, situadas en el impresionante Castillo de Ygay, una edificación que data del siglo XIX y que está completamente rehabilitado. De hecho, el complejo va muchos más allá, con una nueva zona de elaboración inaugurada en 2021 consistente en un un complejo de edificios con más de 25.000 metros cuadrados. Una actualización que ha buscado en todo momento respetar la tradición de la marca.
Las bodegas de Haro
Claro que si se habla de vino y La Rioja es necesario hablar de la villa de Haro, considerada la capital vitivinícola de la zona. La mayoría de bodegas se concentran en torno al llamado Barrio de La Estación, un enclave que presenta la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo. Tal y como su nombre indica la razón fue la implantación del ferrocarril, que permitía exportar la producción a partir del siglo XIX.
La bodega más veterana es López de Heredia, inaugurada en 1877. Se trata de un complejo impresionante, que aúna tradición y modernidad en sus edificios. De entre todos destaca el Txoki-Toki, un complejo de casas de estilo tradicional francés coronado por una torre mirador que es el símbolo de la bodega. El otro gran punto de interés es la tienda, un stand que data de 1910. Está rodeado por una estructura moderna, obra de Zaha Hadid, lo que le da un toque único que bien merece una visita, incluso, aunque no se lleve la intención de comprar nada.
Claro que López Heredia no es la única bodega por la que bien vale acercarse a Haro. Auténticas instirtuciones como Muga y su icónico edificio bicentenario, La Rioja Alta, Bodegas Bilbaínas o CVNE, entre otras, hacen que la villa sea una parada obligatoria para todo amante de los buenos caldos.
Las bodegas de La Rioja Alavesa
La Rioja Alavesa pertenece al País Vasco, aunque los lazos de unión con la Comunidad Autónoma de La Rioja son varios. Entre ellos la tradición vitivinícola. Además de la visita a Laguardia, muy recomendable por su construcción medieval, la zona está plagada de bodegas adscritas a la Denominación de Origen Calificada.
Sin duda alguna, la más famosa de todas es Bodegas Marqués de Riscal y su icónico edificio diseñado por Frank Gehry, la mente maestra detrás de, por ejemplo, el Guggenheim de Bilbao. El edificio es una obra maestra de la arquitectura, con un diseño que llama a la vista poderosamente debido a sus formas onduladas tan características del canadiense.
No se trata de la única gran firma que se haya en la zona. No en vano, Santiago Calatrava es el autor del edificio principal en Bodegas Yisos. Una obra que, como muchas de las del arquitecto valenciano, polariza las opiniones. En esta ocasión, el edificio consigue integrarse en el entorno montañoso de la zona. Sin embargo, sus perfiles angulosos en líneas curvas, que dan una imagen pixelada, no son del agrado de todo el mundo. Claro que lo mejor para labrarse una opinión propia es verlo en primera persona.
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