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Castilla y León Igea: "Hay un altísimo riesgo de volver a la situación de marzo. Estamos en la última estación antes del confinamiento"

El vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea./ Gobierno de Castilla y León.
El vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea./ Gobierno de Castilla y León.
beatriz asuar

El médico y vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea (Ciudadanos), destaca por su franqueza a la hora de hablar. Pero, en la pandemia, también ha destacado por su crítica al resto de responsables políticos por no priorizar la salud sobre la economía y sobre las siglas de partido. Lamenta la desescalada tan rápida que hubo en verano que nos ha llevado a un punto extremo a todo el país. "Las próximas dos semanas serán decisivas. Estamos en la última estación antes del confinamiento", comenta a Público. Antes de empezar esta entrevista por videoconferencia le suena el teléfono. Habla durante unos minutos. Cuando termina se disculpa: "Era la consejera de Sanidad. La única persona a la que le cojo el teléfono siempre".

Toda España está en una situación muy grave. Castilla y León es una de las comunidades con peores datos. ¿Cómo se ha llegado a este punto?

Una desescalada muy rápida. Nosotros planteábamos todo el rato que íbamos rápido. Tuvimos durísimas críticas porque dijimos que teníamos que ir más despacio y ahora todas las revistas científicas nos acusan de una desescalada rápida. Ha sido un verano bueno para el turismo rural. Ha habido una vuelta a los pueblos de origen. Incluso hemos abierto escuelas que teníamos cerradas. Todo esto produjo una sensación de relajamiento que ahora estamos pagando.

Nosotros hemos tomado medidas duras durante todo este tiempo pero la llegada del invierno y la bajada de temperaturas tiene un efecto multiplicador que hemos visto también en Europa. Esto hay que unirlo al cansancio de todos, de las Administraciones y de los ciudadanos. Son muchos meses de medidas restrictivas para un país que no está preparado para esto. Tenemos que volver a rearmarnos y entender que si no frenamos el contacto no frenamos el contagio. 

Los mensajes sobre la 'campaña de Navidad' recuerdan a la desescalada con el turismo. ¿Vamos camino de repetir el error?

Espero que no. Nosotros volveremos a ser los más pesados, desagradables y antipáticos del país para repetir el mismo mensaje: no se trata de salvar una campaña. No cometamos la misma estupidez. Hay que tomar medidas durante el tiempo suficiente. No creo que en Navidades estemos con una tasa de seroprevalencia que nos permita levantar medidas de limitación de contactos. Hasta que podamos convivir razonablemente con el virus tenemos que mantener las precauciones. No generemos expectativas porque generamos frustración y desafección. La gente necesita menos mensajes de políticos alocados y más tranquilidad. 

¿Su Gobierno decretará el cierre perimetral de Castilla y León?

Todo lo que es restringir la movilidad es bueno porque el virus se mueve con la gente. Vamos a tener una reunión del Consejo este jueves. Estamos valorando todas las posibilidades. No solamente el confinamiento perimetral de la región, también restricciones internas dentro de la comunidad, como ha planteado el País Vasco. Estamos pendientes de las incidencias de este miércoles porque los datos son más estables. Nosotros tomamos medidas hace semanas y queremos ver la evolución, pero nuestra presión asistencial es muy alta y lo más probable es que vayamos al escenario más restrictivo posible. 

¿Está decidiéndose el cierre perimetral en el espacio de coordinación con Madrid y Castilla-La Mancha? ¿Este espacio sigue activo?

No mantenemos reuniones presenciales habitualmente pero sí telefónicas. Entre presidentes y vicepresidentes también. Es muy posible que tomemos decisiones conjuntas ante el próximo puente sobre la movilidad. Y vamos a seguir colaborando bilateralmente así como en el Consejo Interterritorial. Cuanto más hablemos, mejor.

Ustedes han marcado que el toque de queda empieza a las 22 horas. ¿Qué cambia entre las 22 horas, las 23 horas o las 24 horas? Otros países europeos lo han puesto a las 21 horas. ¿No sería este más adecuado para cortar de raíz con el ocio nocturno?

Nosotros hemos escogido el horario más amplio. Si lo que se pretende con el toque de queda es eliminar el contacto social de la gente que se mueve de la restauración a las fiestas privadas en casas, no tiene mucho sentido hacerlo a las 24 horas porque, probablemente, a esa hora ya se ha producido. Tiene sentido que sea lo antes posible. Esto permite mantener una cierta actividad en la hostelería, reconducir la costumbre española de cenar tarde hacia un horario más europeo e impedir ese desplazamiento hacia las casas. 

Personalmente, siempre he sido partidario de adelantar el toque de queda una hora más, pero en nuestro horario y, por ejemplo, el francés, hay diferencias. Las 21 horas de allí es el equivalente a las 22 horas en España. Pero no se trata de copiar o no sino de ser conscientes de que tenemos que restringir esa actividad. No me gustan las prohibiciones. Milito en un partido liberal. Pero nos estamos jugando la vida y la muerte. La salud un derecho que prevalece al de los demás. Cuando veo a gente manifestándose pienso en mi hija, que está empezando a trabajar en Medicina Familiar, o en mis compañeros: gente arriesgando sus vidas mientras ellos protestan por no salir a cenar.

Su propio Gobierno ha reconocido que el 15 de noviembre los hospitales estarán colapsados. En Atención Primaria, la situación en Soria parece crítica: no hay pediatras por la tarde tras la marcha de nueve médicos. ¿Van a tomar medidas ante situaciones como estas?

Estamos trabajando en una situación muy difícil. Algo muy problemático del sistema es la tasa de temporalidad tan alto. Contratos interinos y malos por los que la gente se marchaba. Lo que ha ocurrido en Soria es que ha habido un proceso de consolidación por oposición a la que se han presentado voluntariamente unos médicos que han aprobado y han tomado posesión de su plaza. Aquí no podemos hacer nada. Ellos demandan quedarse en comisión de servicio, pero esto no funciona así. Son problemas difíciles de resolver. La gente se quiere quedar en sus sitios pero eso no lo podemos hacer.

Somos la comunidad con más médicos de Atención Primaria por 100.000 habitantes. Las provincias de Soria y de Zamora son las que más tienen. Algunos facultativos que han aprobado la oposición tienen 250 tarjetas. Un médico de provincia habitualmente tiene 1.500. Lo que tenemos aquí es un problema de reorganización que tenemos que afrontar, algo que también tiene sus resistencias y sus problemas. Y esto en mitad de una pandemia es aún más complicado, pero tenemos claro que tenemos que hacerlo.

$Ete martes comenzó una huelga de médicos. ¿Qué le parece?  ¿La entiende?

La entiendo perfectamente. Entiendo la molestia por el decreto y entiendo lo que demandan. Es un momento muy difícil para hacer huelga. La participación no ha superado el 10%. Es decir, 9 de cada 10 facultativos en la comunidad no han hecho huelga este martes por la mañana. Esto dice mucho del sentido de la responsabilidad porque creo que la inmensa mayoría no está de acuerdo con el decreto pero son conscientes del momento en el que vivimos.

El plan que aprobaron en el Consejo Interterritorial parece muy positivo porque al fin hay indicadores comunes y niveles de riesgo, pero las medidas son recomendaciones. ¿Es esto lo que se necesita o la situación requiere un plan más concreto?

Esto es responsabilidad del Gobierno. La Ley General de Salud Pública encarga al ministerio la gestión de las pandemias. Nosotros no vamos a dejar de tomar medidas porque no las tome el Gobierno, pero esto tiene que quedar claro. 

"Desde que empezó la pandemia nos quitamos los trajes de PP y de Cs"

El documento es un avance porque llevamos ocho meses pidiendo esto, pero los avances aquí son exasperadamente lentos. No hemos entendido que el virus no entiende el ritmo de la política. La gente negocia e intenta eludir responsabilidades, y no lo digo solo por el Gobierno. Nosotros, cuando nos dicen que hay que tomar una medida, la apoyamos. No nos importan lo que dicen nuestros partidos. Tomamos decisiones como comunidad autónoma: algunas han sido comprendidas por nuestros partidos y otras no, pero desde que empezó la pandemia nos quitamos los trajes de PP y de Cs y somos únicamente la Junta de Castilla y León. Me gustaría que esto lo hiciese todo el mundo. A nosotros ese documento no nos gustó y lo que hicimos fue reunirnos al día siguiente y decretar el toque de queda. Hay que hacer las cosas.

Pero esto no sucede. Por una lucha entre la Comunidad de Madrid y el Gobierno no se tomaron medidas a tiempo. ¿Qué le diría a sus compañeros de PP y Cs?

A mis compañeros de Madrid, y del Gobierno, ya les he dicho todo lo que les puedo decir: esto no puede ser. Nos está viendo toda España.

Me asombra que en la política parece que se ha llegado a la conclusión de que la población es imbécil, pero la población no es imbécil y ve las cosas. Todo el mundo ha visto el juego que hay. La escena de las banderas que no fue más que relato político y esto está mal por parte del Gobierno, de las comunidades autónomas y de los partidos. Yo no voy a negar nuestra responsabilidad en todas estas cosas. En este oficio tenemos que empezar a dirigirnos a los ciudadanos como si fueran mayores de edad. Yo es lo que intento. Que me entiendan cuando hablo y no repartir culpas que, si eso, se hará después. Ahora hay que encontrar soluciones. 

¿Cómo encontramos soluciones? Por no hablar solo de Madrid, también Extremadura, con niveles de alerta altos, han puesto el toque de queda más laxo.

Tenemos un país acostumbrado a tratarnos como adolescentes y a echar la culpa de unos a otros. Hace falta un cambio de la exigencia política. La campaña se acabó, estamos en una crisis. Hay que olvidarse de campañas y de elecciones. Hay que poner los números, que la gente vea si hay resultados o no. Es difícil porque, cuando se toma una decisión, se piensa en si se van a enfadar la hostelería... pero hay que pensar en la prioridad. ¿Tener menos parados cuando esto acabe? ¿Menos muertos? Si el objetivo es ser el más simpático, estás muerto y equivocado. Esto es un problema global en el país.

Entonces, ¿cree que se están tomando decisiones en las que se prioriza la economía sobre la salud?

Eso no es una creencia, es una realidad. Todos nos sentimos presionados por sectores que lo están pasando fatal y hay que empatizar con ellos. La decisión que se tomó en verano fue un desastre y lo estamos pagando. Pero es que, además, no hay dualidad: la economía va peor cuanto más muertos se tengan. Y más en un país que vive del turismo y de su imagen. España ha tenido una pérdida de imagen muy importante y nos va a costar mucho.

Se habla mucho de una moción de censura en Madrid. ¿Cree que Aguado debería sopesarla? Se puso sobre la mesa que fuera incluso el presidente.

No le aconsejo ser presidente, es más divertido ser vicepresidente.

Más allá de las bromas, a oposición y Gobierno de la Comunidad de Madrid les digo que no se olviden de que hay más de seis millones que les miran todos los días, que no saben si van a vivir o morir, si van a perder su trabajo o que viven con mucha ansiedad. Cs lo que tiene que hacer es asegurarse el cumplimiento del acuerdo programático y de que el Gobierno funciona de manera cohesionada. Todo el mundo tiene que esforzarse en eso. Para que un Gobierno cohesionado, como es el nuestro, todos tienen que poner de su parte y poner el foco en los ciudadanos. Esto es lo que yo le aconsejo a mi compañero.

¿Qué le parece que el estado de alarma se prolongue durante seis meses?

Dudosamente legal. Entiendo la necesidad de una estabilidad. Hay países que lo han hecho así pero porque su legislación lo permite. Soy un firme partidario de cumplir la ley. Entiendo la petición del Gobierno, que ir cada quince días a un debate bronco en el Congreso no es lo mejor, pero también que el estado de alarma tiene que ser vigilado tal y como marcan las leyes. Hemos tenido mucho tiempo para cambiar las leyes, pero no se ha hecho. Ahí el Gobierno ha cometido un serio error. El Gobierno lo pactó con nosotros y no ha cumplido. 

Este problema quizás no lo tendríamos si no tuviéramos debates tan broncos, como usted ha dicho.

Mi partido siempre ha votado a favor y esta comunidad nunca ha planteado un problema así que no podemos apuntarnos esta. Pero sería bueno que los debates no fueran broncos y que tuvieran argumentos. Los debates en el Congreso son muchas descalificaciones y mucho sectarismo pero poca argumentación y política. La palabra incidencia acumulada o mortalidad no ha salido en el Congreso pero sí sale en cuanto te descuidas franquismo o comunismo. Cosas que no tienen que ver con la pandemia. He oído muchas tonterías y muy poco sobre lo que va realmente este asunto.

Mirando a futuro, ¿qué le gustaría que se aprobara en el Consejo Interterritorial para gestionar la pandemia?

El plan del jueves pasado tiene que ser un plan de obligaciones en la medida de lo posible. El mapa de niveles de alerta tiene que ser público. La gente tiene que entender la unidad territorial, el nivel y las medidas que se aplican. Nosotros publicamos un mapa todos lo días con datos. Se necesita más transparencia y que la gente entienda las medidas. Lo importante es no olvidar a los ciudadanos y a la gente que lo está pasando mal. 

¿Es posible que lleguemos a una situación como la de marzo?

No diré que es una certeza, pero hay un altísimo riesgo. Si no somos duros ahora, en muy poco tiempo, vamos a estar en una circunstancia muy parecida a la de marzo. Esta es la última estación antes del confinamiento. Las próximas dos o tres semanas son cruciales. Y si la curva no empieza a aplanarse en siete días, vamos a estar en una situación muy mala.