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entrevista con marta soler, Presidenta de la Asociación Europea de SociologíA 

Marta Soler: "La nueva normalidad acarreará más desigualdad y nuevas formas de relacionarnos"

Marta Soler
Marta Soler, presidenta de la Asociación Europea de Sociología.

Soler repasa las lecciones que la sociedad debería tener presente para no volver a la situación pre-pandémica. Repensar el modelo productivo, reforzar el sistema de salud público, la concienciación ambiental y no perder la perspectiva de género centran los esfuerzos de la sociología por estructurar la dimensión social que posee la crisis sanitaria.

Una nueva normalidad para una nueva Europa. Estos términos son los utilizados por Marta Soler Gallart, presidenta de la Asociación Europea de Sociología y catedrática en la Universidad de Barcelona (UB), para denominar de alguna forma la sociedad que habrá una vez se haya superado la pandemia del coronavirus. Poniendo el foco en la "sociedad del bienestar", la experta disecciona las aristas que esta situación tan dramática como global dejará, como si fueran un poso, en la ciudadanía.

El mantra de la nueva normalidad  a la que se enfrenta el mundo está plagado de incertidumbres, un pasillo oscuro abierto por los diferentes gobiernos que se presupone de obligado recorrido pero en el que apenas existen interruptores para aportar algo de luz a la cuestión. En este sentido, Soler intenta desinfectar algunas de las heridas abiertas durante estos meses en los que la improvisación ha tenido un gran impacto. "No se trata de recuperar lo que teníamos antes, sino de afrontar los nuevos retos que nos ha traído la pandemia y crear una nueva realidad", comenta la científica en alusión al consenso que hay en su campo de conocimiento.

Los sistemas públicos de salud se han erigido como grandes fronteras de contingencia frente a la crisis sanitaria, una realidad que se desarrolla de forma desigual en algunas regiones del mundo: "Desde la sociología estamos de acuerdo en la importancia de estos sistemas que hay que cuidar y financiar, algo que no sucede en Estados Unidos", expresa la socióloga. En un ejercicio de memoria y retrotrayéndose a la no tan lejana crisis anterior, Soler asevera que "los recortes en sanidad han sido nefastos, y si no se hubieran llevado a cabo ahora mismo estaríamos en un mejores condiciones".

Los políticos obvian a los expertos

Así queda postulada la primera cuestión de cara al medio plazo: "Debemos repensar si la salida a la crisis económica que se avecina va a basarse en más recortes". Esta alusión al estamento político no se queda ahí, ya que Soler agrega la importancia de las previsiones científicas de cara a acontecimientos como los actuales. "Los políticos deben basarse en los resultados de los grupos de investigación, muchos de ellos punteros en Europa, gracias a los cuales se podría haber evitado el colapso que en estos momentos sufrimos", desarrolla la catedrática.

Precisamente, un comité de expertos desarrolla las previsiones a escala mundial en materia de medio ambiente. El IPCC, de manera incansable, no ceja en su empeño de recomendar diferentes propuestas para reducir el impacto ambiental de los humanos y el sistema de producción imperante. "Hemos podido ver cómo los niveles de contaminación descendían considerablemente durante el periodo de confinamiento, y esto nos debería ayudar a concienciarnos de alguna forma", reflexiona Soler. De esta forma, la propia socióloga entra de lleno en el núcleo de la cuestión al preguntar qué se quiere primar, si la economía o el bienestar de la ciudadanía.

Uno de los interruptores que más luz puede dar en ese pasillo descrito al principio es el que está conectado con una toma de corriente que se viene deteriorando en las últimas décadas: las condiciones laborales. "Esta realidad plantea un cambio de modelo económico. En España nos basamos en la precarización masiva, la construcción y el turismo, lo que invita a reformular los sectores productivos y orientarlos hacia la tecnología o las renovables", agrega Soler.

Acciones aprehendidas que se quedarán tras la pandemia

Los actos individuales son los que marcan la cotidianeidad, un día a día que se presupone novedoso en torno a ciertas cuestiones: "Aún no existe ningún estudio en esta línea, pero todo indica que habrá acciones que nos sorprenderán menos después de la pandemia. Veremos normal llevar mascarillas en los hospitales cuando hasta hace no mucho nos impresionaba que lo hicieran los ciudadanos en los países asiáticos, por ejemplo. Todas estas nuevas prácticas asimiladas, como lavar los vegetales a conciencia y nuestras manos continuamente, se mantendrán. No son más que nuevos miedos y formas de tomar conciencia", apunta la investigadora.

Ciertas problemáticas invisibles para la sociedad también han sido descubiertas por el coronavirus. La atención que reciben los mayores, principales afectados en relación al número de fallecimientos, es categorizada de "dramática" por la profesional de la sociología. "A nivel europeo se han llevado a cabo multitud de campañas con firmas masivas para que la edad no sea un motivo de discriminación a la hora de acceder a los respiradores", afirma la entrevistada. En este sentido, ella misma explicita la importancia que tiene la solidaridad de los voluntarios para llegar a donde las administraciones no lo hacen. "Estos actos, como el aplauso de las ocho de la tarde para los sanitarios, que no deja de ser una forma de crear comunidad, dejan un poso de solidaridad que no deberíamos perder en el futuro. Es algo que queda para la base —continúa la socióloga— de la nueva normalidad, y más en un país como España en el que más ha existido el tejido social, como ejemplifican la cantidad de asociaciones vecinales que hay".

Del estado a la sociedad del bienestar

Centrándose en la idea de cambiar el estado de bienestar por una sociedad del bienestar, Soler no duda en afirmar que "se pueden tener vidas mejores si los movimientos sociales participan en la articulación de la realidad que afecta a la gente". De esta forma se refiere a las personas que han presenciado cómo han ido variando sus propias dimensiones: "La sociología se centra en estudiar cómo se han generado nuevas formas de relación, nuevas maneras de estar conectados, pues el hecho de que haya una necesidad de estar en sociedad durante el confinamiento ha supuesto la generación de novedosas fórmulas de socialización".

La digitalización será el faro sobre el que giren las alternativas descubiertas con la obligatoriedad del enclaustramiento, lo que supondrá, a su vez, nuevas formas de desigualdad: "No todo el mundo tiene el mismo acceso a la red ni los mismos dispositivos digitales, además de que la desigualdad también se acrecentará con la crisis económica que nos espera", aduce Soler. Desandando los últimos doce años, en 2008 la desigualdad eclosionó en el movimiento de los indignados y miles de personas saliendo a la calle en diferentes mareas para reclamar unos servicios públicos de calidad. ¿Qué puede pasar ahora? "Los ciudadanos están preparados para opinar, para decir y decidir. Si no se repiensan los modelos que nos han llevado a esta situación, la ciudadanía lo reclamará. La sociedad no está esperando que le digan lo que tiene que hacer, sino que quiere actuar", responde la catedrática.

La sociedad deberá seguir luchando contra el machismo

Por muchos aspectos que se verán desvirtuados con la nueva normalidad a la que se enfrenta el mundo a nivel global, "la dominación masculina seguirá existiendo, pues el discurso coercitivo en la sociedad, que vincula la atracción sexual con la violencia continuará en la socialización que, sobre todo, impera en los más jóvenes". En estos términos se refiere la socióloga a los productos, como la música, el cine o las propias interacciones entre personas, que persistirán de forma colectiva, "por lo que es importante no olvidar que esta perspectiva, con todo el campo de actuación que supone, debe seguir estando presente en la construcción de la realidad que se avecina", remarca la experta.

En el marco de la actuación inmediata sobresalen las declaraciones que Soler realiza sobre el ingreso mínimo vital : "Esta cuestión no se debería debatir por mucho tiempo, hay que aceptarla inmediatamente porque mucha gente lo va a pasar muy mal. Nos encontramos en un contexto de crisis extrema, por lo que una renta garantizada para los sectores más desfavorecidos les ayudaría mucho", agrega Soler.

Actualmente, el foco de la sociología se centra en estructurar la dimensión social que está teniendo la pandemia. En este sentido, la presidenta de la Asociación Europea de Sociología retoma la importancia de reforzar los programas de investigación en I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) ya que "cuanto mejor financiación posean, los países estarán mejor protegidos", en sus propios términos. Ejemplifica esto último comparando a las subvenciones de España respecto a las de Europa, posicionándose en los 40.000 euros en el primer caso y en los 3 millones en el segundo. Asimismo, Soler concluye recalcando que "es importante ir a los resultados de las investigaciones científicas, no solo a los expertos".