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Tinder Fernández Liria: "El amor es lo único que consigue que olvidemos nuestras condiciones culturales y económicas"

Carlos Fernández Liria, en una imagen de archivo.
Carlos Fernández Liria, en una imagen de archivo.

A favor de los cuentos de hadas, el escritor se pregunta cómo tiene que ser el amor si no es romántico. Repasa conceptos universales como el de belleza y arremete contra aquellos que utilizan a otras personas para masturbarse a sí mismas. Defiende la teoría de que la belleza es lo único que nos hace consanguíneos unos a otros y acepta que hubiera dado un buen uso a las aplicaciones móviles para ligar de haber existido durante su juventud.

Carlos Fernández Liria (Zaragoza, 1959) no recuerda haber tenido ninguna experiencia sexual en la que no haya habido amor. Este filósofo y profesor de antropología en la Universidad Complutense de Madrid acaba de publicar Sexo y filosofía (Akal, 2020) donde disecciona la cuestión del amor enfocándola desde el plano sexual. A través de experiencias populares, como las letras de Camarón, Conchita Piquer, Les Luthiers o Aute, el escritor introduce la historia de la filosofía hasta llegar a Sócrates, Platón y Hegel. De esta forma, el lector se encuentra frente a "esa experiencia tan inquietante que nos vuelve filósofos sin quererlo" y la belleza que nos enlaza a unos con otros fraternalmente.

Usted utiliza los conceptos "sexo" y "amor" en el título del libro. ¿No le parece una apuesta arriesgada en un momento en el que parece que la mayor parte de las relaciones sexuales no está mediada por un sentimiento puramente amoroso?

Yo asumo un reto desde el principio que es hablar del amor. Quería hablar del amor más que del sexo, pero si delimitamos la expresión "hacer el amor" acaba significando lo mismo que follar. Lo interesante del asunto, lejos de ser una banalización del amor al reducirlo al contacto sexual, es que resulta ser un abismo de profundidades metafísicas existenciales que tienen un interés insondable para la historia de la filosofía.

Se puede leer la historia de la filosofía a través de ese hilo conductor, y se entiende mejor que por otras vías. La filosofía es una cosa muy difícil y lo que se hace para adentrar a la gente y satisfacer su curiosidad es banalizarla en una serie de manuales. Si es tan difícil es porque se parte de una experiencia muy difícil. La única posibilidad de enterarte de algo, superar esa dificultad intrínseca de la filosofía, es encontrarte con una experiencia que también sea compleja pero que se haya vivido en primera persona. Yo creo que los seres humanos corrientes la única experiencia verdaderamente difícil que corremos a lo largo de nuestras vidas es preguntarnos qué buscamos cuando hacemos el amor enamorados. Esa experiencia es tan inquietante que nos vuelve, de pronto, filósofos sin quererlo.

La correspondencia entre la fraternidad y la belleza es una constante en su libro. ¿Qué tiene la belleza para unirnos los unos a los otros llegando al hermanamiento?

La belleza hace que te sientas compenetrado con el corazón del otro cuando el sentimiento es compartido, lo que nos hace consanguíneos con el resto de la humanidad, muy parecido a lo que sostiene Kant de forma elemental. Ante la belleza nos rendimos como diciendo "yo ya no soy lo importante, sino lo que tengo delante". No decimos "cómo me gusta esto", sino "qué belleza hay aquí", y ahí el "yo" ya no importa. Es como decir que esta belleza que presencio me borra y al mismo tiempo me hace copartícipe del resto de la humanidad.

Se observa muy fácilmente en un auditorio, cuando estás escuchando una pieza de música clásica y a todo el mundo se le saltan las lágrimas sabiendo que la gente de tu alrededor está en tu misma situación. Si tú coges ese sentimiento y lo metes en un microscopio para estudiarlo, que es lo que hace Kant en la Crítica del juicio, sale toda una dimensión de la razón que tiene que ver con la posibilidad de hablar, del lenguaje, el deseo de comunicarte con los demás.

Otro aspecto clave es el factor popular del amor que se materializa en numerosas canciones que utiliza como ejemplos. ¿Considera que las clases más populares han expresado este sentimiento más que las clases pudientes?

Sí, aunque no necesariamente. Yo doy clase de antropología y me interesa mucho las obras sin autor, que son las materializaciones del pensamiento del pueblo que quedan plasmados en leyendas, poemas y canciones que emanan una enorme sabiduría. Muchas veces parten de una mente que no es la mente de nadie, sino del pueblo. Si tú escuchas las canciones que canta Camarón, esas bulerías a veces dicen cosas muy profundas y muy extrañas como "cambiaste el oro por plata, cambiaste una noche oscura por una noche más clara". Eso es tan profundo que podría pensarse que lo ha dicho Goethe en su cita "verde era amigo mío el dorado árbol de la vida La diferencia está en que, ese mismo mensaje, solo en el primer caso ha sido cantado y transmitido por cientos de gitanos y gitanas, algunos incluso analfabetos".

Lo que demuestra que las canciones de amor hayan sido tan trabajadas popularmente se debe a que el amor es una experiencia muy democrática. Todo el mundo ha vivido esa cosa tan interesante de encontrarse enamorado sin saber muy bien qué hacer ante unos ojos o un cuerpo. Ese desconcierto es muy interesante porque es universal. No todo el mundo ha vivido la experiencia de la belleza entrando en el Museo Reina Sofía, pero sí se ha enamorado alguna vez al mirar los ojos a una persona. Por eso es una palanca perfecta para explicar lo universal en lo particular, cuando en unos ojos descubres el amor.

¿De qué forma cree que las condiciones materiales de una persona pueden afectar al amor que siente hacia los demás?

"No todo el mundo ha vivido la experiencia de la belleza entrando en el Museo Reina Sofía, pero sí se ha enamorado alguna vez al mirar los ojos"

Al amor como tal no afectan, pero a la posibilidad de seguir viviendo enamorado sí. Una declaración de amor consiste en algo así como saber que si fueras otra persona seguirías queriendo a la persona que te atrae. Shakespeare lo ejemplifica muy bien con Romeo y Julieta porque el amor hace que pongas entre paréntesis tus condiciones tribales, culturales y económicas, pero es cierto que el amor no da de comer, por lo que hay muchas condiciones materiales que hacen imposible continuar enamorado. Yo no estoy muy de acuerdo con los planteamientos que dicen que el amor depende de las circunstancias, aunque sí depende de ellas la posibilidad de seguir viviendo enamorado, por supuesto.

Usted utiliza como sinónimos "hacer el amor" y "follar". ¿Cree que ese uso está muy extendido?

No sé si está muy extendido. Algunos amigos me lo han reprochado diciéndome que explico lo que es el amor sobre una matriz tan sexual que no se acaba entendiendo lo que es el sexo y lo que es el amor, pero no creo que sean cosas tan distintas.

A mí me da la impresión de que siempre que he tenido sexo, he tenido amor; y tengo 60 años. Todo el mundo puede echar un polvo con una persona que ni conoce, pero por mi propia experiencia vital no lo veo tan separado.

La moral nacionalcatólica inculcada en España durante cuarenta años ha hecho mella en la forma de entender el amor y el sexo. ¿Cómo se ataja desde la filosofía la mediación de un sentimiento tan libre y común por conceptos tan rígidos como los de la castidad, la pureza y el amor eterno?

La Iglesia católica, y casi todas las sectas religiosas, incluso las de izquierdas, siempre hacen mucho daño al aspecto sexual porque introducen, inevitablemente, un puritanismo. Con respecto a lo que ocurre actualmente desde ciertas corrientes de izquierdas, habría que decir... Yo siempre veo muy a menudo que es algo así como que ideológicamente se decide que todos tienen que follar como a alguien le gusta que se folle, que normalmente tiene que ver con cómo follaban sus abuelos.

La Iglesia católica no ha tenido otro remedio que civilizarse, no porque quisieran, sino porque no les ha quedado otra. Ha habido muchos héroes y heroínas que la han obligado a ello. En los años 60, con The Beatles, hasta finales de los 70, las chicas que tenían que llegar vírgenes al matrimonio porque si no les lapidaban en la plaza pública empezaban a andar desnudas en la playa y a follar con quien querían. Ahí perdieron mucho poder los padres, los hermanos mayores y los maridos. Todo cambió con esa revolución sexual, que no ha ocurrido en el mundo árabe y seguro que la echan de menos ciertas feministas musulmanas.

¿Qué hay entre el amor romántico, en su sentido más peyorativo, y el puritanismo?

Yo cada vez que he oído criticar el amor romántico por parte de ciertas corrientes feministas se le acusa de ser una matriz patriarcal que tiene que ver, a mi entender, con lo que es el esquema básico de Disney y los cuentos de hadas, donde el chico y la chica acaban juntos en un palacio comiendo perdices. Es un tema muy polémico.

Si quieres que una historia termine bien, ¿cómo va a terminar si no es cuando dos personas se van a un lugar a quererse, amarse y follar? Otra cosa es que tú interpretes después que tienen que follar entre ellas para toda la vida y que además la mujer estará cocinando en el palacio y el príncipe se va a poner a hacer guerras y a tirarse a las criadas.

Ahí viene el problema de las relaciones entre tiempo y eternidad. Tú puedes pensar que la eternidad es una cosa que dura mucho tiempo, que es una pésima manera de entenderla, como lo cuenta Heidegger en Ser y tiempo. Una eternidad se parece mucho más a un instante. Tú comprendes lo que es la eternidad cuando exclamas los versos de Goethe: "¡Instante sagrado y fugaz, / detente, eres tan hermoso! /¡Dame la eternidad!".

El amor introduce en la vida una lógica completamente distinta a la rutina por la cual vivimos encajando unas cosas con otras para poder sobrevivir. El amor interrumpe todo eso. Si el amor no tiene que ser romántico, que me digan cómo tiene que ser el amor, si práctico, mecánico, interesado, neurótico...

Usted trata de forma muy notable el amor hacia los demás, ¿pero qué hay del amor hacia uno mismo? ¿Una persona masturbándose está haciendo el amor?

No sé qué decirte. A mí la masturbación me parece imprescindible para poder vivir. Es una pregunta de lo más interesante, debería haber escrito un artículo sobre esto, ¿verdad?

Aquí hay dos formas de entender la masturbación. Por un lado el placer puro de hacerlo, algo que también puedes realizar con otra persona a la par. En este caso lo incluiría dentro de lo que yo llamo amor en el libro. Además, que no le veo qué puede tener de malo, sino todo lo contrario.

Por otra parte, estoy seguro de que el mayor enemigo para el amor siempre es uno mismo, nunca los demás. Cuando crees estar haciendo el amor, muchas veces lo que estás haciendo es utilizar al otro para masturbarte. Como paradigma pongo el ejemplo del pedante: una persona que dice que está hablando contigo y en realidad no está hablando contigo, sino escuchándose a sí mismo cuando te habla, es decir, te utiliza para darse placer a sí misma al mantener una conversación.

Eso también ocurre sexualmente. Una vez, una chica que se acostó con un muchacho me dijo que en realidad hicieron un trío, porque se acostó con él y con su ego. Fue una mala experiencia porque esa persona no se relacionaba con ella, sino consigo mismo de forma exclusiva. Ahí había dos personas muy importantes que eran él y su ego, lo que fue un inmenso ejercicio de pedantería sexual.

Pese a que el amor y el sexo son dos cuestiones que han atravesado la historia de la humanidad, ¿considera que las generaciones más jóvenes son las que mayor promiscuidad muestran?

Ahí tengo mis dudas. Como tengo 60 años albergo una gran inquietud al respecto. Tú que tienes veintitantos lo sabrás mejor.

Yo he descubierto por mis experiencias esporádicas con personas más jóvenes que se ha progresado bastante, que se folla más que en mi época, pero no sé mucho sobre qué les ocurre ahora a los jóvenes. En una entrevista me decían que yo arremetía mucho contra la desaparición del nudismo, y es verdad que los jóvenes ya no son nudistas, y la periodista me dijo que quizá era porque desnudarse ya no es liberador. Quizá tenga razón. Para mí, que viví la liberación sexual, es un gran enigma. No entiendo por qué de pronto ha desaparecido el nudismo y han vuelto los celos, las parejas cerradas...

Ahora podemos tener la oportunidad de encontrar o rechazar el amor y el sexo desplazando una fotografía hacia la izquierda o la derecha. ¿Qué podría decir la metafísica de ello?

"Si Tinder es capitalismo, que yo lo pongo muy en duda, quizá es que el capitalismo tiene cosas buenas"

Tiene sus peligros. Se suele llamar nihilismo, cuando ocurre que todo es posible y que se dice que esto es la definición misma del capitalismo, mercantilizando todo, pudiendo comprar sexo y amor como quien elige calcetines. Se da un peligro, pero si lo utilizas mal. Si lo utilizas bien es una gran potencialidad.
¿Qué es lo contrario de eso? Pues que para poder ver a un hombre o mujer desnuda tenías que pasarte diez años de noviazgo en un pueblo vigilado por los curas y la familia y luego pagando como tributo tener que estar con el mismo sujeto toda tu vida. Comparado con eso, a mí no me jodas. Dicen que esto suena muy capitalista, pues si eso es capitalismo, que yo lo pongo muy en duda, quizá es que tiene el capitalismo tiene cosas buenas.

Siempre he defendido esas aplicaciones para conocer gente. Aunque mucha gente las critica, a mí me dan mucha envidia. Es verdad que puedes tener experiencias de mierda, pero es lo que tienen las experiencias, que si no te arriesgas nunca llegará una buena. En ese sentido, sé que han progresado mucho más los homosexuales que los heterosexuales, algo que habría que meditar muchísimo. Lo que me cuentan que ocurre en Grinder en cuanto a libertad sexual no es nada comparable con Tinder. El mundo gay siempre ha sido una enorme lección al mundo hetero; siempre han ido por delante demostrando cómo se puede relacionar uno con el sexo sin caer en las trampas ideológicas y religiosas que lo acompañan.

Si tenemos que llamar capitalismo a Tinder, a la mercantilización del sexo, a lo mejor es que eso tiene algo de bueno, al menos comparado con la institucionalización patriarcal y religiosa del sexo. La gente que diga lo que quiera respecto a todos los peligros que tiene, yo personalmente lo habría aprovechado muy bien cuando tenía 25 años.