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Una mujer, tres tallas

Sanidad concluye el estudio antropométrico para poner orden en el tamaño de las prendas

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Una chica, pongamos de 1,70 metros y 65 kilos, se prueba un pantalón de Zara. Le queda bien la 40. Después entra en El Corte Inglés, escoge un modelo similar al que le ha gustado en la tienda de Inditex y ve que su talla ha variado: la 40 le aprieta y necesita una 42. La sorpresa aumenta cuando se pone otros pantalones del mismo estilo en la multinacional sueca H&M. Como por arte de magia, ha bajado dos tallas, la 40 y la 42 le vienen grandes y la que le ajusta es la 38.

Las tallas existen para estandarizar los tamaños de la ropa. En teoría. Porque una mujer usa hasta tres tallas distintas, dependiendo de dónde compre la ropa. Si un marciano revisara los armarios de toda España y mirara las etiquetas de las prendasque albergan podría pensar que las humanas siempre compartimos nuestro ropero con dos amigas.

Esta situación refuerza la visión irreal que una persona con trastornos de la alimentación tiene de su propio cuerpo. Por eso, el Ministerio de Sanidad y Consumo encargó hace un año un estudio para unificar las tallas y luchar contra un problema que puede desembocar en anorexia y bulimia. Los resultados están a punto de hacerse públicos.

El estudio antropométrico –como se le llama técnicamente y como se ha dado a conocer– ha tomado las medidas a 10.415 mujeres de 12 a 70 años, de 59 municipios de toda España. “Es el primer estudio del mundo de estas características”, destaca la directora general de Consumo, Ángeles Heras. 

El Corte Inglés, Cortefiel, Inditex, Mango, la Asociación de Creadores de Moda de España, Carrefour, la asociación de patronistas gallegos y el Instituto de Innovación del Textil de Andalucía han acordado poner las tallas según las medidas que se determinen cuando acabe el estudio. Tienen hasta cinco años para hacerlo.

Una mujer segura de que su cuerpo es como lo ve en el espejo sabe que no parecerá más delgada por comprar el pantalón de H&M, dos tallas menor que el de El Corte Inglés. Simplemente, adquiere el que le sienta bien. Pero para miles de mujeres, sobre todo jóvenes, no es así.

“Hay chicas obsesionadas con su cuerpo. Tienen terror a comerse un trozo de tortilla porque creen que engordarán de inmediato 6 kilos. Si ven que una talla en una tienda les cabe pero en otra no, refuerzan la idea errónea de que su cuerpo cambia de una semana a otra”, explica Julia Vidal, psicóloga clínica experta en trastornos de la alimentación. Una chica con estos problemas comprará en la tienda donde el pantalón tenga menos talla, “porque así demostrará que responde al modelo de cuerpo delgado”, justifica Vidal. Se autoengañará.

Estrategia comercial

La tendencia a etiquetar con tallas pequeñas prendas cada vez más grandes responde a una estrategia comercial. Esto explica por qué una mujer gasta una 42 en El Corte Inglés o Cortefiel, cuya publicidad se dirige a un público adulto. Se pone una 40 en Zara, Stradivarius, Mango o Promod. Y le cabe una 38 en tiendas como H&M o algunos modelos de Berska, dirigidos fundamentalmente a chicas adolescentes. Esta práctica se empezó a utilizar en Estados Unidos en prendas femeninas. En abril del año pasado, el periódico británico The Sunday Times denunció que ahora también se aplica a la ropa de caballero en Reino Unido. Aunque en España los hombres aseguran que apenas perciben cambios en la talla que usan.

“Cada fabricante marca su tallaje, no existe una norma que unifique ni en España ni en Europa”, dice Sandra Alemany, del Instituto de Biomecánica de la Universidad Politécnica de Valencia, responsable del estudio antropométrico. La multinacional gallega Inditex, que engloba a Zara, Stradivarius o Berska, se niega en rotundo a explicar sus estrategias comerciales o su futura adaptación a tallas uniformes. Mango también es hermética. Como Inditex, sólo confirman que aceptan la iniciativa.

Según explica la directora general de Consumo, las empresas que han suscrito el pacto “representan alrededor del 95% del mercado español”. Quedan fuera las multinacionales extranjeras como H&M, donde explican que su ropa “está hecha para mujeres suecas, más grandes que las españolas”.

En H&M se escudan en que producen ropa para varios países, por lo que “no está previsto modificar la tabla de tallas enel caso de España”.La directora general de Consumo explica que, además de la unificación del tamaño de las prendas, el Ministerio acordó con las empresas “que los maniquíes de plástico tengan al menos la talla 38 y que la talla 46 deje de ser considerada talla especial”.

El diseñador Modesto Lomba, presidente de la Asociación de Creadores de Moda, cree que la unificación de tallas beneficiará al sector. “Facilitará la venta de la prenda, por ejemplo, para comprar como regalo”, explica. La mayoría de cambios o devoluciones de presentes tras las Navidades se debió a un cálculo erróneo de la talla. Modesto Lomba añade que, como el estudio permitirá conocer las formas de la mujer que vive en España (también se ha tomado medidas a mujeres inmigrantes), les ayudará a adaptarse mejor al mercado. Aunque defiende que la ropa que lucen las modelos no puede hacerse en todas las tallas porque “cada volumen necesita que se estudie una estética distinta que le enriquezca”.

El estudio antropométrico definirá qué formas tiene la mujer en España. “Igual nos llevamos sorpresas, porque tradicionalmente la mujer española acumula grasa en la cadera mientras que ahora empieza a hacerlo más en la barriga”, explica Diego Bellido, coordinador del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinos.

Todo empezó en 1999 en el Senado

En 1999, una ponencia del Senado ya recomendó realizar un estudio para unificar las tallas. Pero el asunto no cotizó en los medios hasta febrero de 2006, debido a una denuncia contra la Pasarela Cibeles por permitir que desfilasen chicas extremadamente delgadas. En septiembre, el certamen rechazó al 30% de las modelos y estableció como talla mínima la 38. ¿Pero qué talla 38? La directora de la pasarela dijo entonces que las modelos que desfilaron en otoño tenían una proporción media de 85-60-90. A una mujer así la talla 38 de la mayoría de tiendas le va grande.

“Se empezó a hablar del índice de masa corporal”, recuerda Ángeles Heras. Pocos se resistieron a calcular el suyo. Y se estableció que este número, conocido por sus siglas (IMC), debía ser superior a 18. Se obtiene dividiendo el peso por la altura al cuadrado. Por tanto, las modelos más delgadas pesan 56 kilos y miden 1,75 metros. El endocrino Diego Bellido explica que el IMC aconsejable para un adulto sano está entre 19 y 25.

“Hasta que el proceso no acabe no veremos los resultados”, dice cauta Juana Martín, presidenta de la Asociación en Defensa de la Anorexia y la Bulimia (Adaner). Martín subraya que unificar tallas es sólo un paso más, y se queja de que, mientras, en publicidad, cine o televisión todos sean “delgadísimos”. “Esto no ha hecho más que empezar”, promete Ángeles Heras. Hasta 2013 no se sabrá si el compromiso de las empresas textiles será realidad. Evitaría malentendidos y días de ayuno.

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