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"Tura será un revulsivo pero fue en una lista que no ganó"

Jordi Hereu. Alcalde de Barcelona y candidato a la reelección por el PSC-PSOE.  

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A veinte días de unas primarias que decidirán su futuro político, Jordi Hereu mantiene el tipo en su doble combate como alcalde en ejercicio y defensor del título ante la desafiante Montserrat Tura. Hereu sigue dispuesto a librar la batalla interna del PSC hasta el fin.

Montserrat Tura aparece ya como favorita y un revulsivo para la renovación. ¿Qué es lo que podría convencer a los militantes para votarle?

Yo soy un político, no un gestor, y soy alcalde porque he tenido la confianza mayoritaria de la ciudadanía de Barcelona. Esto no es una hipótesis, es una realidad. Montserrat puede ser el revulsivo, pero ha sido consejera de un Gobierno y encabezó una lista que yo he apoyado que ha sacado los resultados que ha sacado.

¿Cree que su rival va más allá y aspira a influir en el rumbo futuro del PSC?

Ella lo ha expresado así. Dijo que esto tiene connotaciones en el PSC del futuro. Al ciudadano de Barcelona lo que le interesa ahora es qué ciudad queremos construir desde la perspectiva progresista.

Usted reivindica la buena gestión de la crisis, pero los sondeos no le siguen.

La crisis ha roto muchas certezas y expectativas. Genera muchos problemas a mucha gente y es lógico que esta atribuya una parte de la responsabilidad a la política. Pero vale la pena afrontar el reto de defender una determinada manera de entender lo que es Barcelona y yo lo defiendo desde la izquierda. Quiero defender este modelo en estos momentos tan complicados donde la crisis más bien está afectando los proyectos progresistas.

¿Por qué? ¿En qué sentido?

La crisis afecta a la política como construcción colectiva y puede generar una fractura. Me preocupa profundamente la fractura social, intergeneracional y territorial. La fractura de la idea de país, por lo tanto. Yo quiero contribuir a que al menos desde la instancia de la ciudad tengamos una base para luchar contra el riesgo de la fractura.

¿Tan evidente es el riesgo?

Los aires europeos y españoles son de un liberalismo desaforado y en Catalunya empezamos a tener un Gobierno que en todos sus rasgos expresa de forma muy clara, con la excusa de la crisis y de las finanzas, una ideología que yo nunca había visto. Vienen momentos muy duros. Pediré a la ciudadanía que medite un momento sobre el debilitamiento del estado de bienestar a nivel general. Lo que viene es alucinante y si CiU lograse el control del ayuntamiento, pasaría a ser un negociado de la Generalitat.

¿Cree que Barcelona debe ser un contrapoder de la Generalitat?

Yo he ido siempre a sumar, pero también a avisar que no quiero ningún paso atrás. No quiero hacer de contrapoder, pero dan miedo los vientos que vienen. Han hecho de la seguridad una bandera y lo primero que hacen es reducir dotaciones de los Mossos. Vienen vientos de desprotección y digo a la mayoría progresista de Barcelona que o se moviliza o vienen horizontes de fractura complicados.

¿Acepta que existe un déficit de seguridad ?

Para los que defendemos una ciudad convivencial, siempre tenemos que mejorar en seguridad. Pero Barcelona tiene una magnífica convivencia, tiene problemas como todas las grandes ciudades, pero no más problemas. Tiene los retos que tiene. En estos últimos cuatro años de crisis, lo que he hecho ha sido poner 1.000 policías más, pero la seguridad está hecha de cohesión social, urbanismo y policía de proximidad. La derecha tiene la desgracia o la suerte de que cuanto peor, mejor, y para nosotros es cuanto mejor, mejor. Yo no acepto ninguna lección sobre autoridad democrática.

Se retiraría a última hora?

No. He entrado en este proceso con pleno convencimiento. La demoscopia pueden influir pero no determinar.

¿Si pierde, se unirá a Tura?

No. No se entendería. Yo me la juego. Así que si los compañeros consideran que no tengo que liderar el proyecto, me pondría a trabajar desde la discreción, pero siempre desde donde te toca.