Chatarrero con carnet

A sus 58 años Sergio ha sido chófer, jardinero, vigilante... Pero la crisis le dejó en el paro y desde hace 4 años recoger chatarra es su forma de sobrevivir.Y como él 30 mil familias en Andalucía ven en los contenedores una oportunidad de tirar para adelante. Pero esta práctica, la de rebuscar y vender chatarra es ilegal. Además una vez que cualquier residuo se deposita en el contenedor pasa a ser propiedad del ayuntamiento.De ahí que para atajar este problema hayan optado por elevar las sanciones. Por eso las chatarrerías proponen una alternativa: en lugar de sancionar, regular su situación. Para ellos serían una salida laboral, y para los negocios, una oportunidad de no acabar tocados y hundidos.