Llevan ya casi 14 horas subidos a la valla

Empezó un grupo de 70 y van bajando cuando ya no pueden más y lo hacen rezando o llorando a lágrima viva. Para hacer aún más duro el momento, junto a ellos varias personas juegan al golf, tranquilamente, son las dos caras de la vida en Melilla. Sólo 20 de los 200 que han saltado esta vez han conseguido pasar, al resto los han echado nada más pisar tierra. De estas expulsiones se ha hablado hoy en el Congreso, el Gobierno ha propuesto legalizar las devoluciones en caliente que ellos prefieren llamar rechazos en frontera. Interior defiende que pretenden salvarles la vida porque si los rechazan subidos a la valla, corren peligro. Así expulsarán a todo el que sorprendan en las cercanías de la frontera. A última hora de hoy todavía había algún valiente que se resiste a bajar.