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La voz del vecindario

 Maribel Domènech, portavoz de 'Salvem el Cabanyal'. Catedrática de Bellas Artes, da la cara por los vecinos organizados contra el plan

 

T.G.D

Maribel es cabanyalera de adopción desde que llegó al barrio en los años 1970, cuando se casó y se compró una casa que ahora quieren destruir. Ella es la imagen más visible de la plataforma Salvem El Cabanyal, una agrupación con la que se organizaron aquellos vecinos que no se resignaron a "ser pisoteados" por el Ayuntamiento. Para evitar el triste final que Rita Barberá planeó para sus viviendas, estos vecinos decidieron asociarse para defender lo que más aman: el barrio, un lugar del que no piensan moverse.

«Es un barrio con una identidad muy fuerte, histórico y protegido»

La plataforma inició esta lucha porque "hablar de El Cabanyal es hablar de un barrio histórico, protegido, singular, con una identidad muy fuerte y muy clara, que tiene unas características arquitectónicas y urbanísticas que le confieren una forma de vida muy especial, de gran comunicación entre los vecinos", tal y como explica Maribel. Una situación y unas características que le hacen vivir en un centro histórico a escasos metros del mar, una vinculación con el Mediterráneo que se ve en muchas de las personas del barrio.

"Hay que tener en cuenta que aquí todavía hay mucha gente que vive de la flota pesquera, hay vendedores de pescado, de aquí o de otros mercados de la ciudad que son vecinos, hay mucha gente que trabaja en el puerto, siempre hemos estado muy vinculados y unidos al mar", apunta esta catedrática de Bellas Artes mientras, desde el balcón de su casa, observa ese mar revuelto por el temporal de una mañana gélida de enero.

Cuando el pasado 5 de enero se conoció la orden de Cultura que paralizaba las obras de ampliación, Maribel se acercó hasta el Ayuntamiento para entregarle a Rita Barberá, en nombre de la lataforma, una carta amistosa pidiéndole un encuentro para dialogar. Barberá giró la cara al verla y evitó coger la misiva. La alcaldesa siempre acusa a los activistas de la plataforma de ser violentos, algo que Domènech niega: "Nuestra resistencia es pacífica, a lo Gandhi, por eso tenemos éxito".

Lo que más le indigna es la actuación de la Generalitat

Pero cuando Maribel se indigna de una forma más clara es al hablar de la actuación de la Generalitat Valenciana. "Con la orden del Ministerio de Cultura tenemos muy claro que hemos ganado una batalla y no la guerra, pero ahora nos preocupan estos movimientos que se hacen de cambiar leyes para sortear al Tribunal Supremo, me avergüenza que el gobierno valenciano actúe de esa manera tan fraudulenta", argumenta la portavoz.

Después de 40 años viviendo en el Cabanyal, Maribel conoce bien a sus vecinos y sabe que muchos sólo quieren que se solucione el problema de una vez y que se termine con la degradación que el barrio está sufriendo en los últimos años.

Es cabanyalera de adopción desde que compró su casa hace 40 años

"Es una degradación inducida por el propio Ayuntamiento. El Cabanyal nunca ha sido un barrio abandonado, ha sido el propio Consistorio quien ha ido comprando casas para tirarlas. No hay ningún plan de expropiación en activo: hace tres años se notificaron unas expropiaciones que ni siquiera se han llevado a cabo. Tampoco se han resuelto las alegaciones que se hicieron. Se ha hecho una compra furtiva de casas, que las familias han vendido porque se iba a acometer el plan. El Ayuntamiento las fue derribando para hacer creer que el proyecto iba adelante y así amedrentar a los vecinos", asegura Domènech.

Unos transeúntes que la reconocen por la calle "ayer te escuché en la radio, te he visto en una fotografía en el periódico" la paran para agradecer su labor. Se trata de gente a la que Maribel se siente muy unida, en unas calles donde todos se conocen y se ayudan en cualquier circunstancia. Una forma de vida que quieren mantener con un lema que resuena por todas las calles del barrio: Rehabilitación sin destrucción.

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