Público
Público

15 años del Hartz IV Los socialdemócratas alemanes quieren acabar con sus propias reformas sociales para evitar la irrelevancia política

El SPD, que continúa cayendo en las encuestas, ha acordado su voluntad de acabar con el Hartz IV, el polémico sistema puesto en práctica hace 15 años por Gerhard Schröder y que supuso una reducción de las prestaciones por desempleo. Al partido más antiguo de Alemania le llueven las críticas por izquierda y derecha.

Publicidad
Media: 4
Votos: 3

El ex canciller alemán Gerhard Schroeder. EFE

Como director ejecutivo de recursos humanos de Volkswagen su nombre no habría pasado a la historia. Pero Peter Hartz fue el encargado de presidir la comisión de expertos que diseñó el paquete de medidas que iba a transformar para siempre el Estado de bienestar alemán. Desde entonces, mencionar su nombre no deja indiferente a nadie.

Gerhard Schröder, canciller de un Gobierno de coalición del SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania) y Los Verdes, quería frenar el creciente desempleo en Alemania. Para ello desarrolló su “Agenda 2010”. Su medida estrella fue la reducción de las prestaciones por desempleo al unificar las ayudas sociales y las destinadas a los parados de larga duración. El 1 enero de 2005 entró en vigor.

Hartz IV pasaron a ser en ese instante un apellido y un número tan controvertidos en Alemania como aplaudidos por el liberalismo y la tercera vía socialdemócrata en toda Europa. El SPD se deshizo en luchas internas, una parte de su dirección abandonó el partido y Schröder perdió las elecciones dos años después. Y mientras que Angela Merkel ha capitalizado la caída continua del paro producida tras la flexibilización del mercado laboral y la creación de los minijobs, a los socialdemócratas les persigue la alargada sombra de aquella reforma. Ahora, después de años a la deriva, quieren dejarla, al fin, atrás.

“Ahora estamos listos para diseñar una política socialdemócrata nueva con base en las recomendaciones recibidas”, aseguró en Berlín Andrea Nahles, líder del SPD, en la presentación del nuevo concepto de Estado social que la dirección de la formación ha pactado. Concepto de Estado de Bienestar 2025, se llama el documento: 15 páginas en las que se propone elevar las pensiones más bajas, aumentar el salario mínimo a 12 euros por hora y mayores ayudas para proteger a los niños y a los desempleados de larga duración.

En marzo de 2018, unos 6,2 millones de personas recibían dinero de la Prestación por Desempleo II (Arbeitslosengeld II), el nombre técnico del Hartz IV. Actualmente, una persona sola puede llegar a recibir 424 euros al mes, y, si el Estado lo considera adecuado, también puede costear pagos como el alquiler o el seguro médico. El Hartz IV también puede completar el salario de personas cuyos ingresos sean bajos. A cambio, los beneficiarios están obligados a seguir todas las indicaciones de la oficina de empleo. De no ser así, pueden ser sancionados hasta con una reducción de las prestaciones del 10%, del 30%, del 60% o del 100%. Incluso no acudir a una reunión en la oficina puede acabar en sanciones.

Tímidos elogios y críticas

Tras el peor resultado de su historia moderna en 2017 (20,7%), las encuestas actuales hunden al SPD todavía más y lo sitúan por detrás de Los Verdes. Con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, los socialdemócratas quieren tratar de subrayar la primera parte de su nombre para diferenciarse de los democristianos de Merkel, con quien sigue compartiendo, no obstante, Gobierno.

El Concepto de Estado Estado de Bienestar 2025 propuesto por el SPD contiene ideas correctas y sugerencias útiles”, señala en una columna de opinión publicada en Die Zeit Marcel Fratzscher, jefe del Instituto Alemán de Investigaciones Económicas (DIW). Fratzscher, crítico con la desigualdad que sufre la sociedad alemana, sin embargo, cree que el plan deja “importantes preguntas sin respuesta”. “Una mayor eficiencia de los sistemas sociales debe ser una alta prioridad. En términos concretos, esto significa que los diferentes beneficios sociales deben coordinarse mejor entre sí”.

En cambio, otros economistas más cercanos al ala centrista del SPD critican duramente a la dirección del partido y consideran que sus decisiones ya se han alejado demasiado de las tomadas en 2005 por Schröder. “Con la Agenda 2010 nosotros decidimos que los jóvenes no pagaran más que la generación de sus padres para las pensiones. Pero si el número de personas que pagan contribuciones se reduce, por supuesto que hay que bajar el dinero que se percibe tras la jubilación”, explicaba Bernd Raffelhüschen, de la Universidad de Friburgo. “En cambio Andrea Nahles [ministra de Trabajo entre 2013 y 2017] cometió un error terrible al decir que se podían jubilar más pronto con reducciones”, añadía.

El nuevo proyecto del SPD tampoco ha sentado muy bien a sus actuales compañeros de gabinete, los conservadores de la Unión Democristiana (CDU). Uno de sus máximos representantes, Volker Bouffier, primer ministro del Estado federado de Hesse, declaró a la prensa: “El SPD planea enterrar la economía social de mercado”.

A pesar de las promesas proyectadas en su nuevo concepto, los analistas dudan que puedan llegar a implementarlas continuando en la Gran Coalición. Asimismo, con los pronósticos de las encuestas, el SPD no parece tener muchas ganas de hacer caer al Gobierno y forzar unas nuevas elecciones. Los ciudadanos que llevan años protestando contra el Hartz IV temen que, por tanto, las promesas socialdemócratas no se lleguen a materializar.

“Un pequeño paso en la buena dirección”, escribía en su blog Perry Feth, una conocida activista en contra del sistema actual alemán. “Sin embargo, solo se podrá imponer si finalmente el SPD se coordina con Die Linke y Los Verdes a todos los niveles, ya que los partidos favorables al mercado ya se encuentran situados”.

Si nada se materializa, todos los polémicos efectos del Hartz IV, como las sanciones de los beneficiarios de las ayudas o la proliferación de beneficiarios en los bancos de alimentos, continuarán en vigor.