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Una activista bereber, primera y única mujer candidata a presidenta de Libia

Laila Salim Musa bin Jalifa es la líder del Partido del Movimiento Nacional Popular, cercano al antiguo régimen de Muamar al Ghadafi y dirigido entonces por Mustafa al Zaydi, ex ministro de Sanidad.

Una mujer libia porta una bandera nacional en la capital, Trípoli, el 25 de febrero de 2021.
Una mujer libia porta una bandera nacional en la capital, Trípoli, el 25 de febrero de 2021. Mahmud TURKIA / AFP

La activista bereber Laila Salim Musa bin Jalifa se convirtió este lunes en la primera y única mujer en presentar su candidatura a las elecciones presidenciales de Libia, previstas para el próximo 24 de diciembre y en la que los libios elegirán a su jefe de Estado por primera vez desde la independencia colonial de Italia en 1951.

Bin Jalifa, originaria de la ciudad costera de Zawara, uno de los centros operativos de las mafias libias que se dedican al contrabando de personas a Europa, presentó sus documentos, pocas horas antes de que se cerrara el plazo, en calidad de líder del Partido del Movimiento Nacional Popular, cercano al antiguo régimen de Muamar al Ghadafi y dirigido entonces por Mustafa al Zaydi, ex ministro de Sanidad.

Bin Jalifa es la única mujer entre los 65 candidatos  que se presentan a las elecciones presidenciales de Libia 

De 46 años, funcionaria administrativa y activista de los derechos humanos en una organización próxima al Gobierno, la aspirante es la única mujer entre los 65 candidatos que han presentado los documentos, y que ahora deben esperar a que la Comisión Suprema Electoral los valide o rechace.

Muy activa en redes sociales, donde defiende que se respete la cuota del 30% de mujeres incluida en el actual proceso de transición y pacificación impulsado por la ONU, Bin Jalifa asegura que su decisión se debe a "sueño de cambiar Libia. Tengo una visión precisa en cuanto a la administración de la política exterior de Libia y este proyecto sólo se ejecuta y logra a través de la presidencia del Estado", afirmó.

Candidaturas polémicas

Entre los 65 aspirantes que se registraron destacan Saif al Islam al Gadafi, segundo hijo y presunto jheredero del dictador derrocado en 2011, y el mariscal Jalifa Hafter, tutor del Parlamento en el este, antiguo miembro del a cúpula gadafista, opositor reclutado por la CIA y actual hombre fuerte del país, quienes han desatado una ola de protestas e indignación en el país.

Cientos de personas salieron en las últimos días a la calle para pedir que su candidatura no se acepte, un llamamiento al que se han sumado instituciones como la Fiscalía Militar, que pide que esta quede suspendida hasta que se investiguen a fondo las denuncias de crímenes de guerra que pesan sobre ambos.

También se sumó a la carrera de forma controvertida el primer ministro interino Abdelhamid al Debaibah, pese a que existen dudas de si cumple los requisitos, ya que uno de ellos es que todo aspirante debe haber abandonado su cargo tres meses antes de la consulta.

Elecciones en el aire

Una vez que se cierre este lunes el plazo de registro de candidaturas, el Comisión Electoral debe validarlas en tiempo récord, ya que la campaña debería empezar el próximo 8 de diciembre si se quiere que se cumpla la fecha fijada hace un año por el Foro para el Diálogo Político de Libia (FDPL), un organismo no electo creado "ad hoc" por la ONU para este nuevo intento de reconciliación.

Sin embargo, las posibilidades de un aplazamiento son aún muy reales, ya que se mantiene viva la fuerte disputa por los requisitos de los candidatos y la ley electoral, aprobada por el Parlamento de Tobrouk -que tutela Hafter- y rechazada por el Senado, que lidera Jalid al Mashri en Trípoli.

Este último insiste en que los comicios serán ilegítimos si no tienen lugar bajo un marco legal consensuado y llama al boicot tanto a los candidatos como a los ciudadanos, que deben igualmente registrarse y lograr una tarjeta electoral para poder ejercer su derecho.

Uno de los puntos más polémicos es la obligación de haber dejado cualquier cargo público tres meses antes de la consulta, algo que en el caso de Hafter hizo en septiembre al ceder el mando del Ejército, pero que no hizo Al Debaibah, quien es primer ministro interino.

Junto a las presidenciales, las primeras desde la independencia de Italia en 1951, están convocadas las legislativas en la misma fecha, para las que ya hay más de 1.300 candidaturas.

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