Público
Público

Argentina Los silencios y los enigmas que rodean la muerte del fiscal Nisman

El fiscal responsable de investigar el atentado de la mutual judía AMIA falleció hace más de cuatro años sin que la Justicia haya podido determinar de manera fehaciente cómo perdió la vida.

Publicidad
Media: 5
Votos: 1

La tumba de Alberto Nisman en el Cementerio Israelita de La Tablada en Buenos Aires. - AFP

El pasado lunes fue hallado sin vida Osvaldo Raffo, reconocido como una eminencia de la medicina forense en Argentina. Con más de 20.000 autopsias en su haber, el prestigioso perito concluyó en 2015 que el fiscal especial Alberto Nisman había sido asesinado. Con 88 años, fue encontrado muerto de un disparo en la cabeza en la bañera de su casa de San Martín, en la provincia de Buenos Aires.

Raffo, que vivía solo, había dejado dos notas, una para su cuidadora. “Silvia, no te asustes. No subas Sola. Dios te guarde”. El segundo escrito era para el “sr. juez”. "No soporto más los dolores que me aquejan. No se culpe a nadie de mi muerte. Dios me perdone", señalaba en la despedida que fechó el pasado domingo. La policía de la Comisaría 8ª de San Martín, interviniente en la investigación, señaló en su informe que el arma que utilizó Raffo era un revólver “presumiblemente calibre 38”.

La noticia de su presunto suicidio saltó enseguida a los medios nacionales, puesto que tras ser convocado como perito de la querella por la expareja de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, intervino en el informe que avalaba la teoría del homicidio en relación a la muerte del fiscal fallecido.

El caso, en principio, no tiene mayor trascendencia con la causa que investiga a su vez el fallecimiento de Nisman, que entre 2005 y hasta su muerte fue el responsable de la Unidad Fiscal de Investigación responsable de esclarecer el atentado de 1994 a la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, que causó 85 víctimas.

Cuatro días antes de morir, el 14 de enero de 2015, Nisman acusó a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner de encubrir el atentado para proteger a funcionarios iraníes acusados por la justicia argentina de estar detrás del ataque. Ese encubrimiento, según el fiscal, se había realizado a través de un Memorándum de Entendimiento firmado en 2013 con el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad, aunque el documento nunca entró en vigor porque no fue ratificado por el parlamento iraní y además fue declarado inconstitucional por la justicia argentina.

Nisman fue hallado sin vida de un tiro en la sien detrás de la puerta cerrada de su baño el 18 de enero de 2015, un día antes de que el fiscal tuviera que defender su denuncia ante el Congreso. Una autopsia realizada en 2015 por los 13 miembros del Cuerpo Médico Forense no observó indicios de la participación de una segunda o tercera persona en la muerte del fiscal, y concluyó que no había pruebas para sostener la hipótesis del homicidio.

Periplo judicial

Sin embargo, tres años después la justicia consideró probado que fue un asesinato, según defendió en junio de 2018 la Cámara Federal de Argentina, confirmando el punto de vista del juez federal encargado del caso. Julián Ercolini, nombrado por la Corte Suprema para investigar la muerte del fiscal, recibió en septiembre de 2017 un informe de Gendarmería en el cual se sostenía que Nisman fue golpeado por dos personas, drogado con ketamina y posteriormente asesinado.

Tres meses después el magistrado procesó al informático que trabajaba con Nisman, Diego Lagomarsino, como partícipe necesario de su homicidio por haberle prestado el arma con que perdió la vida, y a los cuatro policías que debían escoltar el fiscal como coautores del delito de violación de deberes de funcionario público y encubrimiento agravado.

Procesado y con tobillera electrónica, Lagomarsino aguarda el juicio oral como principal sospechoso del expediente. Entre tanto, la jueza Arroyo Salgado sorprendió en diciembre del año pasado al desvincularse de la querella judicial y al desligar también a sus hijas. El cuarto aniversario del fallecimiento del fiscal, en enero de este año, se abrió paso por primera vez en medio de un inusual silencio. El principal homenaje se celebró desde Israel con la madre del fiscal, Sara Garfunkel.

Desde Argentina, sólo habló con claridad el periodista Pablo Duggan, autor del libro ¿Quién mató a Nisman?. “Nadie, en 4 años de investigación, ha podido demostrar cómo alguien pudo entrar a un departamento cerrado por dentro”, sostuvo en una entrevista reciente en radio Del Plata. “Nadie puede explicar cómo entraron al edificio, después al departamento y por último, cómo hicieron para dejar el cuerpo de Nisman obstaculizando por dentro la entrada del baño. 'Estoy hecho mierda', le dijo el propio Nisman a su exmujer unos momentos antes del suicidio".

Sí, Nisman se quitó la vida víctima de su propia paranoia, afirma Duggan. "'Nisman era un empleado del (espía) Jaime Stiusso, que siempre manejó la causa AMIA a su gusto, para complacer al Estado de Israel y a la derecha norteamericana. Lo que quería Stiusso era utilizar la denuncia una vez que Cristina se fuera del poder. Stiusso no quería denunciarla mientras estuviera en el Gobierno. Stiusso se enojó con Nisman porque se cortó solo con la denuncia. Y no lo atendió nunca más a Nisman", sostiene.

La denuncia de Nisman contra la expresidenta también tuvo su propio trajín judicial pero hoy es la base de una causa contra Fernández de Kirchner por encubrimiento que lleva adelante el juez federal Claudio Bonadío, y que ya ha sido elevada a juicio oral.

Este magistrado, conocido por su ensañamiento contra la exjefa de Estado, ha emitido hasta el momento cinco procesamientos con pedidos de prisión preventiva contra Fernández de Kirchner, que está protegida por sus fueros parlamentarios como senadora. En un escenario que tiene por contexto un país con una inflación del 51 % interanual y una crisis económica que tiene a uno de cada tres argentinos sumidos en la pobreza, la exmandataria no ha dejado entrever todavía si se presentará a las elecciones presidenciales del 27 de octubre.