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Coronavirus en Brasil Bolsonaro incluye las loterías y los servicios religiosos entre las actividades esenciales en cuarentena

Brasil acumula 2.554 casos y 57 muertes, casi un mes después del primer caso confirmado en el país, mientras Bolsonaro insiste en levantar las restricciones, pues la "vida debe seguir".

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, asiste a una conferencia de prensa. Brasil también ha cerrado la última de sus diez fronteras terrestres debido a la pandemia de coronavirus. EUROPA PRESS/Isac Nóbrega
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, asiste a una conferencia de prensa. EUROPA PRESS/Isac Nóbrega

Público/agencias

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien declaró el pasado martes que no había razón para confinar a la población y calificó a la COVID-19 de "gripecita", ha firmado un decreto en el cual establece que todas las casas de loterías del país deberán funcionar a pesar de la pandemia, además de considerar entre las actividades esenciales durante el confinamiento los servicios religiosos.

El líder de la ultraderecha brasileña ha criticado duramente las medidas instauradas por algunos gobiernos del país: el confinamiento, el cierre comercial o el de los colegios. El aislamiento social impuesto en algunas ciudades ha llevado a Bolsonaro a determinar cuáles son las actividades económicas y de ocio necesarias durante esta emergencia del coronavirus.

"En Brasil existen 12.956 casas de lotería y 2.463 se encuentran cerradas por decretos regionales o municipales", indicó el líder de la ultraderecha en su perfil de Twitter, y añadió que, a fin de que las casas de loterías "puedan funcionar a plenitud", ha firmado un decreto ordenando que todas las que están bajo la órbita federal sean reabiertas a partir de hoy.

Las actividades médicas, la producción de energía o el transporte público figuran igualmente dentro de este decreto, y en el que se especifica que cualquier trabajo debe estar sometido a las directrices que pueda marcar el Ministerio de Sanidad.

Todas las casas de loterías del país deberán funcionar a pesar de la pandemia, además de considerar entre las actividades esenciales durante el confinamiento los servicios religiosos

La decisión fue interpretada como otra vuelta de tuerca a las diferencias que mantiene con gobernadores y alcaldes que han adoptado diversas medidas para frenar la propagación del virus, que ya acumula en Brasil 2.554 casos y 57 muertes, casi un mes después del primer caso confirmado en el país. Pese a esos datos, en un discurso, Bolsonaro criticó este martes a los gobernadores y los instó a levantar las restricciones, pues la "vida debe seguir", los "empleos tienen que ser mantenidos" y el "ingreso de las familias tiene que ser preservado". Además, el mandatario desafió las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), calificando al virus de "gripecita" y afirmó que "no hay por qué cerrar escuelas", cuando los más afectados por la pandemia son los mayores de 60 años, entre los que él mismo está, con 65 cumplidos este sábado.

Aún así, los gobernadores de los 27 estados de Brasil anunciaron este miércoles que desoirán las críticas hechas por el presidente y mantendrán las cuarentenas y otras medidas restrictivas. Según los alcaldes, "la postura del presidente es aislada" y en los municipios se adoptarán las medidas necesarias para "cuidar la vida de la personas y de los ciudadanos de todas las edades, lo cual debe ser el principio humanitario de quien tiene la responsabilidad de liderar", bien sea "en un ayuntamiento, un estado o el país". "Podemos resucitar la economía, pero resucitar a los que ya están muertos es imposible", ha dicho el gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, que ha instado a la población a "quedarse en casa".