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Brexit El brexit abre grietas en el bipartidismo británico

A 37 días para el brexit, laboristas y conservadores están más débiles que nunca. Once diputados (ocho laboristas y tres conservadoras) han presentado su renuncia y se han unido en un nuevo grupo parlamentario que ya deja tocados a May y Corbyn y podría ser decisivo.

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Un hombre se manifiesta en contra del brexit al lado del Parlamento británico. REUTERS/Henry Nicholls

La imagen el miércoles en el parlamento británico era histórica: los ocho diputados que en las últimas horas han renunciado a seguir formando parte del partido laborista y las tres que han hecho lo mismo con el partido conservador se saludaban al entrar en la Cámara de los Comunes y sentarse juntos en los nuevos sitios asignados para ellos en la bancada de la oposición. Durante la sesión se les ha visto también haciéndose selfies. Los once forman parte de lo que ellos han bautizado como El Grupo Independiente, que se ha convertido ya en la cuarta fuerza política del parlamento británico junto con el Partido Liberal Demócrata y por delante del Partido Unionista de Irlanda del Norte, los socios de gobierno de Theresa May.

Da igual que vengan de un lado o de otro, todos han argumentado la misma razón principal para abandonar las formaciones a las que pertenecían hasta ahora: la manera en la que tanto el gobierno como la oposición están gestionado el brexit. Las exconservadoras califican la actuación de Theresa May de “desastrosa” y denuncian que la primera ministra está en manos de los brexiter más radicales: “Votamos por usted como líder porque creíamos que estaba comprometida con un Partido Conservador moderado y de corazón abierto. Lamentablemente –han dicho– el Partido Conservador ha abandonado cada vez más estos principios y valores por un cambio hacia la derecha de la política británica”. De hecho, en su comparecencia han utilizado el término Blukip, acuñado estos días aquí para definir la deriva hacia las ideas del partido radical de Nigel Farage (UKIP) que está tomando el partido conservador (representado por el color azul).

Pero Anna Soubry, Sarah Wollaston y Heidi Allen no son las únicas que han denunciado esta actitud. Sólo unas horas antes, el martes por la noche, el antiguo primer ministro John Major señalaba que el Partido Conservador está siendo “manipulado por los fanáticos del brexit” y que “la mayoría dominante de los parlamentarios debe reafirmarse para detener una salida dañina de la UE”.

El objetivo del Grupo Independiente es formar un nuevo partido que se convierta en “la alternativa a la vieja política” y para ello solicitan donaciones a través de su página web. De momento ya han conseguido dejar en evidencia a lo que ellos califican como “los partidos establecidos” y el liderazgo tanto de May como de Corbyn dentro de sus respectivas formaciones.

No de descartan más renuncias

Para la premier supone once votos seguros contra su acuerdo. Pero hay más porque horas antes de se produjera esta nueva grieta en el partido conservador estaban cobrando fuerza los rumores sobre la posibilidad de que Theresa May anunciara un adelanto electoral aprovechando la grieta creada en sus rivales directos con la renuncia de ocho laboristas. Ahora parece obvio que, con ambos partidos agrietados por igual, May renunciará a este plan. Aunque si algo hemos aprendido en los últimos meses es que con May nunca se sabe.

En el caso de Corbyn, esta nueva realidad pone aún más presión sobre sus hombros para que de una vez por todas se identifique y actué en defensa de un segundo referéndum, la postura dominante entre el nuevo grupo donde todo se declaran proUE.

Pero el daño podría ser histórico e ir mucho más allá del brexit. Nadie cierra la puerta a que nuevos laboristas o conservadores se sumen al grupo y eso supondrían un importantísimo cambio de fichas en el parlamento británico, que podría incluso llegar a despedirse del bipartidismo dominante durante las última décadas.

En su comparecencia ante los medios, Heidi Allen, una de las diputadas que ha presentado su renuncia del grupo conservador, ha señalado que “hay muchos parlamentarios que están de acuerdo con nosotros”. Y el analista político de la BBC, Iain Watson aseguraba que “los líderes laboristas esperan que se vaya una docena en total”.

Las cuentas son fáciles de echar: basta con que un diputado más se sume a los once que forman ya el nuevo Grupo Independiente para que éste adelante por la izquierda –o la derecha, tratándose del Reino Unido– al Partido Liberal Demócrata, que actualmente cuenta también con 11 representantes en la cámara. Y ojo porque las primeras encuestas no han tardado en llegar y ya colocan al nuevo grupo como tercero en intención de voto.

"Westminster está roto… Este sitio está en guerra consigo mismo"

Tan evidente es el daño que estas renuncias han provocado en sus antiguas formaciones que tanto May como Corbyn han decidido obviar el tema durante la sesión de preguntas a la primera ministra de todos los miércoles; ninguno de los dos podía usarlo contra el otro. Como apuntaba el analista político Robert Hutton. "¿Qué puede haber más británico que 11 parlamentarios abandonando sus respectivos partidos y que todo el mundo se sienta tan desconcertado que nadie se atreva ni si quiera a mencionarlo?".

Ha sido el representante del Partido Nacional Escocés, Ian Blackford quien ha asegurado en su alocución ante la cámara que: "Westminster está roto… Este sitio está en guerra consigo mismo”.

Y así, ignorando la realidad ante sus narices, ambos líderes han continuado con sus riñas de siempre: Corbyn preguntando a May cuándo va a dejar de "poner los intereses del partido conservador por delante de los intereses del país” y May respondiendo a Corbyn que cuándo lo va a hacer él y acusándole de que en todo momento “ha actuado para frustrar una acuerdo y haciendo aun más probable la salida sin acuerdo”.