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Brexit Todo son dudas a nueve días del brexit 

Theresa May viaja este jueves a Bruselas para una cumbre de líderes de la UE que ni ella sabe todavía si será la última en la que participe. La cartera de la Primera Ministra británica está repleta de interrogantes y parece poco probable que se vaya a volver a Londres con respuestas. A esta hora, el brexit sigue siendo un lío descomunal.

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Un manifestante pro-brexit sostiene una pancarta a las puertas del Parlamento en Londres. | Reuters

Si a la historia del brexit hubiera que ponerle título de película, ahora mismo sólo podría ser éste: ‘Nadie sabe nada’. Parece increíble pero han pasado 1.000 días desde que se celebró el referéndum y a sólo nueve de la fecha prevista para la salida de Reino Unido de la UE (29 de marzo), no hay ni una sola certeza y millones de preguntas.

Con ese panorama, Theresa May llega el jueves a una cumbre de la UE sin saber si cuando termine debería despedirse del resto de líderes europeos con un “¡nos vemos!” o podrá decirles adiós para siempre. Porque estos días en Bruselas se va a hablar mucho de brexit pero se va a decidir poco. La incertidumbre nos va a seguir acompañando porque esta historia sigue repleta de interrogantes:

¿Qué decidirán sobre el brexit en la cumbre?

Theresa May ha pedido permiso a Bruselas para poder retrasar el brexit durante un período corto y Donald Tusk, el Presidente del Consejo Europeo, ya ha dicho que es posible que se lo concedan. Pero May todavía no le ha explicado a la UE para qué quiere ese tiempo extra. Eso es lo que los líderes de la Unión esperan escuchar de su boca en las próximas horas porque han dejado claro que su decisión dependerá de los planes de futuro de Londres. Y tienen que parecerles bien a todos porque para conceder la extension, debe haber unanimidad de los 27 líderes.

¿Todavía puede haber brexit el 29 de marzo?

Sí. Todavía puede haberlo. Pero es algo que a nadie le interesa. Ni al gobierno británico, ni a los conservadores, ni a los laboristas… ni a la Unión Europea. Es el peor de los escenarios posibles porque ninguna de las dos partes está preparada para afrontar los problemas que supondría; y está claro que ya no queda tiempo para evitarlos. Pero sí, es una realidad que sigue sobre la mesa.

¿Cuándo sería el brexit si no es el 29 de marzo?

Esa es la pregunta que haría millonario a quien tuviera la respuesta, pero a ver quién se atreve a apostar su dinero a una fecha… Theresa May quiere que sea el 30 de junio, y eso es lo que le ha pedido a la UE. Bruselas le ha dicho que en caso de una extension corta, ellos prefieren que sea el 23 de mayo, el día que se celebran elecciones al parlamento Europeo ya que una extension más larga implicaría "problemas políticos y legales". Pero Tusk ha dejado claro el miércoles por la tarde que una extension corta está supeditada a que el parlamento británico respalde el acuerdo que alcanzaron con Theresa May. De lo contrario, las opciones serían: o brexit sin acuerdo el 29 de marzo, o que Londres pida una extensión larga, que podría estar entre los 9 meses y los dos años.

Un manifestante anti-brexit en los alrededores del Parlamento en Londres. | Reuters

¿Puede no haber brexit todavía?

Sí. Esa opción seguirá sobre la mesa hasta el último minuto porque para tomarla Reino Unido no necesita consultarla con nadie. De hecho, ellos son los únicos que pueden hacerlo (la UE no tiene autoridad) y lo único que necesitan es comunicarle a Bruselas que revocan el Artículo 50 del Tratado de Lisboa.

¿Participará Reino Unido en las elecciones europeas?

Otra gran pregunta que depende de la fecha que finalmente acuerden May y Bruselas para el brexit. Ambas partes creen que lo más conveniente sería que no participaran pero si se establece que para el 23 de mayo Reino Unido siga siendo miembro de la Unión, tendrá que participar. La propia May advertía del sinsentido que sería elegir representantes para una institución de la que quieren irse. Eso, y que se estima que tomar parte en los comicios le costaría al país más de 115 millones de euros.

¿Cómo están reaccionando los británicos?

Hace tiempo que la sensación mayoritaria entre los británicos es de hastío y desesperación. Según una encuesta de Comres Global, el 54% cree que el acuerdo alcanzado por May no se corresponde con lo que ellos entendía por “abandonar la UE” cuando se celebró el referéndum. Según otra consulta de YouGov y el 43% de los británicos es contrario a retrasar el brexit frente al 38% que se muestra partidario.

¿Qué están haciendo las empresas?

Sin contar las que ya se han ido, las que pueden permitírselo han puesto en marcha planes de contención en caso de un brexit sin acuerdo -como traer cargamento extra de productos para evitar el desabastecimiento u otras medidas de cara a evitar los problema derivados de las nuevas fronteras y nuevos aranceles-. Pero lo cierto es que la incertidumbre es tal que poco pueden hacer más que esperar a ver si las cosas se aclaran porque es difícil prepararse para un escenario que no sabes cuál va a ser. Para echarles una mano, el puerto de Calais, por ejemplo, ya ha hecho público los requisitos que deberán cumplir las mercancías que pretendan cruzarlo con destino a Reino Unido en caso de un brexit sin acuerdo a partir del 29 de marzo.

Una madre y su hija haciendo la compra en un supermercado de Londres. | Reuters

¿Cómo lo viven los ciudadanos comunitarios en Reino Unido?

Pues un poco como las empresas porque tampoco a ellos les queda más remedio: esperando a ver qué ocurre y confiando en que pase lo que pase, no les pille a ellos en medio. En caso de un brexit sin acuerdo, los trabajadores con contrato británico no deberían tener ningún problema, pero hay empresas españolas con sede en Reino Unido que tendrían que modificar los contratos de sus trabajadores. Consultados por público.es, algunos nos aseguran que “ahora mismo estamos trabajando como si no pasara nada a corto plazo porque entendemos que lo más justo es que la inquietud la soportemos nosotros”.

¿Todavía puede haber un segundo referéndum?

Por supuesto. De hecho, el próximo sábado hay convocada una marcha en Londres pidiendo que se celebre una nueva votación popular y se espera que asistan más de 700.000 personas. Pero para ello lo primero que sería necesario es conseguir la extension del brexit, porque requiere que el parlamento apruebe ese segundo referéndum y tiempo para poner todo la maquinara en marcha.

¿Cómo afecta esto al futuro de Theresa May?

Cierto es que Tusk ha aparecido el miércoles por la tarde para echare un capote justo cuando empezaba a sentir el frío de la cuchilla de la guillotina en su nuca. Pero tampoco en esto hay nada escrito. Al preguntarle sobre ella, el diputado conservador Nigel Evans decía que: "la confianza está menguando, se está desvaneciendo; ella ha fracasado”. Otro conservador, Dominic Grieve, aseguraba que “nunca me he sentido más avergonzado de pertenecer a este partido”. Que su figura está más cuestionada que nunca es una realidad y las alarmas han saltado cuando ella misma aseguraba el miércoles ante el parlamento: "No estoy preparada para retrasar el brexit más allá del 30 de junio”. Cuando el periodista Paul Waugh ha preguntado a su portavoz si eso implicaba la posibilidad de que pudiera dimitir si no consigue la extension corta, la respuesta ha sido: ”De esas palabras deberías deducir la fuerza de su resolución”. Una cosa más en la que nada está claro.