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Bruselas anuncia un fondo milmillonario para evitar despidos masivos en España e Italia

España, en total, comprometería alrededor de 1.900 millones de euros en avales.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. REUTERS/Francois Lenoir/Pool
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. REUTERS/Francois Lenoir/Pool

Bruselas pretende crear un fondo de hasta 100.000 millones de euros para dar préstamos europeos a los gobiernos más afectados por la crisis, donde por ahora relucen España e Italia. Esta inversión es un intento de que los países de la Unión Europea puedan subvencionar reducciones de jornada y otras medidas para mantener el empleo y así evitar despidos masivos.

La Comisión Europea pretende conseguir ese dinero a través de garantías ofrecidas por las capitales. Con los avales de los estados en la cartera, Bruselas acudirá a los mercados para captar financiación. "Esto es solidaridad europea en acción", ha dicho la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

España, en total, comprometería alrededor de 1.900 millones de euros en avales

Las capitales no tendrán que ofrecer liquidez sino que comprometerán avales por un total de 25.000 millones de euros, que cada país aportará en función del tamaño de su PIB. Es decir, Alemania pondrá alrededor del 21%, Francia, un 14,7%, y España, en total, comprometería alrededor de 1.900 millones de euros en avales, al representar alrededor del 7,6% del PIB. Para el reparto de los préstamos del programa, que se llamará SURE ("seguro" en inglés), "se dará preferencia a los países más afectados", en clara referencia a Italia y España, según ha explicado Von der Leyen.

Para recibir ese préstamo "en condiciones favorables", el Gobierno tendría que pedírselo a la Comisión, y después negociar las condiciones con Bruselas, que variarían en función de la evaluación que hagan los técnicos del aumento repentino de gasto público para hacer frente a una situación inesperada como la del coronavirus. Los líderes de los Veintisiete tendrían que aceptar las condiciones de ese préstamo en una cumbre europea.


La única condición preliminar que tienen que cumplir las capitales para recibir estos préstamos es que los usen para mantener a trabajadores empleados de una manera u otra, y no para pagar subsidios de desempleo a trabajadores sin ningún tipo de contrato. La letra pequeña la pondría cada gobierno, que negociaría las condiciones con los agentes sociales. La Comisión no ha dado detalles que puedan confirmarlo completamente, pero parece que el Estado podría usar este instrumento para financiar los ERTE.

El montante de ese préstamo contaría para las cifras de déficit del Estado, pero no se incurriría en el riesgo de violar la normativa europea, ya que la propia Comisión anunció hace unas semanas que permitiría flexibilidad absoluta para endeudarse en la lucha contra la crisis económica traída por el coronavirus.

Una vez en sus arcas, el país que lo reciba tendrá al menos diez años para devolverlo y el tipo de interés que pague a la Comisión será el que los propios técnicos consigan en el mercado.

Los ministros de Finanzas de los Veintisiete decidirán el martes que viene si dan luz verde a esta propuesta de la Comisión. Von der Leyen se ha mostrado confiada de que pasará este filtro ya que, según ha dicho, ha hablado con "varios" jefes de Estado, que le han mostrado su apoyo, aunque no ha revelado cuáles. Para aprobar la medida no se necesitará el visto bueno de todos los países, sino de una "mayoría cualificada" (una mayoría amplia en la que pesa, además del número de votos, la cantidad de habitantes de cada país), aunque siempre se trata de buscar el consenso total. El Parlamento Europeo también tiene que aceptarlo, aunque nadie espera que eso vaya a ser un problema.

El sistema está inspirado en el Kurzarbeit alemán, que ayudó a reducir los despidos en Alemania durante la crisis financiera. "Los estados miembros que tenían que tenían este instrumento pudieron ayudar a millones de personas a conservar sus puestos de trabajo y a las compañías a mantenerles en nómina", afirmaba en comunicado ayer Ursula Von der Leyen.

"Si no hay ventas y las empresas ya no tienen trabajo debido a un shock temporal como el coronavirus, no deberían despedir a sus trabajadores", continuaba la presidenta de la Comisión, que defendía la utilidad de mantener a los empleados en plantilla, aunque haya menos trabajo. "En el tiempo que tienen libre por el menor volumen, los trabajadores pueden recibir, por ejemplo, formación en nuevas competencias que beneficiarán tanto a sus empresas como a ellos mismos".

El programa se llamará SURE ("seguro" en inglés), que son las siglas de "trabajo a corto plazo apoyado por el Estado". Todos los estados de la UE podrán acogerse a este esquema, pero "se dará preferencia a los países más afectados", en clara referencia a Italia y España.

La propuesta llega en un momento de desacuerdo entre los líderes de la UE, escenificado por el plante del italiano Giuseppe Conte y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que amenazaron el jueves pasado con no firmar las conclusiones de la última cumbre europea en la que se discutía la posibilidad de usar el fondo de rescate creado durante la crisis financiera (MEDE) para ayudar a los países en apuros por la crisis del coronavirus, ante la negativa de países como Holanda y Alemania. Como resultado, los líderes emplazaban a las instituciones a encontrar una solución alternativa.

El fondo anunciado por Von der Leyen podría ser una alternativa que calme las peticiones de los países del sur para emitir deuda común, los llamados coronabonos, aunque los técnicos de la Comisión defienden que es una medida diferente, ya que no crea nada totalmente nuevo, sino que usa los mecanismos legales con los que ya cuenta la institución. Para poner la cifra anunciada hoy en perspectiva, los 100.000 millones de euros que tendrán este fondo para todos los países europeos equivalen a la línea de crédito que el MEDE le concedió a España para rescatar a sus bancos en 2012. Las entidades al final necesitaron 41.000 millones de esa línea.

Von der Leyen ha recogido además el guante de Pedro Sánchez por un Plan Marshall que anime a la recuperación a largo plazo. Para la presidenta de la Comisión, el presupuesto comunitario para los próximos siete años, el MFP, que se negociaba entre los Estados hasta que el coronavirus congeló todo lo demás, debería ser el instrumento que canalice esa inversión a nivel europeo para una recuperación a largo plazo. "No podemos inventarnos nuevas herramientas cada tres años", ha dicho Von de Leyen. "El presupuesto europeo es la mayor expresión de solidaridad y responsabilidad de los estados miembros. Tiene que ser el reflejo de nuestro interés de que nuestras inversiones son estratégicas".

La Comisión también ha anunciado que elimina la necesidad de cofinanciación por parte de las capitales para utilizar los fondos europeos que faltaban por ejecutar, lo que liberará nuevos fondos para invertir en la lucha contra la crisis del coronavirus. Algo que podría desbloquear hasta 60.000 millones de euros adicionales de apoyo desde los fondos, que también se podrán usar para reforzar las medidas contra el desempleo.

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