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ABORTO EN POLONIA

El catolicismo polaco se mete en el cuerpo de la mujer

Polonia vive desde hace meses una fuerte confrontación entre el gobierno y las mujeres. La razón es la reforma de la ley del aborto. Para unos el Estado defiende el derecho a la vida, para otras se ponen en duda las bases del estado de derecho.

Protestas en el centro de Varsovia, en noviembre de 2020.
Protestas en el centro de Varsovia, en noviembre de 2020. Pablo González

Las mujeres polacas están en pie de guerra contra el gobierno ultraconservador del partido Ley y Justicia (PiS en sus siglas en polaco) por la reforma de la ley del aborto. Llevan meses protestando a causa de lo que consideran una injerencia en lo más privado que tienen, su cuerpo.

Estas protestas no solo han polarizado la sociedad polaca, sino que además han unido en una lucha común a colectivos que antes difícilmente se apoyaban en Polonia, como el movimiento feminista y los colectivos LGTB+. Asimismo muchos hombres polacos salen también a las calles para apoyar a sus madres, hermanas e hijas.

Estas protestas son las más importantes en el país desde 1989, año de caída del último gobierno comunista polaco. El descontento de parte de la sociedad con las autoridades del PiS viene prácticamente desde que llegaron al gobierno en 2015, y ahora ha tomado nueva forma. Por primera vez se han atacado iglesias, hecho escarches o bloqueado de manera sistemática calles como respuesta a las medidas cada vez más restrictivas que adopta el gobierno. Se ha llegado incluso a hablar de la vulneración del propio estado de derecho polaco.

Prohibición del aborto

La ley polaca del aborto ya era una de las más restrictivas de la UE, solo permitía el aborto por violación, incesto, peligro de vida para la madre y malformación del feto. Los tres primeros casos eran prácticamente inservibles, ya que la justicia no daba su visto bueno prácticamente nunca, entre otras razones por las dificultades legales para demostrar una violación en Polonia.

Las ONG cifran en aproximadamente 150.000 las polacas que abortan cada año fuera de sistema

De las aproximadamente 1.110 mujeres polacas, en una país de 38 millones de habitantes, que abortaron de manera legal en 2019, el 98% lo hizo por la malformación del feto, supuesto eliminado de la nueva ley del aborto. Por ello ahora las mujeres están en guerra. 'To jest wojna' (esto es la guerra) es uno de los eslóganes más repetidos en las protestas junto al 'Jebac PiS' (joder al Pis) y representado a menudo con asteriscos (***** ***). La unión de ambos lemas es un resumen del sentimiento de hartazgo y rechazo a estas medidas del gobierno.

La Federación de Mujeres y Planificación Familiar, una ONG fundada en 1991 que lucha por la justicia reproductiva, cifra en aproximadamente 150.000 las polacas que abortan cada año fuera de sistema. Por todo ello las manifestantes consideran que la nueva ley es en la práctica la prohibición del aborto. Una medida que ya ha sido ratificada por el Tribunal Constitución polaco, del que hablaremos más adelante.

A la protesta femenina se han sumado de manera activa los colectivos LGBT+, otro de los objetivos de políticas restrictivas promovidas por el PiS. Bart Staszewski, uno de los activistas más conocidos a favor de los derechos LGBT+, opina que "todos estamos en el mismo infierno creado por Ley y Justicia; por lo tanto, debemos apoyarnos mutuamente. Entre las personas LGBT también encontramos mujeres a las que necesitamos apoyar, también es nuestra lucha”.

“Mujeres y LGBT juntos por la igualdad” pone en la pancarte de la protesta en Varsovia, en noviembre de 2020. Pablo González

Precisamente el colectivo LGBT+ ha sufrido como el que más la discriminación institucional promovida por el PiS. El presidente Andrzej Duda calificó de 'ideología' al movimiento LGBT+ y los medios estatales lo ha acusado de antipatriótico y de promover la pedofilia. Además, en torno a un tercio de Polonia, entre ayuntamientos y gobiernos regionales, se ha declarado zona libre de LGBT+ en defensa de la familia tradicional polaca.

Populismo conservador

El PiS está en el poder desde 2015. Ganó las elecciones con promesas de apoyar a las familias polacas con el programa 500+. Esto supone entregar a cada familia polaca 500 zlotys, unos 108 euros, por cada hijo hasta que estos cumplan 18 años. Una cantidad que no es tan importante en ciudades como Varsovia, Cracovia, Wroclaw o Poznan, donde el sueldo medio está por encima del equivalente a 1.000 euros, pero sí es una cifra importante en regiones rurales del este y en menor medida del sur de Polonia, dónde si bien el sueldo medio es de unos 900 euros después de impuestos, sigue habiendo gente que vive del salario mínimo, algo más de 500 euros.

Ahora, continuando con esa política de protección familiar, se ha limitado el aborto al máximo, y hay colectivos conservadores que proponen la prohibición total. Según Klementyna Suchanov, una de las líderes de la 'Strajk Kobiet' (Huelga Femenina), la organización feminista que lidera las protestas, ello se debe a que "el gobierno del PiS está formado por gente muy incompetente. Por ello, donde hay huecos, entran personas que proponen algo más, y aquí pienso en fundamentalistas religiosos, que son los que más gritan y consiguen lo que quieren. No es ninguna estrategia, simplemente la incompetencia y falta de gente que sepa plantear una estrategia".

Pancartas que dicen 'El derecho de aborto es derecho humano', 'Polonia es mujer' y una percha como símbolo del aborto ilegal, en las protestas en Varsovia el 26 de octubre de 2020. Pablo González

Suchanov va más allá al explicar las razones de las protestas contra el PiS: "el cambio de la ley que prohíbe en general el aborto, es importante en sí mismo, pero en realidad muestra la incapacidad del gobierno de manejar el país. Por eso la gente debe organizarse desde abajo, porque nada funciona. No funciona el sistema de salud, no funciona la educación o funciona mal durante la pandemia. El cambio abre una brecha entre el gobierno y la sociedad".

Los defensores de las medidas restrictivas, como la organización ultraconservadora Ordo Iuris, argumentan por voz de su experta legal Anna Kubacka que "en Polonia no se ha introducido ninguna 'nueva' ley sobre el aborto. Lo que se ha hecho es la adecuación de las disposiciones de la ley a la Constitución, que entró en vigor en 1997 y que tiene carácter supremo en la jerarquía de los actos jurídicos". La Constitución polaca en su artículo 38 afirma directamente que Polonia "garantiza la protección jurídica de la vida de todos los seres humanos".

Kubacka añade que "la sentencia del Tribunal Constitucional del 22 de octubre de 2020, al derogar la disposición inconstitucional, violatoria del derecho a la vida de la ley y que permitió la privación de la vida de un feto sospechoso de tener una discapacidad grave, restablece el estado de respeto y cumplimiento de la ley contenida en la Constitución. Vale la pena enfatizar que el derecho a la vida está protegido no solo por la legislación nacional, sino también por el derecho internacional”.

14 de los 15 miembros del Constitucional polaco han sido designados por el ultraconservador partido Ley y Justicia

Aquí habría que señalar que el  Tribunal Constitucional tiene 14 jueces nominados por el PiS del total de 15 miembros. La reforma de este tribunal y su subordinación al poder político ya provocó una crisis en Polonia y duras críticas dentro de la UE en el periodo 2015-2017.

Aunque Kubacka opina que la problemática tras las protestas es distinta y se debe a manipulación política y mediática. "Mucha gente de los que protestan piensan, por ejemplo, que la prohibición del aborto eugenésico va de la mano de la prohibición de las pruebas prenatales, o que la prohibición total del aborto significa que las mujeres cuyas vidas están en peligro tendrán que morir durante el parto. Ambos argumentos, por supuesto, no son ciertos", apunta la abogada.

Kubacka prosigue que ahora con la nueva ley, "en las condiciones de plena protección legal de la vida desde la concepción, la madre siempre tiene la opción de elegir quién quiere salvar la vida: la de ella o la del niño. Es el resultado de la suposición de que estamos tratando con dos bienes iguales: la vida de la madre y la vida del niño. Esto significa que la vida de la madre es tan importante como la del niño. Hablamos de un estado de mayor necesidad: para salvar un bien en peligro inminente, se sacrifica otro bien, si el peligro no puede evitarse de otra manera, y el bien sacrificado tiene un valor inferior o igual al del salvado".

Protesta delante de la Curia metropolitana de la Iglesia Católica, en Varsovia el 30 de octubre de 2020. Pablo González

A esta argumentación se oponen la mayoría de quienes protestan, pues consideran que obligar a una mujer a elegir entre su vida y la de un feto va en contra los derechos humanos. Lo mismo pasa si se obliga a llevar a cabo un embarazo a sabiendas de que el feto está dañado, algo que puede provocar graves daños psicológicos.

Por todo ello, Bart Staszewski considera que "los países de la UE y sus políticos no pueden cerrar los ojos ante lo que está sucediendo en Polonia. Tienen que actuar ahora, pueden crear un espacio seguro donde las mujeres polacas puedan abortar, también programas para personas LGBT que abandonan Polonia y necesitan apoyo u orientación. Muchos jóvenes abandonan Polonia en busca de la normalidad".

La deriva ultraconservadora sigue avanzando en Polonia, ya que a pesar de lo masivo de las protestas, el gobierno aprobó la ley y el Tribunal Constitucional la confirmó. Las protestas no van a parar, pero lo sucedido deja cierta sensación de impotencia que va a obligar a muchas mujeres polacas a tener que viajar al extranjero si quieren poder decidir con libertad sobre su cuerpo.

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