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Cavaco Silva comienza a preparar las elecciones

La mayoría de los partidos lusos propone junio como fecha de los comicios

MARIO DUJISIN

Los dados están lanzados. Los poco más de nueve millones de electores portugueses serán llamados a las urnas por el presidente de la república, Aníbal Cavaco Silva, que concluyó este viernes una ronda de encuentros con los partidos políticos representados en el hemiciclo unicameral de São Bento.

Más allá de las intenciones, todo está por hacer. El primer paso es disolver el actual Parlamento y fijar la fecha de los comicios. Para ello, el lunes, Cavaco Silva recibirá al presidente del parlamento, Jaime Gama, y reunirá al Consejo de Estado, lo que será una simple formalidad. No existen precedentes en que este organismo haya nadado contra la corriente de los partidos.

La derecha obtendría el 53% de los votos según los sondeos

Las reuniones para acordar la fecha de los comicios comenzaron durante la mañana de este viernes. Cavaco Silva recibió a los partidos de izquierda marxista, comenzando por el Partido Ecologista Verde (PEV), seguido por el comunista (PCP), el Bloco de Esquerda (BE). La tarde fue dedicada a los encuentros con el Centro Democrático Social (CDS, derecha nacionalista), el Partido Socialdemócrata (PSD) y el Partido Socialista (PS)

La propuestas barajadas para las elecciones van desde el 6 de junio propuesto por el PEV hasta el 29 sugerido por Pedro Passos Coelho, presidente del PSD y el candidato con mayores posibilidades de ser elegido como próximo primer ministro.

Pero no todos están de acuerdo con elecciones anticipadas. António Saraiva, presidente de la Confederación Empresarial de Portugal (CIP), apeló al presidente para que promueva un entendimiento entre los partidos.

Sócrates está legitimado para pedir el rescate si es necesario

La bajada del rating de la deuda portuguesa debido a la creciente incertidumbre política después de la dimisión del primer ministro, José Sócrates, y la escalada de los intereses de la deuda, que siguen alcanzando niveles históricos, son motivos para que la patronal "no esconda su preocupación", aseguró. Pero en lugar de elecciones, Saraiva propone "un gobierno de iniciativa presidencial".

Las reuniones de este viernes, coinciden con la divulgación de una encuesta que vaticina una mayoría absoluta para la derecha unida en caso de realizarse nuevas elecciones.

El PSD obtendría 46,7% de las intenciones de voto, seguido por el PS, con 24,5%. En tercer lugar, aparecen el BE con 8,9%, mientras el PCP alcanzaría 6,7%. Cierra la lista el CDS, con 6,3% de las intenciones de voto. La derecha está así al frente de las preferencias de los electores con mayoría absoluta, al conseguir 53%, resultante de la suma de los votos del PSD y del CDS.

Durante las conversaciones de este viernes también se trató sobre el tema que más preocupa en estos momentos a los mercados financieros. ¿Puede Portugal pedir un rescate si su primer ministro ha dimitido? ¿Quién debe hacerlo en su lugar?

El secretario general comunista, Jerónimo de Sousa, reconoció que "constitucionalmente, el gobierno puede pedir ayuda, aunque acabe de dimitir". Otra cosa es que deba hacerlo, teniendo en cuenta que una intervención por parte del Fondo de Rescate Europeo, será "un corsé" para los portugueses y para el crecimiento de la economía.

Por su parte, Pedro Passos Coelho, presidente del PSD, afirmó que también considera que el gobierno de Sócrates tiene plena legitimidad para realizar "toda negociación pública, todo lo que diga respecto a compromisos externos y reembolsos de deuda", incluido un pedido de rescate financiero "si fuese necesario". Y recordó que el próximo mes de abril vencen casi 4.300 millones de euros de deuda a largo plazo y en junio otros 4.900 millones, motivo por el cual los mercados están presionando más.

En cualquier caso, Europa ya está preparada para esa eventualidad. El primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, puso el jueves precio a la salvación lusa al valorar el rescate en 75.000 millones de euros tras la reunión en Bruselas del Eurogrupo. Una cantidad similar a lo que costó rescatar a Irlanda pero bastante por debajo de los 110.000 millones que necesitó Grecia en mayo de 2010.