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Coronavirus refugiados Lesbos El primer caso de covid en el campo de refugiados de Moria allana el camino para convertirlo en una prisión

Con más de 13.000 solicitantes de asilo hacinados en un espacio para 3.500, el campo de la isla griega de Lesbos ha sido cerrado al menos durante 14 días mientras el Gobierno griego licita las obras para su vallado y los medios piden que pase a ser de régimen cerrado para evitar la más que probable expansión de virus.

Varios migrantes caminan por el campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos, el 23 de agosto de 2020. Ahora está cerrado tras detectarse el primer caso de coronavirus- ANGELOS TZORTZINIS / AFP
Varios migrantes caminan por el campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos, el 23 de agosto de 2020. Ahora está cerrado tras detectarse el primer caso de coronavirus- ANGELOS TZORTZINIS / AFP

margarita elías

El pasado miércoles se detectó el primer caso de Covid-19 en el campo de refugiados de Moria, en la isla griega de Lesbos, poniendo nuevamente sobre la mesa la criticada gestión de las autoridades griegas y el silencio cómplice de la Unión Europea, que siguen fallando cuando se trata de proteger la vida de las personas migrantes y refugiadas.

La respuesta ante la entrada coronavirus en Moria ha sido el cierre completo durante los próximos 14 días, el despliegue de un mayor número de agentes de policía en el perímetro para impedir la salida de los habitantes y la prohibición de entrada a las ONG, con excepción de las organizaciones médicas y los cuerpos de seguridad.

Desde principios de agosto se han detectado en Lesbos más de cien personas infectadas. Ahora, demasiado tarde, toca esperar si las previsiones más pesimistas, que anuncian un desastre humanitario, van a cumplirse. La sensación de abandono, que ya estaba presente en Moria, se ha hecho aun más evidente. "Hubo un caso de corona ayer. Todos los griegos han huido y no han venido hoy a Moria. ¿Por qué los griegos huyen y dejan a los animales dentro? ¿Por qué nos encierran aún más en este campo? Porque somos migrantes y refugiados", reflexiona uno de los habitantes del campo que prefiere mantener su anonimato.

Las diversas campañas que desde el principio de la crisis exigían la evacuación del campo fueron desoídas no solo por las autoridades griegas, sino también por la Unión Europea. En una carta enviada a la Comisión Europea y al Centro Europeo de Coordinación de la Respuesta a Emergencias (CECRE), diversos científicos pedían la evacuación inmediata del campo ante la imposibilidad de aplicar ninguna de las medidas de prevención básicas.

Desde el miércoles vuelven a circular mensajes que recomiendan adoptar medidas preventivas estrictas: evitar los lugares concurridos, usar mascarillas de manera constante y mantener prácticas higiénicas básicas. Pero desde el principio de la crisis se ha denunciado que los niveles de hacinamiento en el campo de Moria y las infraestructuras higiénicas hacen totalmente imposible seguir estas recomendaciones.

13.000 personas en un campo para 3.500

Actualmente en Moria viven 13.000 personas, aunque la capacidad oficial es de 3.500. Hay colas interminables para conseguir la comida, ir al baño o a las duchas, así como frecuentes cortes sistemáticos de agua corriente. En la cola para alimentos, las personas tienen que aglomerarse en un pasillo con paredes metálicas e intentar empujar para avanzar.

"Cualquiera puede infectarse fácilmente por las condiciones de vida aquí"

"Hoy nos encontramos con estas condiciones muy difíciles y muy peligrosas para nuestra salud. Cualquiera puede infectarse fácilmente por nuestras condiciones de vida aquí. Un mismo grifo lo utilizan 500 personas al día. Las duchas están abarrotadas. El lugar donde reparten la comida, también. Todos estamos expuestos", lamentaba un habitante del campo.

Otra persona afirma, refiriéndose al actual cierre del campo, que "dicen que es para protegernos de las enfermedades, pero no lo es. Si seguimos encerrados aquí juntos podemos morir como animales".

La insuficiente dotación de personal e infraestructuras médicas pone en duda la capacidad de gestionar una expansión rápida del virus en el campo. El plan coordinado entre la Organización Nacional de Salud helena (EODY) y las organizaciones médicas que se publicó el miércoles incluye la ampliación de uno de los espacios de atención médica. Una paradoja, ya que, hace un mes, Médicos Sin Fronteras (MSF) denunciaba que las autoridades locales habían forzado el cierre de su centro de aislamiento para la Covid-19, el único en la isla.

Sin zona de aislamiento

En su comunicado de prensa, MSF advertía que "el sistema de salud pública de Lesbos simplemente no podría manejar la devastación causada por un brote en Moria". Las medidas que se anuncian ahora intentan cubrir de forma desesperada los huecos de una atención sanitaria que ya era absolutamente insuficiente.

La sensación de urgencia de estas medidas sorprende, dado que desde el principio de la pandemia muchas organizaciones han apuntado a Moria y, en general, a los campos de refugiados en Grecia, como uno de los espacios más vulnerables en Europa ante una expansión del virus.

La EODY ha anunciado el envío urgente de 2.000 tests y el Ministro de Sanidad ha informado de la contratación de médicos para el hospital general de Mitilene así como para Moria. En las próximas semanas se podrá comprobar si estas medidas de última hora son efectivas.

Imágenes de una protesta por el desalojo del campo de refugiados de Moria, impulsada por la campaña virtual "Demands from a Pandemic - Close the Camps and End Detention!"

Por otra parte, el manifesto de la campaña Evacuate Moria-Shut down capitalism denuncia que "la razón por la que [los refugiados] tienen que quedarse allí es para permitir que las autoridades los deporten a Turquía, como parte del acuerdo entre Erdogan y la UE, en caso de que sus solicitudes de asilo sean rechazadas. Esta disparidad muestra claramente cómo, incluso con el objetivo apremiante de la "protección epidemiológica", se sigue haciendo una distinción entre la vida que vale la pena proteger y la vida que no vale la pena proteger, es decir, la vida excedente".

"El virus se está usando como herramienta para encerrar a migrantes y refugiados"

Entre las habitantes de Moria ya existía la sospecha de que el Gobierno griego aprovecharía la situación de excepcionalidad para aplicar la propuesta de transformar Moria en un campo cerrado, una prisión a cielo abierto para miles de personas migrantes.

"Para nosotros, esta es la oportunidad que se presenta nuevamente para endurecer el confinamiento y encerrar a los refugiados. Creo que consiguieron lo que querían desde principios de año: el cierre del campo. El virus se está usando como herramienta para detener a migrantes y refugiados", comentaba una de las personas con las que nos entrevistamos.

850.000 euros para vallar el campo

El día que se conoció la noticia de la primera persona infectada, los periódicos griegos ya destacaban que "este incidente refuerza la necesidad de implementar los trabajos para crear una estructura cerrada y controlada". Al día siguiente se hizo público un contrato entre el Ministerio de Inmigración y Asilo y una empresa de construcción por valor de 854.000 euros.

"Jamás creí que un día estaría atrapada en una jaula después de escapar de la masacre"

La obra implica principalmente el vallado del campo, y deberá estar acabada en un periodo de dos meses. Una mujer reflexiona en voz alta y nos dice, "jamás creí que un día estaría atrapada en una jaula después de escapar de la masacre y de las armas".

Cierre de la oficina de asilo 

La expansión del virus no solo preocupa en términos de salud. Para muchas personas que tenían que hacer trámites en las próximas semanas, el anuncio de que Oficina Europea de Apoyo al Asilo (EASO, por sus siglas en inglés) permanecerá cerrada ha preocupado incluso más. El parón de esta oficina puede afectar a los plazos en los que tienen que entregarse documentos o recibir notificaciones sobre el trámite o esta de las solicitudes de asilo.

Cualquier complicación puede afectar de forma dramática el resultado del proceso. Hasta el momento, no está claro si los abogados podrán acceder al campo para realizar trámites de urgencia.

Por otro lado, en el centro de detención administrativa que se encuentra dentro del campo hay más de 180 personas en detenidas. Muchas de ellas fueron arrestadas tras la segunda denegación de su demanda de asilo y esperan a ser deportadas. Tanto el coronavirus como la intensificación del conflicto grecoturco desde principios de marzo han paralizado las deportaciones. Mientras tanto, decenas de personas esperan en prisión a ser liberadas o deportadas de una vez.

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