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Crisis de crecimiento en el país líder nuclear

La formación está lejos del 16% cosechado en las europeas del 2009

ANDRÉS PÉREZ

Dos líderes de primer plano de la ecología política francesa, los eurodiputados José Bové y Daniel Cohn-Bendit, reconocieron en una tribuna publicada por el diario Libération el viernes pasado que su movimiento está "en una crisis de crecimiento bastante grave", que llega sólo pocos meses después del gran lanzamiento del movimiento Europa Ecología-Los Verdes, y de la que no salen pese a la percha que les tiende la catástrofe de Fukushima y el tirón alemán.

El bajón que está sufriendo el ecologismo político francés tiene dos síntomas. Por un lado, un constante descenso del porcentaje de votos en las recientes elecciones. Por otro, los titubeos y vacilaciones de Los Verdes en cuanto al nombramiento de su candidato a las presidenciales de 2012.

En las europeas de 2009, los ecologistas recogieron un 16,2% de los votos, en práctica situación de empate con los socialistas, cosa que les permitió aspirar a negociar de tú a tú con el PS, en la cumbre, sin interferencias del Frente de Izquierdas, de cara a una futura mayoría progresista en Francia. Pero en la primera vuelta de las regionales de 2010, bajaron a un 12,1%, muy distanciados por el PS y ya con el Frente de Izquierdas pisándoles los talones. En la primera vuelta de las elecciones a distritos provinciales hace dos semanas, con la alerta roja de Fukushima ya encendida, los verdes franceses se descalabraron con un 8,2% de los votos y fueron superados por el Frente de Izquierdas (10,1%).

Los verdes franceses miran ahora con gran interés el debate en el seno de los socialistas a raíz del desastre en Japón. Martine Aubry, la líder del PS, sugirió que a lo mejor será necesario empezar a estudiar el cierre del sector nuclear, eso en un país donde el 80% de la electricidad viene del átomo el líder en Europa, y donde hay un gran consenso entre conservadores y socialistas sobre las bondades de esta fuente de energía. Los Verdes saben que el PS no podrá, aunque lo desee, evitar que el dominante sector pronuclear del partido de Aubry domine la campaña presidencial.

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